Mujer Trabajadora, ¿ Mujer bonita?
Por Lorena Gentile
Comisión Interna Kraft Foods
Mañana 6hs, complicada para viajar en bondi, tren o subte. Jornada que empieza en las fábricas, oficinas, escuelas, calls centers, pequeños o grandes talleres y múltiples lugares de trabajo. Miles y miles de mujeres dejan sus hogares para ganar día a día el sustento para sus familias. Cumpliendo jornadas de 8, 12 y hasta 16 horas de trabajo o más de acuerdo a las condiciones que les toque. Más de la mitad de ellas, como en el conurbano bonaerense, trabajando en negro como son las más de 1 millón de empleadas domésticas. La vuelta a casa y a seguir la jornada con el cuidado de sus hijos y las tareas de la casa. Prender la tele y ver en los programas de entretenimientos a mujeres que se supone son perfectas... ¡lindas, esbeltas, sin arrugas ni panza y sobre todo jóvenes! Modelos de mujeres-objetos sexuales, donde la belleza es tener unas curvas perfectas y no tener nada en la cabeza...salvo peinados de moda.
Qué lejos estamos millones de mujeres de esos modelos de mujer que nos venden desde los medios:qué lejos de Susana Giménez, Pampita, Moria Casan, las Escudero, Luciana Salazar o alguna vedete de moda. El tiempo para ellas no pasa (dicen) y siguen siendo el estereotipo de mujer que nos imponen. Una cultura donde valés por lo que sos físicamente. Una cultura (que nos imponen los que mandan ahora, burguesa) que brota por todos lados, que es impuesta a las masas y que se reproduce en los hogares, en los lugares de trabajo, en nuestra vida cotidiana.
Es ese machismo que nos presiona permanentemente a ser las mujeres perfectas, dóciles y alegres. Una cultura basada en la explotación y opresión de millones de seres humanos que es la base de las ganancias de unos pocos parásitos que viven sin trabajar. Ahí están esos exitosos empresarios como Ricardo Fort que mientras “compraba” novias en la tv, en su fábrica las compañeras abortaban producto de las terribles condiciones de trabajo en las líneas de producción o como los empresarios textiles que mientras exigen mujeres terriblemente flacas para lucir su ropa, en sus talleres clandestinos repletos de mujeres mal pagas, esclavas, con sus hijos al lado de una máquina de coser, para que ellos muestren su éxito. Y ni hablar de los grandes conductores de tv que llenan de chicas sus programas, cual vidrieras “vip” para que los clientes que pueden pagar mucho mas llamen y las elijan....cuánto éxito que muestran mientras las mujeres somos degradadas a tener un precio, a ser meros objetos.
¿Por qué entonces tener de referentes a esas pocas mujeres de las propagandas de productos de belleza y éxito rápido cuando nada tiene en común con nuestra forma de vida? ¿A quiénes les debemos que nuestras piernas se llenen de várices, dolores de espalda y tendinitis que son parte de nuestra vida? ¿que no podamos descansar para poder tener algo de tiempo para compartir con nuestros seres queridos?
En los últimos años hemos visto cómo muchas mujeres han accedido a puestos de gobierno: ministerios, bancas, y hasta la presidencia como es en nuestro país con CFK. ¿Pero cuánto representan ellas los intereses de las mujeres pobres y trabajadoras?
Y entonces buscamos en las miles de mujeres que a lo largo de la historia del movimiento obrero no sólo han sido madres, no sólo esposas, no sólo trabajadoras sino también luchadoras. Y es allí donde nos deberíamos sentir reflejadas porque somos nosotras las que día a día tomamos nuestro destino en nuestras manos y enfrentamos de distintas formas la opresión y la explotación a la que pretenden que nos resignemos. Somos nosotras las que luchamos por mejores condiciones de trabajo, por nuestros derechos, por tener una vivienda digna, una mejor educación para nuestros hijos.
Pero no solamente eso. Somos nosotras las que resistimos junto a nuestros compañeros y nos ponemos al frente de las luchas a las que estamos llamadas a dar por nuestra condición de mujeres trabajadoras. Como lo hicimos frente a la gripe A, frente a los despidos, por nuestra salud, para mejorar nuestro salario como fue la última pelea que dimos en Kraft con 6 días de paro total, con asambleas masivas y enfrentando a la patronal y a la burocracia de la verde. Siendo las mujeres inmensamente solidarias y enormemente valientes.
Las mujeres clasistas que somos parte de Nuestra Lucha queremos combatir esta cultura burguesa que nos degrada a las mujeres a ser una cosa bonita, un objeto sexual. Pero también ir contra el machismo reinante que hay entre los varones en particular y también entre las mujeres porque opinamos que es una de las tantas formas de opresión que beneficia a la clase de los explotadores y sus cómplices para dividir las filas de la clase trabajadora.
Mujer bonita es la que todos los días enfrenta abusos y prepotencia en los lugares de trabajo. La que se organiza, la que lucha. Porque no quedan dudas que “cuando una mujer avanza, ningún hombre retrocede”.