El maltrato, es algo que en los últimos tiempo nos preocupa mucho, por ser algo presente
en el día a día, en los hogares, en las escuelas, en las instituciones, en general en nuestra
sociedad, convirtiéndose en una problemática delicada a enfrentar .
De los grupos sociales que reciben alguna forma de maltrato los menos atendidos son los
adultos mayores. Hasta hace pocos años esto no era visto como un problema, y no porque
no existiera, es que siempre fue algo “oculto” por los propios adultos mayores que no
querían reconocerse como víctimas de malos tratos por temor a represalias, o incluso por un
desconocimiento de las formas de maltratos que pueden existir.
Con el desarrollo de las ciencias de la salud, y en particular de la medicina preventiva, la
esperanza de vida aumenta, por lo que viviremos más años, y nuestros hijos vivirán aún
más que nosotros, afrontando este problema.
Al respecto, lo primero que nos preguntamos es: ¿qué es el maltrato hacia un adulto mayor?
Podemos definirlo como cualquier acto u omisión que produzca daño, intencionado o no,
sobre personas de 60 y mas años, que ocurra en el medio familiar, comunitario o
institucional, que vulnere o ponga en peligro la integridad física, psíquica, así como el
principio de autonomía o el resto de los derechos fundamentales del individuo,
constatable objetivamente o percibido subjetivamente.
¿Cómo saber, si soy una adulta o adulto mayor, cuándo me están maltratando? ¿Cómo
saber, si tengo otra edad, cuándo maltrato a mi abuela, abuelo o mis propios padres si son
grandes?
Para poder responder estos cuestionamientos, lo primero que debemos conocer son los tipos
de maltratos, que van más allá del maltrato físico, el que tiende a ser el primero que viene a
nuestra mente.
a) El más conocido, el MALTRATO FÍSICO: Aplicarle al adulto mayor, golpes,
quemaduras, fracturas, administración abusiva de fármacos o tóxicos, entre otros daños.
b) Otro muy importante, y que muchas veces no se reconoce como tal, es el
MALTRATO PSICOLÓGICO: Ocurre cuando el adulto mayor sufre manipulación,
intimidación, amenazas, humillaciones, chantajes, desprecio, violación de sus derechos
impidiéndole tomar decisiones.
c) Uno muy común es la NEGLIGENCIA, que al igual que el maltrato psicológico
muchas veces pasa desapercibido. Ésta puede ser física o emocional. En el primer caso, al
no satisfacer las necesidades básicas: negación de alimentos, cuidados higiénicos, vivienda,
seguridad y tratamientos médicos. En el segundo caso, consiste en la negación de afecto,
desprecio, aislamiento, incomunicación. Este ultimo muy frecuente en la población de
adultos mayores, rodeados de muy buenas condiciones de vida, buena casa, buena comida,
pero que vive con un cuidador y la familia prácticamente no le da ningún afecto, incluso
puede convivir con muchos familiares, pero sufrir un aislamiento en una recámara, con
poca participación de vida en familia.
d) Otro muy frecuente, el ABUSO ECONÓMICO: Acontece al impedir el uso y
control de su dinero, cuando tienen pleno juicio, con toda capacidad de autonomía, o
cuando sufren de chantaje económico
.
e) Por último, el MALTRATO POR ABUSO SEXUAL: Cualquier tipo de relación
sexual no consentida o cuando la persona no es capaz de dar su consentimiento es
un maltrato sexual.
Ahora bien, si usted es un Adulto Mayor y sufre de Maltrato, ¿qué consecuencias tendrá
esto que afectará su calidad de vida? Si usted es un joven, un adulto, y de alguna manera
maltrata a un adulto mayor, sea consciente o inconscientemente, ¿qué consecuencia traerá
esto para el adulto mayor actual, e incluso para nosotros mismos que somos los futuros
adultos mayores, recordando que nuestros hijos aprenden de nuestras conductas, pues
somos sus patrones a seguir?
Las consecuencias para un adulto mayor que sufre cualquier tipo de maltrato, las
podemos resumir en tres tipos.
- Lesiones físicas. Lesiones por traumatismos, desnutrición, deshidratación, fracturas
por caídas, úlceras por decúbito por negligencia, abandono o falta de cuidados, heridas por
ataduras, abrasiones, quemaduras e intoxicaciones, entre otras.
- Daño psicológico. Tristeza, trastornos emocionales, sufrimiento, depresión, ansiedad,
ideación suicida, inhibición, somatizaciones (esto significa que comienzan a quejarse de
malestares o presenta una enfermedad real, secundario al problema psicológico) y
pseudodemencias, es decir aunque el adulto mayor no esté demenciado, por su depresión y
aislamiento tiene trastornos de memoria importantes y da la impresión que pierde
facultades mentales.
- Social. Aislamiento físico, psicológico o social.
Es importante señalar que los maltratos antes señalados también son causas del aumento de
la incontinencia tanto fecal como vesical (urinaria), de la pérdida de autonomía de un
adulto mayor, que se enfermen más y que necesitan más atención médica y
hospitalizaciones.
Ante esta problemática nos preguntamos, qué hacer si soy un adulto mayor maltratado o
tengo conocimiento de maltratos a personas grandes conocida.
La complejidad de las causas hace difícil las intervenciones. Se trataría de incidir sobre las
causas sociales y culturales del problema, que es una tarea educativa a nivel de la familia, la
escuela, los medios de comunicación y de la sociedad, fomentando el reconocimiento y el
respeto a las personas mayores y discapacitadas.
El desarrollo de programas de ayuda social a los adultos mayores por parte de las
instituciones públicas, religiosas, ONG, y una mayor dedicación e información a las
familias que viven y cuidan a los adultos mayores discapacitados, ayudaría mucho.
En el caso de una adulta o adulto mayor mal tratado debe acudir de inmediato a su médico
de familia, su geriatra, en general su médico de confianza, para que valoren la situación
física, psicológica y social en que se encuentra, abordando cada uno de los aspectos. El
médico debe informarle de la situación y de la posible evolución del problema, así como
de las posibilidades de actuación y los recursos; también debe darle la información
necesaria por si desea formular la denuncia.
Con frecuencia nos vamos a encontrar con el rechazo del adulto mayor víctima de
maltrato a formular la denuncia, ya que casi siempre el agresor es un miembro de la propia
familia. Muchas personas grandes, consideran que se merecen el maltrato debido a la
disminución de su autonomía, de su falta de recursos económicos, aumenta la sensación de
inutilidad, aislamiento y dependencia hacia su agresor. Estas situaciones hacen que el
maltrato en personas mayores presente una prevalencia alta.
Con frecuencia esto es un conflicto ético para el profesional con el paciente y con la
familia. Una vez valorado el riesgo inmediato para el adulto mayor, las causas, las
posibilidades de intervención, el profesional deberá tomar la decisión. En los casos de
riesgo inmediato para la vida siempre habrá que remitir al hospital. Si la causa puede ser la
sobrecarga del cuidador, trabajar con éste e impartir educación, siempre y cuando sea
posible por las características particulares de cada caso.