

La Historia De Venganza, Ambición Y Secretismo Detrás Del Nuevo Ford GT

El Ford GT40, uno de los autos de carrera más legendarios que ha existido, nació producto de la venganza y la ambición.

En la primavera de 1963 Henry Ford II recibió rumores de que Enzo Ferrari quería vender Ferrari a Ford Motor Company. Entonces Ford gastó millones de dólares en trámites y negociaciones legales para apoderarse de la firma italiana y así poder reinar en las más importantes carreras del mundo. Pero Enzo Ferrari bloqueó la negociación a última hora, lo que le ocasionó a Ford , además de mucha frustración, una gran pérdida económica.

El señor Ford , enfurecido, se prometió que haría pagar a Ferrari por aquella burla. Así que conformó un extraordinario equipo para crear un coche que le arrebataría a Enzo lo que más le importaba: la supremacía en las 24 horas de Le Mans.
Ford logró su cometido en apenas tres años. El legendario Ford GT40 MK II terminó 1, 2, 3 en la carrera de resistencia más importante del mundo.
30 meses atrás, en honor al 50 aniversario de la compañía, el Director de Desarrollo de Ford Raj Nair reunió a un equipo de 10 diseñadores e ingenieros de primer nivel y le encargó una misión: construir un coche que nuevamente reinara en Le Mans, así como ocurrió hace 50 años. De esa manera nació el “proyecto Fénix”.

Así que en el verano del 2013 el equipo se reunió en el sótano del Centro de Desarrollo de Productos de Ford y todos los integrantes se comprometieron a mantener el proyecto en secreto. Ford no quería que se filtrara ningún detalle, hasta el anuncio que hicieron el año pasado en Le Mans.
Durante ese tiempo el equipo tuvo que desarrollar un coche que no solo pudiese ganar la carrera de autos más agotadora que existe, sino que también fuera un vehículo apto para la carretera. Así que un total de 250 afortunados individuos se pusieron manos a la obra para crear una versión GT de calle. Esa obra maestra ya fue presentada y cada ejemplar se puede comprar por $400,000 (€336,724).


Así nació el espectacular GT Ford 2016, que debutó en la competición Daytona el 30 de enero del 2015.
Visita al cuartel secreto de Ford
El redactor Harvey Briggs, del portal Pursuitist, tuvo la fortuna ser invitado por la plana mayor de Ford hasta lo profundo de las entrañas del edificio donde se conciben la mayoría de los coches de la firma. De hecho, se rumorea que en principio el sótano fue pensado como un refugio antiaéreo durante la Guerra Fría.
El sitio se mantuvo bajo llave detrás de una pesada puerta de metal durante los casi 18 meses que duró la fabricación del Ford GT, antes de que su versión de calle se revelara el año pasado en el Auto Show de Detroit.

Las paredes están cubiertas de dibujos de las diversas ideas que fueron propuestas durante todo el proceso de desarrollo.
En el lugar se encontraban varios modelos GT de tamaño original. Uno hecho en arcilla y el otro era el prototipo final que se utilizó como una prueba de concepto para la fabricación.

“Queríamos ganar Le Mans en muy poco tiempo, así que hubo dos aspectos claves que tomamos en consideración: el coche debía ser muy ligero y aerodinámico”, dijo Jamal Hameedi, Director de Diseño Exterior.
Para lograr el diseño perfecto, el equipo se basó en varios modelos anteriores que gozaron de éxito. Por ejemplo, tomaron detalles de la versión GT40 1966, en cuanto al parabrisas y el tubo de escape. De allí también nacen las redondas luces traseras y la configuración del radiador.
“Necesitábamos crear el área frontal tan pequeña como fuera posible para reducir la resistencia”, dijo Chris Svensson, Jefe de Ingeniería de Ford . “Eso significaba que teníamos que reducir el tamaño de la cabina”.

Se puede observar cómo la cabina es tan estrecha como un típico prototipo de Le Mans. Por eso solo tiene dos asientos. El piloto y el pasajero están realmente juntos, hombro a hombro.
Un monstruo para la pista
El nuevo GT está equipado con un motor doble turbo de 3.5 litros EcoBoost que genera más de 600 caballos de fuerza. El coche que ganó en Le Mans en 1966 fue alimentado por una bestia V8 de 7 litros, que producía 485 caballos de fuerza.

El uso de un motor V6 no fue una elección fácil: “Fue muy emotivo. Pero no podíamos permitir que la historia nos impidiera ser exitosos”, acotó Hameedi. No había manera de que un V8 se adaptara al GT, y aun así lograr el peso y los objetivos aerodinámicos para tener éxito en Le Mans.
Una vez que se tomaron esas decisiones, el directivo de Ford Garen Nicoghosian dijo que el proceso fue perfecto: “El verdadero éxito fue la forma mancomunada como trabajaron el equipo de diseño y de ingeniería”.
El interior también requirió de mucha creatividad. Para mantener el peso y proporcionar la fuerza necesaria, toda la cabina fue creada en fibra de carbono por medio de un molde. “Empezamos con el conductor y construimos toda la cabina a su alrededor”, acotó Amko Leenarts, encargado del interior del auto.

El secreto se mantuvo hasta el final. Cuando el coche estuvo listo lo forraron con cubiertas especiales para que luciera como una camioneta, y las pruebas siempre se realizaron los días impares cuando la pista de Ford estaba cerrada y no había miradas indiscretas.
Todo el esfuerzo valió la pena. El lanzamiento del GT en Detroit y el posterior anuncio de su regreso a Le Mans causó mucha sorpresa y admiración en los medios de comunicación, la industria automotriz y el público en general.
Los días 18 y 19 de junio se llevará a cabo otra edición de las 24 horas de Le Mans y el nuevo Ford GT tendrá otra oportunidad de honrar el sueño de Henry Ford II, cuya ambición por ser el número 1 del mundo transcendió su propia existencia.


