Hace día uno de mis amigos me preguntó, que haría para cambiar las cosas que sucede en nuestra sociedad y en el mundo, porque percibía que era un hombre de mucha Fe, pensé unos segundos qué responderle y recordé una frase del mismo que decía que todo el mundo quiere la felicidad, nada quiere la angustia ni las tristezas, pero no puede haber un arcoíris, sin algo de lluvia. Otros ya no esperamos que pase la tormenta y hemos aprendido a caminar bajo la lluvia, cada calamidad que hemos tenido en el país, en nuestras comunidades y en nuestras familias, hemos buscado la forma de superarla, no hay gente tan creativa en eso como lo vivimos aquí en esta linda tierra, solo pienso que debemos tener más vocación de servicio, pensar no solo en el bienestar individual, sino en el colectivo y trabajar todas las cosas que hacemos con los principios bien arraigados y aprender ser felices a pesar de las dificultades.
Esa conversación de ese día me llevo escribir algunas ideas sobre esa vocación de servicio colectivo, que igual que muchas cosas anda escaseando en estos tiempos. De una u otra forma no hemos convertido en líderes en sortear cambios, circunstancias, hechos y dificultades propias y ajenas, ya hacemos chistes y anécdotas de esas cosas, debe nacer el liderazgo de servicio verdadero en todos los niveles de la sociedad, que comienza con el sentimiento de que lo más importante para nosotros es servir, para apoyar a los que lo requieran y que para conseguirlo necesitamos liderar, producir y saber que solo en los lugares donde habitamos están las verdaderas oportunidades de crecer y ser felices.
Para comprobar si lo estamos consiguiendo nos debemos preguntar en todos los estratos sociales si las personas a las que servimos crecen y son más autónomas, sabias, felices, prosperas y si sienten la necesidad de servir también a los demás también.
Habrá que aprender a escucha de manera activa y comprensiva, obrar con misericordia, respetando todos los puntos de vista, hasta los más absurdos, incrementar la empatía entre todos nosotros, para llegar a entender lo que piensan y sienten los demás, cuáles son nuestras necesidades comunes y tener mayor preocupación por el bienestar colectivo, ayúdanos a unos a otros superar los problemas. Tener auto conocimiento y consciencia del entorno y del impacto que las decisiones de cualquier nivel tienen en él. Otro aspecto importantísimo en esa cultura de servicio seria observar la capacidad de persuasión para convencer a los afectados, para que acometan los cambios necesarios, en lugar de utilizar la coacción, aprovechando nuestra capacidad de ingenio y de soporte que tenemos como cultura emprendedora y trabajadora, no hay que olvidar jamás la voluntad y tesón que hay en la gente de nuestra tierra.