DE LA MÚSICA Y SU DESCONTINUO-COTIDIANO: IDEOLOGÍA
La música que atesoramos,
que nos habita y secuestra,
provoca un ahondamiento, una receptividad
hacia emociones que de otro modo
nos serían desconocidas.
(Adolofo Vazques-Roca)
Desde tiempos pasados, historicamente descorporalizados de nuestra mente/memoria/escencia; los Filósofos, Sociólogos, Científicos Sociales, y Psicólogos Sociales, hemos tratado de sintetizar el pensamiento/sentimiento (si me permite la ciencia de la Lógica decir tal c o s a) en algunos escuetos abstractos colados en temas principales, de interés mayor que la música en sí... que la musicalización del ser, en sí. Mmmm o sea, cosas -académicamente- intelectualoides, y que para el “joven rebelde, Heavymetalero, Hardcore, etc” (o escucha en general), no tiene cabida meditar acerca de ello. Sin embargo, muchos de nosotros, a los que considero que no simplemente nos gusta la música, sino que, la amamos, es parte de nuestro día (desde la melodía que nos levanta a las 5:45 am, hasta el último rasguño de sonido que penetra por nuestra exterioridad corporal a X hora de la noche o madrugada), sea parte de nuestra comida que alimenta a nuestra psique, parte de nuestro cortejo romántico (por muy bizarro que sea), nuestra terapia sumamente intima, nos cuestiona:
¿Dónde estamos, cuando escuchamos música? ¿a dónde nos dirigimos cuando escuchamos música? O, mejor aún, ¿hacia dónde somos conducidos?
Para dar inicio a respuestas, que tarde que temprano (y la mayoría de las veces más temprano que tarde), daré a la tarea de aterrizar nuestro pensamiento en la música a lo general, y unos renglones más tarde, nos incorporaremos hacia la Ideología.
La música puede invadir y sensibilizar la psique humana ejerciendo una especie de secuestro del ánimo, con una fuerza de penetración y éxtasis, tal vez sólo comparable a la de los narcóticos o a la del trance referido por los chamanes, los místicos y los santos. No es casual que la palabra alemana Stimmung signifique “humor” y “estado de ánimo”, pero también comporte la idea de “voz” y “sintonía”. Somos “sintonizados” por la música que se apodera de nosotros.
“La música es el arte de combinar los sonidos sucesiva y simultáneamente, para transmitir o evocar sentimientos. Es un arte libre, donde se representan los sentimientos con sonidos, bajo diferentes sistemas de composición.”
(Vanesa Cordantonopulos. Teoría Musical. P 8)
Hasta el momento, todo bonito, bello redundantemente lleno de músicas, pero... y que pasa con ese otro estadio de domesticación de nuestro cuerpo, la no-música, el silencio.
Este accidente auditivo original es el fondo sobre el que se sitúa la posibilidad de toda nueva escucha musical, ya que el penetrante estremecimiento del miedo proviene de la pérdida de aquella música que ya no oímos más cuando estamos en El Mundo (Subtítulos a discreción, llámale como quieras). El trauma acústico del solitario Ser nos acecha.
Es en este sentido que la música nos asiste terapéuticamente, otorgándonos la posibilidad del repliegue, nos abastece en nuestra necesidad de huida del mundo. La ofensiva sonora artística contra el ruido del mundo exterior.
Es entonces cuando entramos a los terrenos de la Ideología. Pero te preguntarás, que tiene que ver la ideología con la música, yo respondo... Todo. Y es que, como dice -a grosso modo- nuestro compadre Karl Marx: el más claro ejemplo de ideología es cuando Ellos no saben lo que hacen, pero aún así lo hacen.
“No hay ideología que no se afirme a si misma por medio de su demarcación respecto de otra ‘mera ideología’. Un individuo sometido a la ideología nunca puede decir por si mismo "Estoy en la ideología", siempre necesita otro corpus de doxa para poder distinguir de ella su propia posición 'verdadera'.”
(Slavoj Žižek. El Espectro de la Ideología)
O sea, que la Música -en sí- se refiere a estar en el mundo, y estar en el mundo de los sentidos (Metal-sentido). Pero para poder apreciarla es necesario haberse ausentado antes (leer 10 líneas arriba). O no escucharse a sí mismo(a) dentro de esa evocación metalera, Frenesí musico-heavymetalero.
Por lo tanto, Nuestra discontinuidad-cotidiana, nos dice que la ideología sería encontrarse con la musicalización de uno, en su/nuestro interior intelectual, filosofía de la música, ideología en la sociología de la misma. Tal es el patrón, o “forma lógica” de la sensibilidad, y el patrón de la música es esa misma forma elaborada a través de sonidos y silencios, movimiento-ausencia. La música es así “una analogía tonal” de la vida emotiva.
xVEGETUSx