Mediante retoques en su electrónica, han llevado la potencia del W12 hasta los 701 CV, y su par motor máximo hasta los 1.050 Nm. Entendemos que los 3,8 segundos en el 0 a 100 km/h habrán mejorado, porque su velocidad punta es ahora de 311 km/h. El interior tampoco ha sido excesivamente modificado, por fortuna. Han retapizado los asientos, tapizado con cuero el piso del coche e instalado nuevas alfombrillas cosidas a mano. El Bentayga estrena un nuevo aro para el volante, ligeramente amorfo.
La potencia del motor 6.0 W12 TSI pasa a ser de 701 CV, frente a los 608 CV de serie del motor.
Hasta ahora, son modificaciones pasables. Todo se desmorona al contemplar al Bentley Bentayga desde fuera, y comprobar cómo su diseño ha sido completamente arruinado. Llantas de enormes dimensiones y diseño cuestionable, un capó de fibra de carbono y unos paragolpes trufados de tomas de aire no funcionales, supuestamente diseñadas para dar al coche un aspecto más deportivo. La zaga tampoco hay por donde cogerla: un spoiler sobre el portón del maletero y un difusor trasero no casan demasiado bien con el diseño del Bentayga.
No obstante, hay que reconocer que Mansory ha hecho un trabajo de calidad, usando fibra de carbono y materiales de alta calidad. Entendedme, es como hacer una tortilla de patata con los mejores ingredientes, y arruinarla con una tonelada de sal o “guarnecerla” con ketchup a la hora de comerla. ¿Sabéis lo mejor? Posiblemente tengan ya varios pedidos en firme de este engendro mecánico.