Probamos el Jaguar F-Pace, el primer SUV de la historia de la compañía británica en su acabado más completo y con la motorización turbodiésel más poderosa. Rival directo del Porsche Macan, este todocamino promete ofrecer una imagen exterior impactante, un comportamiento dinámico a la altura de los mejores del segmento y un habitáculo lujoso cargado con las últimas tecnologías disponibles. Y ya te adelantamos que es así.
Pocos coches me han impactado tanto visualmente como el Jaguar F-Pace que pruebo esta semana y no es para menos, pues este SUV, el primero de la historia de Jaguar, posee el ADN de los productos que comercializa actualmente la compañía británica pero en un formato más grande y musculoso. Asentado sobre la misma plataforma que estrenó en su momento el Jaguar XE, tanto por tamaño como por prestaciones y equipamiento, este todocamino se presenta como una alternativa seria a los vehículos más ‘fuertes’ del segmento.
Coches como el Porsche Macan , el Mercedes GLC o el BMW X4, aunque es cierto que todos ellos resultan considerablemente más asequibles que el Jaguar F-Type First Edition que he probado con motor 3.0 V6 diésel de 300 CV. Eso sí, aunque es cierto que las variantes más poderosas con mecánicas diésel de los todocaminos mencionados anteriormente son más baratas que el Jaguar, hay que reconocer que es el británico el que se lleva la palma en el apartado de equipamiento, incorporando una dotación de serie mucho más completa al tratarse de la edición especial de lanzamiento.
Y también, el Jaguar F-Pace se distancia de la competencia con un aspecto exterior que francamente no tiene rival, aunque comprendo que haya diferentes opiniones al respecto. Su imagen transmite dinamismo y robustez por partes iguales, todo ello acompañado por el toque de elegancia y distinción que caracteriza a los vehículos que está lanzando últimamente la compañía, coches tan impresionantes como el Jaguar F-Type y al mismo tiempo, tan razonables como el XE que mencionábamos anteriormente.
Conociendo los productos de Jaguar Land Rover, quizá de primeras podrías pensar que el primer SUV de Jaguar está construido sobre la base de algún modelo de Land Rover, quizá sobre la plataforma del nuevo Land Rover Discovery Sport . Sin embargo, aunque el F-Pace se ha beneficiado de toda la experiencia de Land Rover en la construcción de vehículos con capacidades todoterreno, como explicaré más adelante, en realidad bajo su atractiva carrocería se esconde el chasis del Jaguar XE, lo que implica un uso masivo de materiales ligeros como el aluminio.
Esto último es muy importante, ya que como pude verificar durante la prueba del F-Pace, contribuye a que el modelo ofrezca un comportamiento extremadamente dinámico. El uso extensivo de aluminio (un 80% de la estructura está hecha con este material) ha permitido rebajar el peso del conjunto considerablemente, algo fundamental para garantizar la agilidad que anticipa su imagen. En la práctica y con el motor diésel de cuatro cilindros, es unos 100 kg más ligero que sus rivales directos, diferencia extensible a la versión V6.
Puede que no te impresione, pero con una longitud de 4.731 mm, una anchura de 1.936 mm, una altura de 1.652 mm y una distancia entre ejes de 2.874 mm, hay que tener en cuenta que el F-Pace es ligeramente más grande que todocaminos como el GLC, el X4 o el Macan. Esto, por otro lado, le permite ofrecer un habitáculo ligeramente más espacioso que el de estos, especialmente en el caso de los modelos de BMW y Porsche. Ofrece un interior con cinco plazas y un maletero de 650 litros, sin duda el más grande de todos los SUV mencionados hasta ahora. Eso sí, hay que puntualizar dos aspectos en este sentido.
Primero, que la disposición de la banqueta trasera, con la plaza central sobre-elevada y la protuberancia del túnel de transmisión , hace que en la práctica ahí puedan viajar con comodidad dos adultos y no tres. Y segundo, que el maletero puede ver reducida considerablemente su capacidad y posibilidades de aprovechamiento si, como la unidad del Jaguar F-Pace First Edition 3.0 V6 Turbodiésel 300 CV AWD que he probado, monta una rueda de repuesto de tamaño completo, es decir, de 22 pulgadas de diámetro y con neumáticos 265/40 R22. Afortunadamente, la rueda de repuesto completa es un elemento opcional con un coste de 515 euros.
En líneas generales, el habitáculo del Jaguar F-Pace ofrece una imagen que transmite lujo y calidad sin por ello renunciar a la tecnología. Llama la atención el suntuoso tapizado de cuero Wndsor que cubre los asientos o el revestimiento del techo. El salpicadero está dominado por la pantalla del sistema InControl Touch Pro , que con 10,2 pulgadas, ofrece capacidades táctiles y un funcionamiento muy logrado e intuitivo: en cuestión de minutos descubrirás cómo moverte por los menús y disfrutar de las las numerosas funciones que ofrece. Esta gran pantalla se complementa en el caso de la unidad probada con un cuadro de mandos digital de 12,3 pulgadas .
Ofrece varios modos de visualización e incluso, cambia de aspecto en función del programa de conducción que hayamos seleccionado. La información se lee de forma clara y no se producen reflejos por la acción del sol. El punto flaco del habitáculo me ha parecido que son los plásticos duros que puedes encontrar en la parte inferior de los guarnecidos (en las puertas, por ejemplo) o la calidad de imagen que ofrece el sistema Head-Up Display opcional, que me parece mejorable tanto si la comparamos con el sistema de proyección en el parabrisas que ofrece BMW como si atendemos a su precio: 1.647 euros.
Un elemento exclusivo del todocamino de Jaguar es la llamada Activity Key, una interesante opción que solo está disponible en otro vehículo, uno que todavía no se comercializa, el Land Rover Discovery 2017. Se trata de una pulsera resistente a los elementos que te permitirá dejar las llaves del coche dentro del habitáculo cuando vayas a realizar alguna actividad al aire libre, como practicar deportes acuáticos, pudiendo cerrar el coche y abrirlo con tan solo aproximar este elemento a la jota de Jaguar del portón.