

Sobre la base de la primera CBR500R aparecida hace unos escasos tres años,
Honda
lanza al mercado una versión con una estética y acabados más cuidados y atractivos, que la convierten en una aparente deportiva destinada a la categoría A2, donde seguro que capta la atención de los más jóvenes.
A pesar de sus aspiraciones deportivas y de pertenecer a una estirpe largamente laureada en el mundo de la competición, la actual CBR500R es una deportiva sumamente racional y muy polivalente. Tiene el estilo y el saber hacer de la familia, pero, según la tesitura del mercado actual, pertenece al cada vez más nutrido grupo de las motocicletas englobadas en el carnet A2.
A pesar de sus aspiraciones deportivas y de pertenecer a una estirpe largamente laureada en el mundo de la competición, la actual CBR500R es una deportiva sumamente racional y muy polivalente. Tiene el estilo y el saber hacer de la familia, pero, según la tesitura del mercado actual, pertenece al cada vez más nutrido grupo de las motocicletas englobadas en el carnet A2.


Como su predecesora, la nueva CBR500R aboga por un buen uso en todo tipo de circunstancias y condiciones, su estilo deportivo no la limita ni a la hora de moverse por ciudad, ni a ser usada como moto de diario por sus, a priori, jóvenes propietarios.
Como su predecesora, la nueva CBR500R aboga por un buen uso en todo tipo de circunstancias y condiciones, su estilo deportivo no la limita ni a la hora de moverse por ciudad, ni a ser usada como moto de diario por sus, a priori, jóvenes propietarios.
Como su predecesora, la nueva CBR500R aboga por un buen uso en todo tipo de circunstancias y condiciones, su estilo deportivo no la limita ni a la hora de moverse por ciudad, ni a ser usada como moto de diario por sus, a priori, jóvenes propietarios.
