Los diversos tipos de piel tienen características diferenciales suficientemente marcadas como para que, con un poco de paciencia, pueda reconocer en casa el tipo al que pertenece, y así usar los productos más adecuados.
EMPIECE EL EXAMEN
Aunque el tipo de piel tiene mucho que ver con la herencia genética, no permanece igual para toda la vida. A medida que pasan los años se vuelve más seca, aunque puede conservar durante toda la vida zonas grasosas que requieren cuidado específicos.
Para examinar la piel es imprescindible que esté limpia y sin rastro de maquillaje. Use crema limpiadora y asegúrese de aclarar bien su rostro porque la textura de la crema podría inducirle a confusiones. Relájese unos diez minutos, a ser posible en su cama y con los ojos cerrados y prepárese para examinar su rostro ante el espejo.
CÓMO CONOCER SU PIEL
PIEL NORMAL: ofrece un aspecto terso y saludable, ni demasiado seco ni demasiado graso. No tiene poros abiertos, ni apenas puntos negros, manchas, granos, líneas tirantes o acné.
PIEL SECA-GRASA: es de textura fina y tiene poros muy pequeños con tendencia a provocar una sensación de gran tirantez e incluso hormigueos. No tiene puntos negros. Su sequedad se debe a que la segregación de las glándulas sebáceas es menor a lo normal.
PIEL SECA-HÚMEDA: ligera sensación de tirantez en todo el rostro. Mientras que la zona T (nariz, barbilla y frente) tiene pequeños puntos negros y presenta apariencia grasosa, el resto de la cara tiende a la sequedad. Puede presentar poros de gran tamaño y un aspecto brillante. Sus características se deben a que la segregación de las glándulas sudoríparas es menor.
PIEL GRASA: su aspecto es brillante y con apariencia grasienta aunque esté lavada. Es propensa a presentar poros dilatados, espinillas y barros. El tacto del cutis es graso y deja residuos en las yemas de los dedos al frotar.
PIEL MIXTA: tiene una región grasosa en la parte central de la cara (frente, nariz y barbilla) y una piel normal en el resto del rostro.
PIEL ENVEJECIDA: el aspecto de la piel es mate, apagado y gris en todo el rostro y produce sensación de sequedad. Empiezan a aparecer arrugas y la piel reseca y se marchita. Puede presentar manchas en los párpados y en las sienes.
PIEL SENSIBLE: puede tener una apariencia normal
y su textura es fina, aunque tiende a la sequedad. Si no se usan los productos adecuados aparecen manchas rojizas e irritaciones con suma facilidad, su tonalidad es blanco-rosácea y puede poseer venitas visibles en las mejillas y la nariz.