La Bulimia
Características
La bulimia (trastornos alimentarios: bulimia; bulimia nerviosa; comportamiento atracón-purga) es una enfermedad que se caracteriza por comilonas o episodios recurrentes de ingestión excesiva de alimento, acompañados de una sensación de pérdida de control. Luego, la persona utiliza diversos métodos, tales como vomitar o consumir laxantes en exceso, para evitar aumentar de peso.
La persona bulímica también puede sufrir de anorexia nerviosa, un trastorno en la alimentación que involucra una pérdida de peso crónica y severa que progresa a inanición; sin embargo, muchos bulímicos no sufren de anorexia.
La bulimia o bulimia nerviosa (hambre en exceso) es un trastorno mental relacionado con la comida.
Su característica esencial consiste en que la persona sufre episodios de atracones compulsivos, seguidos de un gran sentimiento de culpabilidad y sensación de pérdida de control. Suele alternarse con episodios de ayuno o de muy poca ingesta de alimentos, pero al poco tiempo vuelven a sufrir episodios de ingestas compulsivas.
(Un atracón consiste en ingerir en un tiempo inferior a dos horas una cantidad de comida muy superior a la que la mayoría de individuos comerían)
A pesar de que el tipo de comida que se consume en los atracones puede ser variada, generalmente se trata de dulces y alimentos de alto contenido calórico (como helados, pasteles o chocolate). Los individuos con este trastorno se sienten muy avergonzados de su conducta e intentan ocultar los síntomas. Los atracones se realizan a escondidas o lo más disimuladamente posible. Los episodios suelen planearse con anterioridad y se caracterizan (aunque no siempre) por una rápida ingesta de alimento.
Otra característica esencial de este trastorno la constituyen las conductas compensatorias inapropiadas para evitar la ganancia de peso. Muchos individuos usan diferentes medios para intentar compensar los atracones: el más habitual es la provocación del vómito. Este método de purga (patrones cíclicos de ingestión excesiva de alimentos y purgas) lo emplean el 80-90% de los sujetos que acuden a centros clínicos para recibir tratamiento. Los efectos inmediatos de vomitar consisten en la desaparición inmediata del malestar físico y la disminución del miedo a ganar peso. Otras conductas de purga son: el uso excesivo de laxantes y de diuréticos, enemas, realización de ejercicio físico muy intenso y ayuno.
En un solo atracón pueden llegar a consumir de 10.000 a 40.000 calorías.
Tipos de bulimia
En función del tipo de purga que utilizan para compensar el atracón, tenemos:
• Tipo purgativo: cuando se utiliza como conducta compensatoria el vómito, los laxantes, los diuréticos, enemas, jarabe de ipecacuana o incluso la teniasis, para eliminar lo más pronto posible el alimento del organismo.
• Tipo no purgativo: en el 6 ó 8 por ciento de los casos de bulimia se llevan a cabo otras conductas compensatorias, como el ejercicio físico intenso o no se hace nada o se hace mucho ayuno; es un método menos efectivo para contrarrestar y deshacerse de las calorías. El tipo no purgativo se da solo en, aproximadamente, el 6%-8% de los casos de bulimia, ya que es un método menos efectivo de eliminar del organismo un número tan elevado de calorías. Este tipo de bulimia suele presentarse también en quienes presentan el tipo purgativo, pero es una forma secundaria de control del peso.
Población en riesgo
La población en riesgo está formada sobre todo por mujeres de raza blanca y clase media o alta en países industrializados como los Estados Unidos, América Latina en general, España, Canadá, Australia, Japón, Nueva Zelanda, México y Sudáfrica.
La bulimia nerviosa se inicia generalmente en la adolescencia o al principio de la vida adulta; generalmente en las mujeres (de cada 10 personas que sufren de bulimia 1 de esas es un hombre). Los atracones suelen empezar después o durante un periodo de régimen dietético.
Expectativas (pronóstico)
La bulimia es una enfermedad crónica y muchas personas afectadas continúan presentando síntomas a pesar del tratamiento. Las personas con complicaciones menores de bulimia que tienen voluntad y son capaces de iniciar una terapia tienden a tener una mejor oportunidad de recuperación.
Los trastornos en la alimentación presentan una de las tasas de mortalidad más altas dentro del grupo de los trastornos mentales. Se sabe relativamente poco acerca de los efectos o consecuencias a largo plazo de la bulimia. Las investigaciones más recientes sugieren que el pronóstico es diverso. La bulimia puede presentarse como un padecimiento a largo plazo, fluctuante durante muchos años, o bien como un problema de salud episódico, precipitándose en función de los eventos y crisis de la vida de quien la padece. A corto plazo, algunos informes médicos sugieren que hay una mejoría del 50 por ciento en el comportamiento (en los atracones y en las purgas) en aquellos pacientes que pueden comprometerse con un tratamiento. Aún no han podido identificarse factores consistentes que permitan predecir el resultado del tratamiento. Sin embargo, la gravedad de las secuelas de las purgas puede ser un indicador importante del pronóstico; los desequilibrios electrolíticos, la esofagitis y la hiperamilasemia reflejan el hecho de que las purgas fueron más severas, y quizá generarán un pronóstico más desalentador. En casos graves, la persona puede fallecer como consecuencia de un atracón muy severo, o incluso puede suicidarse. En muchas ocasiones el enfermo presenta síntomas como ansiedad y suele ingerir ansiolíticos excesivamente para revertir el síntoma.
Efectos directos y secundarios
• Aspiración (paso del contenido gástrico al árbol bronquial)
• Rotura/rompimiento esofágica o gástrica
• Neumomediastino (entrada de aire al interior de la cavidad toráxica)
• Hipopotasemia (niveles bajos de potasio en la sangre).
• Arritmia cardíaca
• Ansiedad o compulsión por comer
• Vómitos
• Abuso en el consumo de medicamentos laxantes y diuréticos
• Seguimiento de regímenes dietéticos diversas
• Deshidratación
• Alteraciones menstruales y amenorrea
• Incremento y reducción bruscos de peso
• Aumento en la frecuencia de caries dentales
• Pérdida del esmalte dental
• Aumento del tamaño de las glándulas salivales
• Perdida de cabello
• Seguimiento de dieta diversas
• Desestabilidad en el peso
• Depresión
• Pancreatitis
• Caries dental
• Inflamación de la garganta
• Anormalidades electrolíticas
• Estreñimiento
• Hemorroides
• Roturas gástricas
• Pérdida de masa ósea.
Tratamiento
El tratamiento resulta más eficaz en las primeras fases del desarrollo de este trastorno pero, dado que la bulimia suele esconderse fácilmente, el diagnóstico y el tratamiento suelen presentarse sólo hasta que este problema ya se ha convertido en un ingrediente permanente en la vida del paciente.
En el pasado, las personas con bulimia eran hospitalizadas con objeto de poner fin al patrón de atracones y purgas, y se le daba de alta en cuanto los síntomas habían desaparecido. Pero este procedimiento ya no es frecuente hoy en día, dado que de esa manera sólo se ponía atención a lo más superficial del problema y, poco después, cuando los síntomas volvían, lo hacían con una intensidad mucho mayor.
Varios centros de tratamiento en instituciones (internamiento) ofrecen apoyo a largo plazo, consejería e interrupción de los síntomas. La forma más común de tratamiento actualmente incluye terapia, que suele ser terapia de grupo psicoterapia o terapia cognitivo-conductual. Las personas con anorexia o con bulimia suelen recibir el mismo tipo de tratamiento y formar parte de los mismos grupos de tratamiento. Esto se debe a que en muchos casos los pacientes padecen de ambos padecimientos, de manera simultánea. Algunos denominan a este fenómeno "intercambio de síntomas". Estas formas de terapia se centran tanto en los síntomas que llevan al individuo a presentar estos comportamientos como en los síntomas relacionados con la alimentación. Junto con la terapia, muchos psiquiatras recetan antidepresivos o antipsicóticos. Los antidepresivos se presentan en diferentes formas, y el que ha mostrado resultados más prometedores es la fluoxetina o Prozac. En un estudio que se realizó con un grupo de 382 personas con bulimia, aquellos que recibieron entre 20 y 60 mg de Prozac presentaron una reducción en sus síntomas de entre el 45 y el 67 por ciento, respectivamente. Es posible que otros muchos medicamentos funcionen, pero hasta ahora el Prozac ha mostrado los resultados más positivos.
Los antipsicóticos se utilizan, aquí, en dosis menores que las que se aplican a los casos con esquizofrenia. Con un trastorno de la alimentación, el paciente percibe la realidad de otra manera y tiene grandes dificultades para comprender qué significa comer en condiciones "normales". Desafortunadamente, dado que este trastorno apareció incluido en la el Manual de diagnóstico y estadística de trastornos mentales (DSM), aún no se sabe cuáles serán los resultados a largo plazo de los tratamientos que han venido aplicándose a muchos pacientes con este problema. Por lo pronto, las investigaciones más recientes indican que un 30 por ciento de los pacientes recaen rápidamente, mientras que el 40 por ciento presentan síntomas crónicos.
La prontitud del tratamiento es uno de los factores más importantes para dar un pronóstico. Aquellas personas que lo reciban en las primeras fases del trastorno tendrán una recuperación más altas y más permanente.
La doctora Sabine Naessén, que trabaja en el Instituto Karolinska, descubrió que algunas mujeres con este padecimiento tienen también un desequilibrio hormonal que consiste en la sobreproducción de testosterona (la hormona que, aunque también está presente en el cuerpo femenino, predomina en el organismo de todo varón), y que, para tratarlas, el uso de una píldora anticonceptiva que contiene estrógenos da como resultado la reducción de los síntomas de la bulimia. Por supuesto, hacen falta más estudios para determinar la eficacia de este tipo de tratamiento. Solo es posible recuperarse de esta enfermedad si la persona en cuestión toma la decisión de luchar y cambiar (se trata de una enfermedad mental).
Causas, incidencia y factores de riesgo
Con la bulimia, pueden presentarse episodios de ingestión excesiva de alimentos con una frecuencia de varias veces al día durante muchos meses. Dichos episodios provocan una sensación de autorechazo, que lleva a la adopción de comportamientos compensatorios, como el vómito provocado o el ejercicio excesivo. Una persona con bulimia consume también laxantes, diuréticos o enemas en forma excesiva con el fin de evitar el aumento de peso.
Tales comportamientos pueden ser muy peligrosos y llevar a que se presenten complicaciones médicas graves con el tiempo. Por ejemplo, el ácido estomacal que se introduce en el esófago (el tubo que va de la boca al estómago) durante los vómitos frecuentes puede causar daños permanentes en esta área.
Las mujeres resultan afectadas con más frecuencia que los hombres. La persona afectada generalmente es consciente de que su patrón de alimentación es anormal y puede experimentar miedo o culpa asociada con los episodios de ingestión excesiva de alimento y purgas. Aunque el comportamiento generalmente es secreto, las claves para descubrir este trastorno incluyen actividad excesiva, hábitos o rituales de alimentación peculiares y verificación frecuente del peso. El peso corporal usualmente es normal, aunque la persona se puede percibir a sí misma con sobrepeso. Si la bulimia está acompañada de anorexia, el peso corporal puede ser extremadamente bajo.
Se desconoce la causa exacta de la bulimia, pero se piensa que los factores que contribuyen a su desarrollo son: problemas familiares, comportamientos perfeccionistas y un excesivo énfasis en la apariencia física. La bulimia puede estar asociada a la depresión y ocurre más frecuentemente en mujeres adolescentes.
Grupos de apoyo
La participación en grupos de autoayuda, puede ayudar a algunas personas con bulimia. La Asociación Estadounidense de Anorexia/Bulimia es una fuente de información sobre este problema. Ver grupos de apoyo para trastornos en la alimentación.
Síntomas
Generalmente las personas que padecen bulimia han sido obesas o han realizado numerosas dietas sin control médico. Tratan de ocultar los vómitos y las purgaciones, por lo que la enfermedad suele pasar desapercibida durante mucho tiempo.
Síntomas del comportamiento:
• Atracones de comida a escondidas 2 veces a la semana durante al menos 3 meses
• Almacenamiento de alimentos y vómitos en distintos lugares de la casa
• Ingesta de las comidas destinadas a terceros y, cuando son sorprendidos, negación de la evidencia
• Consumo indiscriminado de chicles sin azúcar y de cigarrillos
• Ingesta compulsiva de alimentos congelados, de restos de comida tirados en la basura o incluso de los destinados a animales de compañía
• Consumo abusivo de agua, café, leche y bebidas light
• Vómitos autoprovocados
• Chupar y escupir la comida
• Uso indiscriminado de laxantes, enemas y diuréticos
• Aumento del ejercicio físico sin otro fin que quemar calorías
• Aumento aparente de las horas de trabajo y estudio, pero con una consiguiente disminución del rendimiento
• Incremento de la irritabilidad
• Mentiras
• Escaso contacto familiar
• Vida social intensa con intervalos de aislamiento
• Actividad sexual que bascula de la abstinencia a la promiscuidad
• Abuso de alcohol y drogas, a veces hasta perder el conocimiento
Síntomas emocionales y mentales:
• Pánico a engordar
• Deseo impulsivo de perder peso
• Trastorno de la imagen corporal
• Negación total o parcial de la enfermedad
• Sensación persistente de hambre
• Sueños frecuentes con atracones
• Dificultad de concentración y aprendizaje
• Sensación constante de culpa y facilidad para culpar a los demás
• Baja autoestima personal, así como física y moral
• Fijación de metas por encima de sus posibilidades actuales
• Egocentrismo acentuado
• Variaciones rápidas del humor y del estado de ánimo
• Sensación de inutilidad y vacío
Síntomas físicos:
• Fatiga y pérdida de energía
• Amenorrea y menstruación irregular
• Vértigo y dolor de cabeza
• Deshidratación
• Diarrea y estreñimiento
• Falta de aliento
• Latidos del corazón irregulares
• Depresión o melancolía
• Pérdida de pelo
• Dolor de estómago
• Erosión del esmalte dental
• Dolor de garganta crónico
• Lesiones renales y hepáticas
• Cara hinchada e hipertrofia de las glándulas parótidas
• Hipotensión
• Dolor de pecho
• Úlcera péptica y pancreatitis
• Dilatación y ruptura gástrica
• Anemia
• Calambres y mareos
• Abrasiones en las manos y nudillos
• Infarto y muerte (casos crónicos)
Fuente: Trabajo hecho en el colegio.