Aunque las armas naturales de nuestro cuerpo son más efectivas para la defensa personal, en algunas ocasiones el uso de algún objeto nos puede servir como armas. Se puede crear armas de objetos comunes, fácilmente accesibles y poco conspicuos.
Entre algunos éstos se encuentran los siguientes:
1. ceniceros
2. paraguas
3. libros
4. el telefóno celular
5. la correa o cinturón
6. las llaves
7. la peinilla o cepillo de pelo
8. bolígrafos y lápices. Un lápiz o bolígrago puede ser todo que se tenga en el bolsillo cuando se encuentre en una situación de peligro, el mismo utilizado correctamente se puede convertir en un arma efectiva para atacar a la cara de nuestro agresor.
9. un bastón
10. el maletín
11. la cartera o bolso
Es importante destacar, que la ilegalidad y la posibilidad de no poder usar las armas naturales de nuestro cuerpo, son dos consecuencias negativas del empleo de algún tipo de arma u objeto en la defensa personal. No obstante, si el ataque es inminente y no hay otra alternativa y estamos convencidos de que un arma puede ser ventajosa, tal vez podría tomarse en cuenta. El valor de la vida humana va por encima de todas las otras cosas. Nuestro instinto de protección siempre va a prevalecer.
Ataque con armas de fuego o cuchillo
En situaciones en que seamos amenazados a punta de pistola, o con un cuchillo o arma punsante, lo mejor es mantener la calma y no presentar resistencia con el agresor. Muchas veces, el miedo, (el cual es una reacción normal de nuestro cuerpo) nos invade y reaccionamos descontroladamente. La defensa, en estos casos ha de ser sencilla pero eficaz, descartándose todo tipo de fantasías o técnicas de exhibición. Estamos en una situación, en la que solo tenemos una oportunidad para actuar y debemos hacerlo a la segura y en forma efectiva. Es nuestra vida la que está en juego.
Ante una amenaza con un arma de fuego, mantener la calma y no mostrar miedo. Una vez en pleno control de nuestras emociones, lo primero que debemos hacer es buscar agarrar la mano donde se encuentra el arma y colocar nuestro cuerpo fuera del alcance del disparo, si ocurriése el mismo. Una vez controlada el arma, sujetarla fuertemente y torcer la misma en dirección a la muñeca del agresor. A la misma vez, ejercer presión hacia abajo del dedo aprisionado en el gatillo, ésto causará fractura del dedo del asaltante con la propia arma. A la vez que torcemos el arma y presionamos, retrocedemos varios pasos para quedar fuera el rango de agarre del atacante. Finalmente, le quitamos el arma y lo ponemos bajo nuestro control.
Recuerda, que estamos en una situación de máxima peligrosidad en la que el agresor no le importa herir o matar; aunque en la mayoría de las veces, se trata de drogadictos que solo interesan dinero para satisfacer su vicio. Los mismos, una vez consiguen lo que buscan se van sin agreder físicamente a sus víctimas. En estos casos, la cautela es lo más indicado. Muchas veces, es preferible no hacer nada; es mejor perder el vehículo, dinero o alguna pertenencia material, que la vida o la de nuestros seres queridos.
Tener presente que el conocimiento de la defensa personal no nos convierte en super-hombres o mujeres. Debemos ser prudentes y no olvidar que hasta el hombre más preparado tienes sus limitaciones.
No pretendo que la lectura de este artículo te convierta en un experto en el arte de la defensa personal, pero por lo menos te permita familiarizarte con el tema y de su importancia. Además, intento despertar en ti algún interés que te motive a tomar algún curso o adiestramiento de defensa personal en el futuro, o tal vez el perfeccionarte en algún arte marcial, como el karate, kempo, aikido o judo, entre otros. Este, además de ayudarte a defenderte físicamente, te permitirá desarrollar: seguridad en ti mismo, tolerancia hacia los demás, disciplina en la vida y determinación para el logro de metas
Entre algunos éstos se encuentran los siguientes:
1. ceniceros
2. paraguas
3. libros
4. el telefóno celular
5. la correa o cinturón
6. las llaves
7. la peinilla o cepillo de pelo
8. bolígrafos y lápices. Un lápiz o bolígrago puede ser todo que se tenga en el bolsillo cuando se encuentre en una situación de peligro, el mismo utilizado correctamente se puede convertir en un arma efectiva para atacar a la cara de nuestro agresor.
9. un bastón
10. el maletín
11. la cartera o bolso
Es importante destacar, que la ilegalidad y la posibilidad de no poder usar las armas naturales de nuestro cuerpo, son dos consecuencias negativas del empleo de algún tipo de arma u objeto en la defensa personal. No obstante, si el ataque es inminente y no hay otra alternativa y estamos convencidos de que un arma puede ser ventajosa, tal vez podría tomarse en cuenta. El valor de la vida humana va por encima de todas las otras cosas. Nuestro instinto de protección siempre va a prevalecer.
Ataque con armas de fuego o cuchillo
En situaciones en que seamos amenazados a punta de pistola, o con un cuchillo o arma punsante, lo mejor es mantener la calma y no presentar resistencia con el agresor. Muchas veces, el miedo, (el cual es una reacción normal de nuestro cuerpo) nos invade y reaccionamos descontroladamente. La defensa, en estos casos ha de ser sencilla pero eficaz, descartándose todo tipo de fantasías o técnicas de exhibición. Estamos en una situación, en la que solo tenemos una oportunidad para actuar y debemos hacerlo a la segura y en forma efectiva. Es nuestra vida la que está en juego.
Ante una amenaza con un arma de fuego, mantener la calma y no mostrar miedo. Una vez en pleno control de nuestras emociones, lo primero que debemos hacer es buscar agarrar la mano donde se encuentra el arma y colocar nuestro cuerpo fuera del alcance del disparo, si ocurriése el mismo. Una vez controlada el arma, sujetarla fuertemente y torcer la misma en dirección a la muñeca del agresor. A la misma vez, ejercer presión hacia abajo del dedo aprisionado en el gatillo, ésto causará fractura del dedo del asaltante con la propia arma. A la vez que torcemos el arma y presionamos, retrocedemos varios pasos para quedar fuera el rango de agarre del atacante. Finalmente, le quitamos el arma y lo ponemos bajo nuestro control.
Recuerda, que estamos en una situación de máxima peligrosidad en la que el agresor no le importa herir o matar; aunque en la mayoría de las veces, se trata de drogadictos que solo interesan dinero para satisfacer su vicio. Los mismos, una vez consiguen lo que buscan se van sin agreder físicamente a sus víctimas. En estos casos, la cautela es lo más indicado. Muchas veces, es preferible no hacer nada; es mejor perder el vehículo, dinero o alguna pertenencia material, que la vida o la de nuestros seres queridos.
Tener presente que el conocimiento de la defensa personal no nos convierte en super-hombres o mujeres. Debemos ser prudentes y no olvidar que hasta el hombre más preparado tienes sus limitaciones.
No pretendo que la lectura de este artículo te convierta en un experto en el arte de la defensa personal, pero por lo menos te permita familiarizarte con el tema y de su importancia. Además, intento despertar en ti algún interés que te motive a tomar algún curso o adiestramiento de defensa personal en el futuro, o tal vez el perfeccionarte en algún arte marcial, como el karate, kempo, aikido o judo, entre otros. Este, además de ayudarte a defenderte físicamente, te permitirá desarrollar: seguridad en ti mismo, tolerancia hacia los demás, disciplina en la vida y determinación para el logro de metas