
Utilizados por muchas personas deportistas habituales, circulan rumores sobre los efectos secundarios de su consumo, asociándolos con el cáncer y otras enfermedades.
No existe evidencia científica que respalde esas afirmaciones.
Los endulzantes artificiales o edulcorantes son productos químicos que pueden ser entre 50 y 600 veces más endulzantes que el azúcar, aportan muy pocas o ninguna caloría y permite satisfacer las ganas de comer algo dulce sin atentar contra la dieta.
Gracias a esto, han ganado gran aceptación entre personas que, preocupadas por los efectos indeseables de la elevación rápida de glucosa en sangre, los utilizan reemplazándolos por el mismo azúcar de mesa y en productos light como yogures, postres, gaseosas, golosinas o productos horneados, entre otros.
Edulcorantes y cáncer:
Al igual que lo que ocurre con los medicamentos, antes de ser aprobados para la venta, los productos industriales relacionados con la alimentación deben pasar por una larga y exahustiva etapa de evaluación.
Ninguno de los más de 100 estudios clínicos han arrojado evidencias de una relación entre edulcorantes y cáncer en seres humanos.
Lo que sucede es que las investigaciones que hallaron determinadas relaciones entre cáncer y distintos edulcorantes se realizaron únicamente en animales de laboratorio y con dosis muy superiores a las que pueden consumir las personas en alimentos y bebidas, en algunos casos, de hasta 100 veces por encima del consumo promedio.
Los edulcorantes en detalle:
Sacarina
Estudios en ratas durante la década de 1970 vincularon a la sacarina con el desarrollo de cáncer de vesícula. Por esta razón, el Congreso de los Estados Unidos exigió que se realizaran más estudios y que la sacarina llevara el siguiente mensaje: "Este producto contiene sacarina, una sustancia que, según se ha determinado, provoca cáncer en animales de laboratorio". Estudios subsiguientes en ratas mostraron una mayor incidencia de asociados a mecanismos que no son relevantes en los seres humanos; esto significa que los estudios que se ocupan de examinar cómo actúa la sacarina en el cuerpo han mostrado que estos resultados se aplican sólo a las ratas.
Aspartame
En 1996 se conoció en los Estados Unidos un reporte que sugería que el aumento en la incidencia de tumores cerebrales entre 1975 y 1992 podría estar asociado con la aparición del edulcorante en el mercado. Sin embargo, un análisis estadístico mostró que la incidencia de cánceres cerebrales o del sistema nervioso central comenzó a aumentar 8 años antes de la aparición del aspartame, y que se desarrollaron principalmente en personas mayores de 70 años, una población que no estuvo expuesta a altas dosis de aspartame desde su introducción en el mercado.
El aspartame sí está contraindicado para personas con fenilcetonuria, una enfermedad hereditaria poco frecuente caracterizada por la ausencia de la enzima responsable de la descomposición del aminoácido esencial fenilalanina.
Ciclamato
También en el caso de este edulcorante se realizaron estudios en ratas que sugerían que podría aumentar el riesgo de cáncer de vesícula. Por esta razón, la FDA prohibió su uso en el año 1969. Años más tarde se volvió a evaluar la evidencia y otros datos adicionales, y los científicos hallaron que el ciclamato no produce cáncer en seres humanos. Aunque continúa prohibido en los Estados Unidos, se utiliza en más de 40 países entre ellos los de la Unión Europea y América latina.
Acesulfame K, sucralosa y neotamo
No existen evidencias que relacionen a estos edulcorantes con el cáncer u otro efecto perjudicial para la salud.
Cantidades recomendadas:
A muchos alimentos se les agregan a través de procesos industriales sustancias para preservarlos o mejorar sus propiedades. Las autoridades sanitarias establecen los niveles máximos de esos aditivos que pueden ser incorporados a un producto y la cantidad máxima que una persona puede consumir sin poner en riesgo la salud (ingesta diaria admisible).
Esto significa que, independientemente de que no haya una relación entre edulcorantes y cáncer en seres humanos, su consumo, al igual que el de cualquier producto con aditivos, no debe ser excesivo.
La ingesta diaria admisible (IDA) depende del aditivo y del peso de cada persona. Por ejemplo para una persona de 70 kg el IDA para cada uno de los edulcorantes sería:
Aspartame: 40 mg/día/kg de peso corporal -> IDA = 2800 mg/día
Ciclamato: 11 mg/día/kg de peso corporal -> IDA = 770 mg/día
Acesulfame K: 15 mg/día/kg de peso corporal -> IDA = 1050 mg/día
Sacarina: 5 mg/día/kg de peso corporal -> IDA = 350 mg/día
Una de las fuentes más importantes de edulcorantes no nutritivos en la alimentación actual son las bebidas gaseosas light. Por ejemplo, un vaso de una bebida gaseosa light de primera marca tiene 24 mg de aspartame y 16 de acesulfame K, mientras que la ingesta máxima admisible por día de esos edulcorantes es de 2800 y 1050 respectivamente, para una persona de 70 kilos de peso. Esto significa que las cantidades que consume un adulto promedio son muy inferiores al límite permitido.
No obstante, la cantidad de edulcorante en un producto varía notablemente de acuerdo a cada marca, y algunas bebidas gasesosas de segunda marca pueden tener una concentración tal que para niños de bajo peso sólo permitiría tomar uno o dos vasos para no superar la ingesta máxima admitida.
Para conocer la cantidad y tipo de edulcorante de un producto sólo tiene que leer la etiqueta del envase. Para bebidas, has de tener en cuenta que un vaso medio equivale a 200 ml.
En definitiva, en general no tienen riesgos para la salud y son una alternativa saludable al azucar de mesa y bebidas o alimentos azucarados.
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