Nosotros somos como imanes y como tales tenemos dos aspectos, el positivo y el negativo y la única posibilidad real de que vivamos en el amor, es poner en equilibrio nuestros dos polos, juntarlos para poder atraer el amor.
Y si queremos cambiar la realidad, la única forma en que lo podemos hacer es cambiando el sistema de creencias, siendo la parte mas complicada el dejar de juzgar que es donde mas se nos metió la serpiente.
Cuando nosotros proyectamos en el otro, en realidad lo que hacemos es poner en el otro que tenemos dentro. Cuando hablamos mal de otras personas es porque no reconocemos, que tenemos en nuestro inconciente lo que vemos negativo en ellos que no hemos podido concientizar, arreglar y resolver.
De cada persona de la que hablamos bien tenemos algo es nuestra parte positiva y así la vida se convierte en un mosaico de posibilidades para que entendamos que nos esta pasando por dentro y para poder entender, tenemos que estar presentes y la condición para estar presentes es no estar juzgando.
Cuando juzgo no estoy creando concientemente, sino en base a una obediencia, algo que nos dijeron, que nos hicieron creer. Cuando estoy presente estoy creando mi realidad de manera consciente.
Esta es la decisión que tenemos como humanidad para tomar, iluminarnos o sea estar conscientes, o decidir seguir viviendo cómodamente en el lado de la culpa donde los demás son responsables menos yo.
El mundo imaginario existe, donde los sueños no duermen; al revés, se despiertan como hermanos unos a los otros, el amor los desencadena.
Los sueños son el eslabón perdido, en mi mundo imaginario no hay ni buenos ni malos porque todos somos uno, el amor se respira en el aire, los niños juegan travesuras con dios mientras enseñan a los adultos a ser niños otra vez.
Los pensamientos no tienen techo.
El sexo es sagrado.
La inocencia esta libre de pecados.
Conviven en armonía Eva, Adán, la serpiente y el árbol de manzanas.
Mentir no es necesario, porque la verdad esta en el aire.
El mundo imaginario es el sueño cósmico donde entramos todos.
El mundo imaginario esta detrás del espejo, desnuda tu mirada de prejuicios.
De seres racionales nos estamos transformando en seres luminosos, juntándonos unos y otros en un pensamiento colectivo que le llamamos el cristo cósmico y que sucede cuando una buena mayoría de corazones despiertos entran dentro de una misma vibración y esa vibración hace que esa realidad se empiece a transformar.
Un buen tema para cambiar nuestro sistema de creencias es la reencarnación, ya que nos hicieron creer que la vida se acaba y que la muerte es el fin y por eso vivimos con miedo a la vida por el temor a la muerte cuando la verdad es que somos almas eternas, morimos para renacer.
Y si queremos cambiar la realidad, la única forma en que lo podemos hacer es cambiando el sistema de creencias, siendo la parte mas complicada el dejar de juzgar que es donde mas se nos metió la serpiente.
Cuando nosotros proyectamos en el otro, en realidad lo que hacemos es poner en el otro que tenemos dentro. Cuando hablamos mal de otras personas es porque no reconocemos, que tenemos en nuestro inconciente lo que vemos negativo en ellos que no hemos podido concientizar, arreglar y resolver.
De cada persona de la que hablamos bien tenemos algo es nuestra parte positiva y así la vida se convierte en un mosaico de posibilidades para que entendamos que nos esta pasando por dentro y para poder entender, tenemos que estar presentes y la condición para estar presentes es no estar juzgando.
Cuando juzgo no estoy creando concientemente, sino en base a una obediencia, algo que nos dijeron, que nos hicieron creer. Cuando estoy presente estoy creando mi realidad de manera consciente.
Esta es la decisión que tenemos como humanidad para tomar, iluminarnos o sea estar conscientes, o decidir seguir viviendo cómodamente en el lado de la culpa donde los demás son responsables menos yo.
El mundo imaginario existe, donde los sueños no duermen; al revés, se despiertan como hermanos unos a los otros, el amor los desencadena.
Los sueños son el eslabón perdido, en mi mundo imaginario no hay ni buenos ni malos porque todos somos uno, el amor se respira en el aire, los niños juegan travesuras con dios mientras enseñan a los adultos a ser niños otra vez.
Los pensamientos no tienen techo.
El sexo es sagrado.
La inocencia esta libre de pecados.
Conviven en armonía Eva, Adán, la serpiente y el árbol de manzanas.
Mentir no es necesario, porque la verdad esta en el aire.
El mundo imaginario es el sueño cósmico donde entramos todos.
El mundo imaginario esta detrás del espejo, desnuda tu mirada de prejuicios.
De seres racionales nos estamos transformando en seres luminosos, juntándonos unos y otros en un pensamiento colectivo que le llamamos el cristo cósmico y que sucede cuando una buena mayoría de corazones despiertos entran dentro de una misma vibración y esa vibración hace que esa realidad se empiece a transformar.
Un buen tema para cambiar nuestro sistema de creencias es la reencarnación, ya que nos hicieron creer que la vida se acaba y que la muerte es el fin y por eso vivimos con miedo a la vida por el temor a la muerte cuando la verdad es que somos almas eternas, morimos para renacer.