InicioReviewsReseña: Evidence (2011)


Cannibal Holocaust fue quien empezó este juego de los falsos documentales, los “mockumentary”, los “found footage films”. Pero claro, hoy en día el mainstream de la gente no recuerda ese clásico de 1980 perpetrado por Ruggero Deodato. Hoy todos creen que The Blair Witch Project fue la primera, pero no: hubo vida antes de MTV. Si bien es cierto que The Blair Witch Project “revivió” al género y Cloverfield lo llevo al extremo de la fama, hay algo más detrás de todo esto: la clara posibilidad de que cualquiera con un mínimo monto de dinero y un par de cámaras pudiera contar una historia. Paranormal Activity es el mejor ejemplo de esto.

El problema es que esta comodidad fílmica que supone el falso documental por los bajos costos de producción que propone, lleva a que, como dije antes, cualquiera con una cámara pueda hacer una película. Y así como hoy vemos zombies hasta en la sopa, los falsos documentales se han convertido en el mismo declive para el cine en general. Salvo, claro está, contadas excepciones como , Noroi, The Tunnel o Evidence, la cinta que hoy voy a reseñar.

Evidence es de esas películas que cuentan la clásica historia de un grupo de amigos que emprenden un viaje hacia un lugar remoto y alejado de toda civilización. Por supuesto, no hay nadie cerca que los pueda ayudar, los celulares no tienen señal y todos esos clichés que acompañan al género. En un principio, podemos pensar que Evidence va a ser más de lo mismo, pero una escena bastante particular nos hace ilusionar y pensar que, quizás, la película puede ser entretenida.

Y ahí es cuando todo nos recuerda a Cabin in the Woods, en cuanto a su concepto. La estructura de Evidence tiene una dinámica bastante particular, donde a medida que pasan los minutos todo se va volviendo más extraño e imposible de imaginar. La historia nos intenta hacer creer que estamos ante un guion plano y obsoleto, pero en cierto momento, la narrativa se olvida de todos los preconceptos establecidos del cine de terror y empieza a mutar, comienza a cambiar el tono y la forma en que va contando los hechos, imposibles de prever. Una escena dispara a la otra, una es más extraña que la otra. Cuando pensamos que ya le encontramos la vuelta, la historia vuelve a cambiar y aparecen cosas nuevas, todo en cuestión de minutos, todo apuntando a un mismo lugar, con una coherencia establecida, con un fundamento sólido al que podemos conocer al final de la película.

Dirigida por el novato Howie Askins (Devil Girl), la cinta está protagonizada por Ryan McCoy (Black), quien también escribió la película. Le siguen Brett Rosenberg (Scrappers, The Tale of a Suicidal Narcoleptic, Fear of Flying), la bella Abigail Richie (Bald, Knock Knock Killers) y Ashley Bracken en su primer protagónico en un largometraje. Ashley también fue productora ejecutiva y parte del equipo de FX de la cinta.

Evidence no tiene un gran presupuesto, apenas unos 12.000 dólares para realizarla, y el resultado final es más que convincente. Evidence logra atrapar y sorprender por que el director, a pesar de no tener experiencia, sabe reparar en los detalles. La edición es impecable, realmente nos hace creer todos los escenarios que la historia propone. Los VFX son pocos pero bien perpetrados, utilizando distintos recursos de cámara como soporte. Y claro, si bien el concepto de “cámara en mano” ayuda muchísimo y creo que es el eje que permitió que esta película salga a la luz, la cinta es, sin duda alguna, un gran exponente de este subgénero que viene en caída libre.


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