DENOMINACIÓN
1. Botox.
2. Toxina botulínica.
DEFINICIÓN
La toxina botulínica o Botox es un producto natural; es una neurotoxina elaborada por una bacteria denominada Clostridium botulinum, que es un agente de descomposición de los productos enlatados y es un tóxico paralizante y mortal en ocasiones.
APLICACIONES EN MEDICINA ESTÉTICA
Sus propiedades paralizantes se están usando en medicina estética como relajante de músculos faciales y por ello mejora las arrugas de expresión. Pero también se utiliza en ciertas enfermedades caracterizadas por una involuntaria contracción muscular, por ejemplo en la miastenia grave, o en el estrabismo.
La toxina botulínica a dosis apropiadas se utiliza como tratamiento de:
1. Tratamiento de las arrugas faciales.
3. Tratamiento de la hiperhidrosis (exceso de sudoración).
3. Distonías focales (blefarospasmo, espasmo hemifacial, distonía cervical, distonía oromandibular, distonía laríngea o disfonía espasmódica, etc)
4. Espasticidad (en pacientes con parálisis cerebral).
Hay que tener en cuenta que los efectos del botox pueden durar entre 3 a 6 meses, luego o se repite el tratamiento o los músculos afectados volverán a su ser normal.
VENTAJAS DE LA TOXINA BOTULÍNICA
1. Para su aplicación no se necesita anestesia ni provoca cicatrices.
2. Se puede aplicar en cualquier época del año. No está contraindicado con la exposición al sol.
3. Elimina las arrugas, dando un aspecto más relajado.
4. Los resultados son inmediatos, apreciándose los mejores efectos entre el tercer y el quinto día, siendo definitivos 15 días después.
5. No se debe aplicar en el embarazo.
CONDICIONES DE APLICACIÓN
El botox debe de ser aplicado a dosis adecuadas por personal cualificado en conocimientos de anatomía para producir los efectos deseados y no los contrarios como pueden ser:
1. Parálisis facial
2. Ptosis palpebral o caída del párpado y cefaleas.
Por ello un médico licenciado es el personal más cualificado para su aplicación.