Bueno, tengo parcial el jueves sobre estos temas en la materia literatura y voy a compartir el material que me envio la profesora a mi correo, este es sobre Literatura bíblica
La Biblia es el libro sagrado de varias de las grandes religiones de Occidente; sin embargo no es un libro sino una pequeña biblioteca, un conjunto de libros. Aunque se diga que se trata de “una biblioteca sagrada”, no se puede afirmar que todo el material que contiene sea de carácter religioso.
Biblia proviene del griego Bibliae, que significa libros o rollos de papiro. Los hebreos la llamaban T N K, iniciales de las tres partes en que los dividían Torah, Nebiim y Ketubiim.
Este libro está dividido en dos grandes partes, Antiguo Testamento y Nuevo Testamento, pero sería más exacto denominarlas Antiguo y Nuevo Pacto, pues en ambas se hace referencia al pacto establecido entre los hombres y la divinidad, en el que se establecen derechos y obligaciones.
Es una obra múltiple pues consiste en una colección de muchas obras de diferentes autores, épocas, y géneros, escritas en varias lenguas; sin embargo, todas ellas logran una innegable unidad que permite considerarlas no como libros totalmente independientes sino como partes armónicamente trabadas de un todo. Los autores, de variada cultura, trataron diversos temas, en prosa y en verso, y sus obras tienen las características personales de su estilo y las peculiares de su época.
En síntesis la Biblia es la colección de los libros sagrados de la literatura hebrea, compuestos en diversas épocas y por diversidad de autores y en lenguas distintas, cuya unidad la da el carácter sagrado de los mismos. Es el libro sagrado del pueblo hebreo y conserva ese carácter para los grupos religiosos enraizados en la religión hebrea, como lo son los cristianos de las diversas confesiones.
El concepto religioso que está presente en este texto presenta cuatro características fundamentales que son Monoteísmo, Alianza, Moral y Mesianismo.
Monoteísmo. En torno a este punto se plantea el primer problema. Los partidarios del evolucionismo religioso juzgan que el pueblo hebreo fue, durante siglos, monolátrico pero no monoteísta. Yahvéh no habría sido el único dios, sino el dios al que se adoraba con exclusión de los demás; la divinidad nacional a la que se rendía culto. Según esta teoría el
pueblo hebreo fue primero idólatra y politeísta, luego enólatra (culto al dios del pueblo, religión nacional), y por último, monoteísta. La historia de las religiones en su estado actual, considera el monoteísmo como forma primordial; el politeísmo y la idolatría serían degradaciones de un concepto religioso superior y más antiguo. Mientras el evolucionismo supone un sucederse de etapas de progresivo perfeccionamiento, la crítica religiosa moderna considera que, aun las más avanzadas ideas religiosas se encuentran, como en germen, comprendidas en los más antiguos planteamientos. La voz de los Profetas y de los conductores de Israel , fue, en el transcurso de la historia, desentrañando ese contenido, poniéndolo en evidencia y esclareciéndolo según las necesidades del pueblo y de acuerdo a la guía de Yahvéh. El advenimiento de Jesús habría sido la suprema revelación .
Alianza. “Israel es el pueblo de Yahvéh”. Esta identificación descansa en la idea de pacto o alianza entre la divinidad y el pueblo elegido por ella, cuya primera formulación la encontramos en el libro del Génesis en la historia de Abraham. Las ideas fundamentales que este pacto encierra son:
a. De parte de Yahvéh protección y ayuda constantes, simbolizadas en la bendición, la concesión de la tierra prometida, una descendencia numerosa como “las arenas en el mar y las estrellas del firmamento”, y el señorío sobre las demás naciones.
b. De parte de Abraham la fidelidad y el acatamiento a la voluntad de Yahvéh. El rito de la circunsición, que vierte la sangre del varón, sería la señal externa del pacto por la que cada descendiente de Abraham entra a tomar parte de su herencia y acepta su obligación frente a Yahvéh. Este pacto fue formulado por segunda vez en Egipto y es la reiteración de la alianza con Abraham, que se explicita y ratifica en el monte Sinaí con la entrega de las tablillas de la Ley a Moisés. La sangre vertida del Cordero Pascual, con la que se tiñera el dintel de las puertas de los hebreos, fue la señal externa de la Alianza. La tercera manifestación del pacto, también llamada Nueva Alianza, porque innova sobre la Antigua, extiende los privilegios de Israel a los hombres de todos los pueblos, y se encuentra narrada en los Evangelios. Esta nueva formulación se realiza en la persona de Jesús y también se sella con la efusión de sangre en el monte Calvario.
Moral. La moral del pueblo hebreo no es una consecuencia de la religiosidad, sino uno de sus elementos constitutivos. Yahvéh e s el autor del hombre y tiene derechos sobre él; además, y en virtud del pacto, los tiene especiales sobre Israel. Por eso es legislador, y su ley es santa y ordenada a la salud y la felicidad del individuo y de la sociedad. No es una antojadiza y caprichosa serie de prohibiciones y amenazas; por el contrario, Dios único conocedor de “la ciencia del bien y del mal”, prohíbe lo que daña y obstaculiza la perfección
del hombre y la felicidad del pueblo. La Ley es solemnemente proclamada en el Sinaí y consta de varios mandamientos. Es una formulación ordenada de preceptos religiosos y morales conocidos desde antiguo por el pueblo, pero no siempre respetados. Los primeros conciernen a la conducta frente a la divinidad; los otros a la que deben regir las relaciones del hombre consigo mismo y con la colectividad.
Mesianismo. Este comprende dos creencias fundamentales a)la del futuro advenimiento de un Mesías; b) el papel rector de Israel sobre los demás pueblos. Desde muy antiguo, en las primeras formulaciones de la Alianza, se atribuye a la descendencia de Abraham ese papel mesiánico, en su doble alcance de un salvador personal y de un privilegio colectivo. A través de los siglos, son más abundantes y concretos los textos, hasta mostrar que el Mesías y su advenimiento no son una consecuencia de la elección de Israel y del pacto, sino su misma finalidad, su razón de ser. En el Nuevo Testamento, el cántico del anciano Simeón (Lc.2) resume la esperanza mesiánica de Israel y vaticina su cumplimiento en el niño que María y José presentan en el Templo de Jerusalem. Este niño, Jesús de Nazareth, luego dividirá definitivamente a los hebreos, pues si unos lo condenan y lo crucifican por blasfemo, otros lo siguen y lo adoran como al anunciado Mesías.
Composición. Canon
La diversidad de criterios para atribuir calidad de inspirados a determinados libros y negársela a otros, proviene de diferentes concepciones religiosas, e incide en la composición de la Biblia y en la selección de textos que la integran. La gran división en Antiguo y Nuevo Testamento se origina en esa diferencia. El A.T. es considerado como libro inspirado por hebreos y cristianos, mientras que el N.T. lo es sólo por los cristianos. En este uso bíblico, la palabra testamento significa alianza.
Antiguo Testamento significa antigua alianza y fue hecha por Yahvéh con el pueblo hebreo en la persona de Abraham y luego ratificada por medio de Moisés, y a ella se alude constantemente en la Biblia. La nueva alianza, fue hecha por Dios con toda la humanidad en la persona de Jesús.
Aparte de esta doble agrupación de libros, el concepto de inspiración genera otras divisiones, siendo la principal la que los separa según cánones distintos.
Canon quiere decir “vara de medir” o “regla”. Aplicado a la Biblia, designa el conjunto de libros que se consideran inspirados.
Canon Hebreo. Comprende veinticuatro libros clasificados en tres series, Torah (la Ley), Nebiim (Los Profetas), Ketubiim (Los otros escritos). La Torah, también es conocida como Pentateuco (Cinco Libros) y la integran los libros de Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.
Canon Alejandrino. Ordena los libros según su asunto y los clasifica en Ley, Libros históricos, libros proféticos y libros didácticos, sapienciales o poéticos.
EVANGELIOS.
El nombre Evangelio proviene de una palabra griega que significa buena nueva, buena noticia; en este caso alude al advenimiento de Cristo, protagonista del Evangelio.
El Nuevo Testamento incluye una cuádruple versión de esa buena nueva, corresponde a las versiones de San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan.