Viene desde : https://www.taringa.net/posts/autos-motos/19822596/Travesia-carretera-austral-Paso-Mayer-II.html
8/3/2017
Me levanté cerca de las 7am, me cambie con la ropa del viaje y baje a desayunar. El desayuno incluye, manteca, mermelada natural , pan, queso, fiambre y café o té.
Luego, salí rumbo al norte, el GPS por algún motivo estaba inicializando, asi que tuve que consultar la salida para el Monte Zeballos, un muchacho gentilmente me indico como llegar, cambie de rumbo y me fui en busca de esa mole de piedra, hielo y nieve.
Retome la ruta Austral que pasa por la ciudad y a los pocos kilómetros encontré el desvío a la izquierda, desde allí se podía acceder tanto al Monte Zeballos como al Glaciar Colliqueo.
Al comienzo el camino de ripio tiene las características de la ruta Austral, va subiendo recostado sobre la orilla de un río y uno puede ver distribuidos algunos fundos, luego todo se vuelve más ralo y solo nos quedamos con un río oculto entre los árboles, la montaña a nuestro costado y ocasionales lagunas de agua estancada que recuerdan los cuentos de Lovercraft en los mitos de Chutlu.
El camino siguiendo subiendo y a mi izquierda se empezó a recortar un valle profundo, con una visión paradisiaca, un río, recorrido por arboles que iba dibujandose en forma serpenteante.
Paraba ocasionalmente a tomar alguna foto, pero no podia dejar de prestar atención al camino, el ripio no perdona eso.
Ya llevaba más de una 45 minutos de recorrido y no tenía noticias del Monte Zeballos, el dia nublado no ayudaba, ocasionalmente a mi izquierda podía ver los picos nevados, llegue a una bifurcación que me indicaba a la derecha el camino al Glaciar, a la izquierda el camino al Monte.
Seguí a mi izquierda, tenía la obsesión de estar en contacto con esa montaña, poder observar de lejos recortandose de los montes de alrededor le daban un aspecto imponente.
El camino, empezó a cortarse entre montañas con diferentes tipos de piedras, desde una especie de arena, hasta bloques que daban la impresión que se derrumbaría en cualquier momento.
En un momento una serie de carteles indican que el ejército de chile está extendiendo la ruta, a lo lejos puedo ver un obrador, eran cerca de las 13hs, no se veía movimiento.
Luego de una curva se veía que el camino continuaba luego de un puente, acelere quería llegar y no encontraba un punto de referencia que indique el monte Zeballos. Luego de una pendiente, y una curva, veo máquinas paradas a los costados del camino, tras realizar una recta de unos 800 mts, cruzar un vado , luego llegó al final del camino literalmente.
Un cartel decía, fin de etapa, luego de eso, hacer un metro más era internarse en un bosque.
Como ver el nacimiento de una estrella, ver el final de un camino tiene todo un simbolismo.
Dimos vuelta con el oso y empezamos a desandar el camino, cinco minutos después cruzamos camiones de construcción con personal del ejército de Chile que iba camino al punto que habíamos dejado.
Paramos en una curva amplia para descansar y observar desde la distancia el Monte Zeballos que se erguía frente a nosotros..
Estar ahí era estar en contacto con lo más profundo de uno mismo, solo se escuchaba el río que corría a unos cientos de metros debajo del camino.
Luego de tomar agua, comer un poco de fruta y tomar unas fotos nos pusimos en marcha, había tiempo para llegar al glaciar, que estaba kilómetros más adelante.
La vuelta me daba otra visión del valle, dicen que viajar consiste en ver algo conocido con ojos nuevos.
Cerca de media hora después llegaba al puente con el desvío, nuevamente me internaba en un camino solitario que corría junto a un río.
Luego de pasar entre bosques , salgo a un valle, en una recta de ripio puedo ver a mi derecha las montañas, glaciares en lo alto y cascadas que caen alimentando al río, una imagen paradisiaca.
Quiero llegar al glaciar, quiero ver que tan cerca puedo estar de esa mole viva con miles de años en movimiento.
El camino, gira a la derecha, hacia la izquierda se abre otro camino que baja, voy subiendo y empiezo a divisar una laguna, con el color blanquecino que distingue las aguas de los glaciares, luego de girar a mi izquierda veo el río de hielo que baja entre dos montañas, un poco sucio de tierra, va cayendo.
Se ve a unos 3 o 4 km posiblemente, paro a tomar fotos, no se porque pero los glaciares me parecen las ballenas de la naturaleza, amenazados de extinción, enormes y puros.
El camino giraba a la derecha detrás de una curva de la montaña, fui caminando, tal vez podía llegar más cerca, luego de girar, veo que el camino continua subiendo, el ripio era ahora pedazos de piedras de unos 20 cm de largo, lo que hacia la conducción difícil.
El oso fue trepando lentamente con sus garras, llegamos a un nuevo punto panorámico, seguimos y 800 mts mas adelante un cartel decía, no pasar, propiedad privada.
No daba mucho más para pensar, el clima había cambiado y presagiaba lluvia, dimos la vuelta y emprendimos el camino de regreso.
Cuando llegue a la recta que me habia llevado hasta el glaciar, me puse el equipo de agua, no hay peor cosa que mojarse estando sobre un vehículo al descubierto, al agua se le suma el viento y uno la pueda pasar muy mal.
La lluvia había empezado a caer con más fuerza, sobre el camino bajaban pequeños arroyitos, lo que hacían más peligroso el camino, apenas podía ver más allá de los 50 mts, no me era posible distinguir si era el sol o eran rayos, pero notaba eventualmente algún destello de luz en el medio de la lluvia.
Llegué al Hostel, tenía que dejar todo preparado para al dia siguiente, salir rumbo a Villa O’Higgins.
Pase por el supermercado a comprar agua y otras cosas para el camino, pero cuando llegue estaba cerrado. Así que me dirigí a la farmacia que se encuentra en una esquina de la plaza y allí compre un desodorante y agua,
Habían llegado nuevos huéspedes al Hostel, ellos también pensaban ir a Pto Yungay, pero no tenían idea de horarios de las balsas, me preguntaron a qué hora pensaba salir yo, les dije que no antes de las 8am, por lo que me pidieron si podía dejar el cuatriciclo delante del auto de ellos, ya que seguramente estarían saliendo más tarde.
Deje todo preparado para la mañana siguiente, sabía que la balsa que va de Puerto Yungay a Río Bravo tiene tres horarios, 10 am, 12 am y 15 pm, la misma tiene capacidad para unos 12 vehículos y se sube por el orden de llegada, puede darse el caso en que te tengas que esperar al próximo viaje , volver o dormir allí ya que no hay más lugar en el barco.
El cruce está subvencionado por el estado de Chile como otras balsas que unen islas, mi idea era ir hasta Villa O'higgins, en caso de no poder realizar el cruce por el Paso Mayer, quería volver hasta Pto Yungay y ver si era posible el sabado tomar un barco que me lleve hasta Pto Natales, para ir hasta Pta Arenas y luego cruzar a nuestro país.
Deje puesto el despertador a las 6:45, pensaba desayunar y salir a las 8 am para llegar a Pto Yungay que se encuentra unos 110km, cerca de las 10hs, un promedio de 55 km por hora era posible.
El proximo dia, llegaria al lugar del mayor desafío.
8/3/2017
Me levanté cerca de las 7am, me cambie con la ropa del viaje y baje a desayunar. El desayuno incluye, manteca, mermelada natural , pan, queso, fiambre y café o té.
Luego, salí rumbo al norte, el GPS por algún motivo estaba inicializando, asi que tuve que consultar la salida para el Monte Zeballos, un muchacho gentilmente me indico como llegar, cambie de rumbo y me fui en busca de esa mole de piedra, hielo y nieve.
Retome la ruta Austral que pasa por la ciudad y a los pocos kilómetros encontré el desvío a la izquierda, desde allí se podía acceder tanto al Monte Zeballos como al Glaciar Colliqueo.
Al comienzo el camino de ripio tiene las características de la ruta Austral, va subiendo recostado sobre la orilla de un río y uno puede ver distribuidos algunos fundos, luego todo se vuelve más ralo y solo nos quedamos con un río oculto entre los árboles, la montaña a nuestro costado y ocasionales lagunas de agua estancada que recuerdan los cuentos de Lovercraft en los mitos de Chutlu.
El camino siguiendo subiendo y a mi izquierda se empezó a recortar un valle profundo, con una visión paradisiaca, un río, recorrido por arboles que iba dibujandose en forma serpenteante.
Paraba ocasionalmente a tomar alguna foto, pero no podia dejar de prestar atención al camino, el ripio no perdona eso.
Ya llevaba más de una 45 minutos de recorrido y no tenía noticias del Monte Zeballos, el dia nublado no ayudaba, ocasionalmente a mi izquierda podía ver los picos nevados, llegue a una bifurcación que me indicaba a la derecha el camino al Glaciar, a la izquierda el camino al Monte.
Seguí a mi izquierda, tenía la obsesión de estar en contacto con esa montaña, poder observar de lejos recortandose de los montes de alrededor le daban un aspecto imponente.
El camino, empezó a cortarse entre montañas con diferentes tipos de piedras, desde una especie de arena, hasta bloques que daban la impresión que se derrumbaría en cualquier momento.
En un momento una serie de carteles indican que el ejército de chile está extendiendo la ruta, a lo lejos puedo ver un obrador, eran cerca de las 13hs, no se veía movimiento.
Luego de una curva se veía que el camino continuaba luego de un puente, acelere quería llegar y no encontraba un punto de referencia que indique el monte Zeballos. Luego de una pendiente, y una curva, veo máquinas paradas a los costados del camino, tras realizar una recta de unos 800 mts, cruzar un vado , luego llegó al final del camino literalmente.
Un cartel decía, fin de etapa, luego de eso, hacer un metro más era internarse en un bosque.
Como ver el nacimiento de una estrella, ver el final de un camino tiene todo un simbolismo.
Dimos vuelta con el oso y empezamos a desandar el camino, cinco minutos después cruzamos camiones de construcción con personal del ejército de Chile que iba camino al punto que habíamos dejado.
Paramos en una curva amplia para descansar y observar desde la distancia el Monte Zeballos que se erguía frente a nosotros..
Estar ahí era estar en contacto con lo más profundo de uno mismo, solo se escuchaba el río que corría a unos cientos de metros debajo del camino.
Luego de tomar agua, comer un poco de fruta y tomar unas fotos nos pusimos en marcha, había tiempo para llegar al glaciar, que estaba kilómetros más adelante.
La vuelta me daba otra visión del valle, dicen que viajar consiste en ver algo conocido con ojos nuevos.
Cerca de media hora después llegaba al puente con el desvío, nuevamente me internaba en un camino solitario que corría junto a un río.
Luego de pasar entre bosques , salgo a un valle, en una recta de ripio puedo ver a mi derecha las montañas, glaciares en lo alto y cascadas que caen alimentando al río, una imagen paradisiaca.
Quiero llegar al glaciar, quiero ver que tan cerca puedo estar de esa mole viva con miles de años en movimiento.
El camino, gira a la derecha, hacia la izquierda se abre otro camino que baja, voy subiendo y empiezo a divisar una laguna, con el color blanquecino que distingue las aguas de los glaciares, luego de girar a mi izquierda veo el río de hielo que baja entre dos montañas, un poco sucio de tierra, va cayendo.
Se ve a unos 3 o 4 km posiblemente, paro a tomar fotos, no se porque pero los glaciares me parecen las ballenas de la naturaleza, amenazados de extinción, enormes y puros.
El camino giraba a la derecha detrás de una curva de la montaña, fui caminando, tal vez podía llegar más cerca, luego de girar, veo que el camino continua subiendo, el ripio era ahora pedazos de piedras de unos 20 cm de largo, lo que hacia la conducción difícil.
El oso fue trepando lentamente con sus garras, llegamos a un nuevo punto panorámico, seguimos y 800 mts mas adelante un cartel decía, no pasar, propiedad privada.
No daba mucho más para pensar, el clima había cambiado y presagiaba lluvia, dimos la vuelta y emprendimos el camino de regreso.
Cuando llegue a la recta que me habia llevado hasta el glaciar, me puse el equipo de agua, no hay peor cosa que mojarse estando sobre un vehículo al descubierto, al agua se le suma el viento y uno la pueda pasar muy mal.
La lluvia había empezado a caer con más fuerza, sobre el camino bajaban pequeños arroyitos, lo que hacían más peligroso el camino, apenas podía ver más allá de los 50 mts, no me era posible distinguir si era el sol o eran rayos, pero notaba eventualmente algún destello de luz en el medio de la lluvia.
Llegué al Hostel, tenía que dejar todo preparado para al dia siguiente, salir rumbo a Villa O’Higgins.
Pase por el supermercado a comprar agua y otras cosas para el camino, pero cuando llegue estaba cerrado. Así que me dirigí a la farmacia que se encuentra en una esquina de la plaza y allí compre un desodorante y agua,
Habían llegado nuevos huéspedes al Hostel, ellos también pensaban ir a Pto Yungay, pero no tenían idea de horarios de las balsas, me preguntaron a qué hora pensaba salir yo, les dije que no antes de las 8am, por lo que me pidieron si podía dejar el cuatriciclo delante del auto de ellos, ya que seguramente estarían saliendo más tarde.
Deje todo preparado para la mañana siguiente, sabía que la balsa que va de Puerto Yungay a Río Bravo tiene tres horarios, 10 am, 12 am y 15 pm, la misma tiene capacidad para unos 12 vehículos y se sube por el orden de llegada, puede darse el caso en que te tengas que esperar al próximo viaje , volver o dormir allí ya que no hay más lugar en el barco.
El cruce está subvencionado por el estado de Chile como otras balsas que unen islas, mi idea era ir hasta Villa O'higgins, en caso de no poder realizar el cruce por el Paso Mayer, quería volver hasta Pto Yungay y ver si era posible el sabado tomar un barco que me lleve hasta Pto Natales, para ir hasta Pta Arenas y luego cruzar a nuestro país.
Deje puesto el despertador a las 6:45, pensaba desayunar y salir a las 8 am para llegar a Pto Yungay que se encuentra unos 110km, cerca de las 10hs, un promedio de 55 km por hora era posible.
El proximo dia, llegaria al lugar del mayor desafío.