Campana Rustica Exterior
Hace mucho tiempo que mi mujer me está picando el seso con que quiere una campana; la cuestión es que siempre me hago el otro; de repente a mí también me gustaría una campana, pero es un artefacto netamente decorativo y si la pudiera elegir buscaría una de fundición de bronce que sin ni siquiera fijarme cuanto puede salir, sé que es un montón de guita y aunque no fuera inaccesible sigue siendo una cantidad de dinero que no gastaría en una campana, si la tuviera en el bolsillo.
El taladramiento de cabeza continuó hasta que me propuse hace algo al respecto. Hablé con un amigo que está en el tema seguridad industrial y le pedí que me consiga un matafuego, lo más grande posible.
Unos días mas tarde apareció por casa munido de un extintor; cabe destacar que son un lindo pedazo de fierro que cuando se vencen hay que desecharlos; por lo tanto encontrarle una utilidad apropiada está bueno.
Desarmé el pico y lo rodee con una cinta de enmascarar para lograr una traza lo más perpendicular que mis métodos de trazado pueden lograr; agarré amoladora con disco de corte y procedí. Luego para darle un poco de onda marque y realicé unos agujeros de ½” que no sirven para una mierda y a lo mejor quedan bien.
Después de eso ya tenía el cuerpo; revolviendo en la caja de accesorios de agua encontré un tapón de 1” t otro de ¾”; un pedacito de chapa de 2x2 cm aproximadamente, que le hice 2 agujeros y la doble a 90º. Busque un clavo mostro de 4” enhebré la chapa, el tapón de ¾” con la rosca hacia arriba; lo pase por el cuerpo de matafuego y luego el tapón de 1” luego le hice un gancho doblando el clavo par colgarlo. Con eso, un tramito de cadena y un viejo soporte de una maceta, tenia todo resuelto; solo me faltaba el badajo, que si bien no sabía que ponerle, ya tenía de donde colgarlo (la chapita doblada del lado de la cabeza del clavo).
Esto es una verdadera porquería, pero por lo menos suena de locos; los vecinos creerá que tengo una hermosa campana de broce colgada al lado de mi parrilla para alertar a los comensales que está lista la comida.
Tema badajo; me pongo a revolver entre los cachos de fierro a ver que encuentro y ups, sorpresa un bulón de ferrocarril… parece óptimo, pero sospecho que es medio inagujereable, pero no, para mi asombro lo pude agujerear sin problemas, en la punta un agujero para colgarlo y otro abajo; con un pedazo de alambre acerado le hice un gancho para agarrarlo y jalar.
Con un cacho de tanza, cuelgo el badajo de la chapita prevista y armo el conjunto, ahí tenía un cacho de hilo de la pizza y realizo las pruebas finales de sonoridad.
Aca un detalle de las “piezas” por llamarlas de alguna manera.
Desarmamos y empezamos viendo como mejorar la estética del artefacto; el cuerpo de la campana lo tratamos de la siguiente forma; esmalte sintético negro e inmediatamente sal entrefina que se pega a la superficie, otra mano, mas sal y asi le damos forma y textura.
Luego para armarla nuevamente le puse un poco mas de onda; saque los plásticos que quedaban como el orto, reemplacé el clavo por un cacho de madera, tipo palo de escoba; un poco mas grueso, un pitón grosso, y la terminación contra la “campana” la hice con una arandela cónica de inoxidable que encontré del diámetro exacto.
Hace mucho tiempo que mi mujer me está picando el seso con que quiere una campana; la cuestión es que siempre me hago el otro; de repente a mí también me gustaría una campana, pero es un artefacto netamente decorativo y si la pudiera elegir buscaría una de fundición de bronce que sin ni siquiera fijarme cuanto puede salir, sé que es un montón de guita y aunque no fuera inaccesible sigue siendo una cantidad de dinero que no gastaría en una campana, si la tuviera en el bolsillo.
El taladramiento de cabeza continuó hasta que me propuse hace algo al respecto. Hablé con un amigo que está en el tema seguridad industrial y le pedí que me consiga un matafuego, lo más grande posible.
Unos días mas tarde apareció por casa munido de un extintor; cabe destacar que son un lindo pedazo de fierro que cuando se vencen hay que desecharlos; por lo tanto encontrarle una utilidad apropiada está bueno.
Desarmé el pico y lo rodee con una cinta de enmascarar para lograr una traza lo más perpendicular que mis métodos de trazado pueden lograr; agarré amoladora con disco de corte y procedí. Luego para darle un poco de onda marque y realicé unos agujeros de ½” que no sirven para una mierda y a lo mejor quedan bien.
Después de eso ya tenía el cuerpo; revolviendo en la caja de accesorios de agua encontré un tapón de 1” t otro de ¾”; un pedacito de chapa de 2x2 cm aproximadamente, que le hice 2 agujeros y la doble a 90º. Busque un clavo mostro de 4” enhebré la chapa, el tapón de ¾” con la rosca hacia arriba; lo pase por el cuerpo de matafuego y luego el tapón de 1” luego le hice un gancho doblando el clavo par colgarlo. Con eso, un tramito de cadena y un viejo soporte de una maceta, tenia todo resuelto; solo me faltaba el badajo, que si bien no sabía que ponerle, ya tenía de donde colgarlo (la chapita doblada del lado de la cabeza del clavo).
Esto es una verdadera porquería, pero por lo menos suena de locos; los vecinos creerá que tengo una hermosa campana de broce colgada al lado de mi parrilla para alertar a los comensales que está lista la comida.
Tema badajo; me pongo a revolver entre los cachos de fierro a ver que encuentro y ups, sorpresa un bulón de ferrocarril… parece óptimo, pero sospecho que es medio inagujereable, pero no, para mi asombro lo pude agujerear sin problemas, en la punta un agujero para colgarlo y otro abajo; con un pedazo de alambre acerado le hice un gancho para agarrarlo y jalar.
Con un cacho de tanza, cuelgo el badajo de la chapita prevista y armo el conjunto, ahí tenía un cacho de hilo de la pizza y realizo las pruebas finales de sonoridad.
Aca un detalle de las “piezas” por llamarlas de alguna manera.
Desarmamos y empezamos viendo como mejorar la estética del artefacto; el cuerpo de la campana lo tratamos de la siguiente forma; esmalte sintético negro e inmediatamente sal entrefina que se pega a la superficie, otra mano, mas sal y asi le damos forma y textura.
Luego para armarla nuevamente le puse un poco mas de onda; saque los plásticos que quedaban como el orto, reemplacé el clavo por un cacho de madera, tipo palo de escoba; un poco mas grueso, un pitón grosso, y la terminación contra la “campana” la hice con una arandela cónica de inoxidable que encontré del diámetro exacto.