Practicamente no piden por favor, tampoco se levantan para ceder el asiento a una persona mayor, dicen de todo ante la mirada ausente de los padres.
Y los peques vienen terribles!! En mi época no se me hubiera ocurrido en la casa de una amiga, exigirle a la mamá que me hiciera tal o cual cosa para la hora del té.
Ahora te dicen: "yo tomo nesquik, tibio no caliente!!" Y se lo llevas (esperando aunque sea un "gracias" y te agregan: "necesito copos, en mi casa lo tomo con copos" (tu casa es tu casa, acá te pongo los copos de sombrero, pienso yo mientras busco los copos). Todo para que deje el vaso con 3/4 de su contenido ahí al grito de "no quiero más!!". Y esa masa con copos inflados, humedos y pegajosos cubre la superficie del vaso cual marea empetrolada.
Los chicos de ahora exigen, no piden. Ah, y tampoco esperan. Quieren todo YA, para ellos nada de lo que uno haga es importante si se les ocurre pedirnos algo.
Para la adolescencia quedará la mirada apática, el preferir el sillón a cualquier deporte y la playstation al programa mas tentador.
Yo me acuerdo de mis tardes en bicicleta, de jugar hasta cansarme, de las casas en los árboles y de los amigos de la cuadra.
Ahora, para que los chicos corran, jueguen y descarguen hace falta plata. Es tan así?? Si, plata para llevarlos a un club, para que practiquen un deporte o para que estudien algo extra colegio, como si llenarlos de actividades todos los días pudiera suplantar esas horas de juego libre de nuestra infancia.
Me resisto a que mis chicos crezcan así y a pesar de eso, muchas veces caigo en lo mismo. Pero cualquier actividad mía puede esperar si se trata de jugar a la pelota con el peque mayor o si le tengo que dar un paseo en bici a la enana menor.
Cómo cierro este post?? Con el recuerdo de los domingos a la tardecita, cuando con los cachetes colorados y muertos de sed de tanto correr, entrábamos a casa para picotear algun pan o galleta antes de la comida...
recogido de algunos blogs..


