El Mal Humor puede ser bastante peligroso!
Contrólelo... su Corazón se lo Agradecerá!
La vida nos pone ante situaciones que muchas veces resultan fuera de nuestro alcance poder resolver, por lo que en desacuerdo, solemos reaccionar con mal humor que en la mayoría de los casos desquitamos con la persona equivocada.
Por lo general, todos pasamos por lo menos tres de cada diez días lidiando con nuestro mal humor. Esta reacción de nuestra persona ante adversidad de la vida es normal, siempre y cuando se sepa mantener al margen, de lo contrario, pudiera ser dañina para nuestra salud.
Cuando algo nos pone de mal humor, por ejemplo, supongamos que usted se entera de que este año no le van a dar el aumento de sueldo que esperaba; su cerebro comienza a incrementar la secreción de dopamina y noradrenalina que son estimulantes, lo que hace que usted se excite y su cuerpo se prepare para pelear o huir. Sin embargo, esto no quiere decir que usted deba desquitarse y echarse a correr. “Es necesario tener emociones, pero no que nos dominen”, afirma expertos.
Los Peligros del Mal Humor
El mal humor puede ser incluso peligroso. Los científicos saben que la gente crónicamente enojada y hostil es más propensa a enfermar del corazón, pero un estudio realizado en 1995 por investigadores de la Universidad Harvard entre más de 1600 víctimas de infarto reveló que un simple arranque de cólera duplica las probabilidades de sufrir un ataque cardíaco en las dos horas siguientes.
ute; pues, controlar los estados de ánimo, sobretodo la ira, puede ser cuestión de vida o muerte. He aquí lo que expertos le recomiendan hacer al respecto:
Identifique el problema. Cuando se sienta usted furioso o temeroso, trate de descubrir la causa. Mientras cenaba con su esposo, Roberto Flores se percató de lo que la tenía tan molesta: la inquietaban los cambios de personal que había hecho su cliente más importante. Cuando pudo hablar libremente de sus temores, se sintió aliviada.
Respete su ritmo. “La mayoría de la gente piensa que los estados de ánimo son producto de lo que le pasa, pero lo cierto es que están muy relacionados con los procesos biológicos naturales”, explica el psicólogo Robert Thayer. Todo lo que comemos, nuestra salud y las actividades que desarrollamos, incluso la hora del día, pueden influir en ellos.
En un estudio, Thayer descubrió que de noche los problemas parecen más graves. “Nuestro grado de energía generalmente es alto en el primer tercio del día, y disminuye hacia el atardecer”, dice Thayer, “parece más grave cuando la energía es baja”.
Duerma lo suficiente. Una encuesta de la Organización Gallup que se llevó a cabo entre más de 1000 personas reveló que los adultos duermen, en promedio, poco menos de siete horas al día. ¿Es suficiente?
Según el doctor Ronald Dahl, la falta de sueño hace estragos en nuestras emociones. Si ocurre algo frustrante, nos cuesta más trabajo controlar nuestro malestar, como les pasa a los niños cuando están cansados.
Conviva con la naturaleza. El contacto con la naturaleza, en opinión de muchos expertos, contribuye a mejorar el estado de ánimo.
Si no puede salir de la ciudad, el simple hecho de sentarse junto a una ventana desde la que se contemplen algunos árboles y un prado lo relajará. El psicólogo Stephen Kaplan, se percató de que los empleados cuyas oficinas tenían vista a un espacio verde trabajaban con más entusiasmo, sufrían menos malestares y se sentían menos presionados.
Haga ejercicio. En un estudio realizado con 18 hombres y mujeres, el psicólogo Robert Thayer descubrió que una caminata de diez minutos a paso vivo inmediatamente incrementa la energía y disminuye la tensión, y que estos efectos duran por lo menos una hora.
Aliméntese sanamente. “Los cambios de humor muchas veces son provocados por la acción de neurotransmisores cerebrales que se activan y desactivan según los alimentos que ingiramos..., o dejemos de ingerir”, afirma la médica dietista Elizabeth Somer”.
Para asegurarse de que los malos hábitos alimentarios no lo estén poniendo de malas. Somer aconseja comer con regularidad, comenzando con un desayuno equilibrado; limitar el consumo de cafeína y azúcar (después de reanimarlo le pueden producir irritabilidad), y tomar por lo menos de seis a ocho vasos de agua al día (la deshidratación puede causar fatiga).
Sea optimista. “Hay quienes creen que tener pensamientos y estados de ánimo negativos es ser realistas, afirma el psicólogo Michael Fordyce. “Pero en esencia, todo lo que nos rodea es neutro; somos nosotros quienes le damos un valor, positivo o negativo. La pregunta es, ¿qué distorsión escoge usted?”.
A veces, el mejor remedio de todos consiste sencillamente en reírse para alejar el mal humor.
Y finalmente recuerde que tener una buena actitud ante la vida es de gran beneficio, sobretodo para su corazón!!!
Contrólelo... su Corazón se lo Agradecerá!
La vida nos pone ante situaciones que muchas veces resultan fuera de nuestro alcance poder resolver, por lo que en desacuerdo, solemos reaccionar con mal humor que en la mayoría de los casos desquitamos con la persona equivocada.
Por lo general, todos pasamos por lo menos tres de cada diez días lidiando con nuestro mal humor. Esta reacción de nuestra persona ante adversidad de la vida es normal, siempre y cuando se sepa mantener al margen, de lo contrario, pudiera ser dañina para nuestra salud.
Cuando algo nos pone de mal humor, por ejemplo, supongamos que usted se entera de que este año no le van a dar el aumento de sueldo que esperaba; su cerebro comienza a incrementar la secreción de dopamina y noradrenalina que son estimulantes, lo que hace que usted se excite y su cuerpo se prepare para pelear o huir. Sin embargo, esto no quiere decir que usted deba desquitarse y echarse a correr. “Es necesario tener emociones, pero no que nos dominen”, afirma expertos.
Los Peligros del Mal Humor
El mal humor puede ser incluso peligroso. Los científicos saben que la gente crónicamente enojada y hostil es más propensa a enfermar del corazón, pero un estudio realizado en 1995 por investigadores de la Universidad Harvard entre más de 1600 víctimas de infarto reveló que un simple arranque de cólera duplica las probabilidades de sufrir un ataque cardíaco en las dos horas siguientes.
ute; pues, controlar los estados de ánimo, sobretodo la ira, puede ser cuestión de vida o muerte. He aquí lo que expertos le recomiendan hacer al respecto:
Identifique el problema. Cuando se sienta usted furioso o temeroso, trate de descubrir la causa. Mientras cenaba con su esposo, Roberto Flores se percató de lo que la tenía tan molesta: la inquietaban los cambios de personal que había hecho su cliente más importante. Cuando pudo hablar libremente de sus temores, se sintió aliviada.
Respete su ritmo. “La mayoría de la gente piensa que los estados de ánimo son producto de lo que le pasa, pero lo cierto es que están muy relacionados con los procesos biológicos naturales”, explica el psicólogo Robert Thayer. Todo lo que comemos, nuestra salud y las actividades que desarrollamos, incluso la hora del día, pueden influir en ellos.
En un estudio, Thayer descubrió que de noche los problemas parecen más graves. “Nuestro grado de energía generalmente es alto en el primer tercio del día, y disminuye hacia el atardecer”, dice Thayer, “parece más grave cuando la energía es baja”.
Duerma lo suficiente. Una encuesta de la Organización Gallup que se llevó a cabo entre más de 1000 personas reveló que los adultos duermen, en promedio, poco menos de siete horas al día. ¿Es suficiente?
Según el doctor Ronald Dahl, la falta de sueño hace estragos en nuestras emociones. Si ocurre algo frustrante, nos cuesta más trabajo controlar nuestro malestar, como les pasa a los niños cuando están cansados.
Conviva con la naturaleza. El contacto con la naturaleza, en opinión de muchos expertos, contribuye a mejorar el estado de ánimo.
Si no puede salir de la ciudad, el simple hecho de sentarse junto a una ventana desde la que se contemplen algunos árboles y un prado lo relajará. El psicólogo Stephen Kaplan, se percató de que los empleados cuyas oficinas tenían vista a un espacio verde trabajaban con más entusiasmo, sufrían menos malestares y se sentían menos presionados.
Haga ejercicio. En un estudio realizado con 18 hombres y mujeres, el psicólogo Robert Thayer descubrió que una caminata de diez minutos a paso vivo inmediatamente incrementa la energía y disminuye la tensión, y que estos efectos duran por lo menos una hora.
Aliméntese sanamente. “Los cambios de humor muchas veces son provocados por la acción de neurotransmisores cerebrales que se activan y desactivan según los alimentos que ingiramos..., o dejemos de ingerir”, afirma la médica dietista Elizabeth Somer”.
Para asegurarse de que los malos hábitos alimentarios no lo estén poniendo de malas. Somer aconseja comer con regularidad, comenzando con un desayuno equilibrado; limitar el consumo de cafeína y azúcar (después de reanimarlo le pueden producir irritabilidad), y tomar por lo menos de seis a ocho vasos de agua al día (la deshidratación puede causar fatiga).
Sea optimista. “Hay quienes creen que tener pensamientos y estados de ánimo negativos es ser realistas, afirma el psicólogo Michael Fordyce. “Pero en esencia, todo lo que nos rodea es neutro; somos nosotros quienes le damos un valor, positivo o negativo. La pregunta es, ¿qué distorsión escoge usted?”.
A veces, el mejor remedio de todos consiste sencillamente en reírse para alejar el mal humor.
Y finalmente recuerde que tener una buena actitud ante la vida es de gran beneficio, sobretodo para su corazón!!!