El llanto es una de las principales maneras que tiene el bebé para comunicarse y para manifestarnos sus necesidades y sus sentimientos:
¿Cómo reconocer lo que quiere decir un bebé que aún no conoce el código de comunicación de los adultos y necesita expresarnos diferentes necesidades?
Los padres primerizos suelen sentirte preocupados ante la idea de que les resultará difícil comprender estos mensajes de su bebé.
Sin embargo en poco tiempo lograran identificarlos ya que con distintos tipos de llanto y con movimientos del cuerpo el bebé les ayudará.
Les doy aquí algunas pautas:
El llanto por hambre es el más frecuente. Comienza habitualmente con algunos quejidos que luego van acentuándose en intensidad, se chupa la mano o succiona el chupete con fuerza.
Al levantarlo se muestra ansioso y realiza movimientos de búsqueda.
Conocer y mantener un ritmo horario para alimentarlo les facilitara reconocer este pedido.
El llanto por cólicos abdominales comienza en forma brusca e intensa en un bebé que esta tranquilo o durmiendo. Es más frecuente al atardecer o en las primeras horas de la noche.
Flexiona las piernas, se encoge, frunce su entrecejo y la cara se enrojece.
Cede espontáneamente por algunos minutos, pero frecuentemente se repite en forma seriada durante toda la tarde, estos cólicos abdominales se deben a una inmadurez transitoria de las fibras nerviosas que regulan la coordinación de los movimientos del aparato digestivo, irán mejorando progresivamente y a partir del tercer mes de vida tienden a desaparecer.
Llanto debido a cólicos por gases , son muy similares y en general se combinan con los anteriores, ceden luego que el bebé consigue movilizarlos o eliminarlos.
Hay algunas cosas que pueden hacerse para disminuirlos o evitarlos:
-Tratar que cuando tome el pecho o el biberón, no trague aire.
-Permitirle la eliminación del aire que pueda haber ingerido, favoreciendo el eructo luego de las mamadas.
-Evitar llantos prolongados, lo que también producen ingestión de aire.
-En el momento del cólico resulta útil realizarle ejercicios de flexión con las piernas o caminar con el bebe puesto boca abajo.
-El uso del chupete al favorecer mediante la succión la descarga de tensión, aporta muchas veces una solución al problema de los cólicos.
-Las salidas y los paseos diarios, en horarios regulares a un lugar apacible como puede ser una plaza o un parque constituyen a mi criterio el mejor “remedio” para los cólicos.
Existe la creencia popular que si la madre que amamanta recibe ciertos alimentos como ser: cítricos, bebidas gaseosas, leche de vaca o mate cocido, estos pueden motivar cólicos en los bebés que lactan. Estas afirmaciones no se han comprobado en estudios serios realizados por médicos, además no existe fundamento para que así sea.
Las “gotitas” que se emplean para los gases suelen ser útiles en ciertos casos, pero su indicación deberá ser supervisada por el médico pediatra ya que aquellas que contienen antiespasmódicos resultan tóxicas en dosis inadecuadas.
El “te de anís estrellado”, así como otras preparaciones caseras con yuyos, cuyo uso esta difundido entre algunos sectores de nuestra población ha sido muchas veces causas de intoxicación en los lactantes, ya que al prepararlo la concentración que se consigue de sus principios activos puede variar de acuerdo con la calidad de la planta, la cantidad empleada y el método de preparación.
Si el bebé llora por calor se mostrará irritable, se quejará en la cuna y también en brazos, su cuerpo estará caliente y rubicundo. Si tiene exceso de ropa además estará incomodo porque no puede moverse libremente.
Al vestir al niño tengan en cuenta la temperatura ambiente y observen como estan vestidas las demás personas.
Los bebés aun en condiciones adecuadas de temperatura tienen (y es normal) las manos y los pies fríos, por lo que no debe tomarse ésto como parámetro para abrigarlo.
El llanto por dolor, es agudo e intenso, se acompaña de movimientos de los miembros, es difícil de calmar y con determinados movimientos o posiciones se acentúa aun más. Cuando se apacigua continúa con gemido o lloriqueos.
Se debe desvestirlo y revisarlo, si los pañales están sucios o mojados, espacialmente si la piel de sus nalgas esta irritada, puede ser éste el motivo.
Si el bebé está con fiebre o si el llanto es persistente y no calma se debe consultar a la brevedad con el pediatra.
El llanto por frío, especialmente luego de una exposición prolongada, es débil, el bebé está adormecido y con poca respuesta a los estímulos externos, no podrá alimentarse y tendrá la piel morada o pálida. Al tocarlo se lo notara frió.
Con algunos bebés como los prematuros o los bajo de peso se debe tomar especial cuidado para protegerlos, ya que son sensibles a las bajas temperaturas.
Pocas veces las mamás dan a sus bebés oportunidad de llorar por frió, lo habitual es que tiendan a abrigarlos en exceso.
Sobre este punto quiero aclarar algunos conceptos:
a) Los estornudos son muy frecuentes en el recién nacido durante los primeros días y esto no significa que este resfriado.
b) Las deposiciones con grumos verdes son comunes y normales luego de unos días de vida y no se deben a frío.
c) Los temblores que suelen tener algunos bebés (del mentón o de los miembros) no son debidos al frío sino a otras causas.
d) Las manos y los pies del bebé habitualmente están frías. Aun en verano.
El llanto debido a temor, soledad o deseo de recibir mimos calma cuando se le habla, se le acuna, o se le levanta en brazos.
No necesita ser alimentado ni puesto al pecho, sólo el contacto con su madre.
Algunos lloriqueos, quejidos o movimientos en la cuna ocurren con frecuencia mientras el bebé esta durmiendo. Son parte de su sueño (al igual que sonrisas y chupeteos), a menos que se despierte y llore no es necesario que se lo levante cada vez para tocarlo o acomodarlo.
Hay quienes afirman que el niño se “malcría” porque se lo tenga en brazos. Personalmente pienso que entregar al bebé amor y seguridad no puede nunca hacerle mal. No dudo que debe sentirse muy infeliz cuando se lo deja llorar sin consuelo durante largo tiempo.
Cada madre debe apelar a su “sentido común” para entender a su hijo y ésto a veces no resulta fácil.
Evita guiarte por modas o recomendaciones inflexibles sintiéndote forzada a hacer lo que no les parezca correcto.
Trata desde el primer minuto a partir del nacimiento de tu hijo de iniciarte en la tarea de entender sus mensajes, sus pedido de amor y de protección.
Esta es una función que continuarán perfeccionando durante toda la vida como padres.
¿Cómo reconocer lo que quiere decir un bebé que aún no conoce el código de comunicación de los adultos y necesita expresarnos diferentes necesidades?
Los padres primerizos suelen sentirte preocupados ante la idea de que les resultará difícil comprender estos mensajes de su bebé.
Sin embargo en poco tiempo lograran identificarlos ya que con distintos tipos de llanto y con movimientos del cuerpo el bebé les ayudará.
Les doy aquí algunas pautas:
El llanto por hambre es el más frecuente. Comienza habitualmente con algunos quejidos que luego van acentuándose en intensidad, se chupa la mano o succiona el chupete con fuerza.
Al levantarlo se muestra ansioso y realiza movimientos de búsqueda.
Conocer y mantener un ritmo horario para alimentarlo les facilitara reconocer este pedido.
El llanto por cólicos abdominales comienza en forma brusca e intensa en un bebé que esta tranquilo o durmiendo. Es más frecuente al atardecer o en las primeras horas de la noche.
Flexiona las piernas, se encoge, frunce su entrecejo y la cara se enrojece.
Cede espontáneamente por algunos minutos, pero frecuentemente se repite en forma seriada durante toda la tarde, estos cólicos abdominales se deben a una inmadurez transitoria de las fibras nerviosas que regulan la coordinación de los movimientos del aparato digestivo, irán mejorando progresivamente y a partir del tercer mes de vida tienden a desaparecer.
Llanto debido a cólicos por gases , son muy similares y en general se combinan con los anteriores, ceden luego que el bebé consigue movilizarlos o eliminarlos.
Hay algunas cosas que pueden hacerse para disminuirlos o evitarlos:
-Tratar que cuando tome el pecho o el biberón, no trague aire.
-Permitirle la eliminación del aire que pueda haber ingerido, favoreciendo el eructo luego de las mamadas.
-Evitar llantos prolongados, lo que también producen ingestión de aire.
-En el momento del cólico resulta útil realizarle ejercicios de flexión con las piernas o caminar con el bebe puesto boca abajo.
-El uso del chupete al favorecer mediante la succión la descarga de tensión, aporta muchas veces una solución al problema de los cólicos.
-Las salidas y los paseos diarios, en horarios regulares a un lugar apacible como puede ser una plaza o un parque constituyen a mi criterio el mejor “remedio” para los cólicos.
Existe la creencia popular que si la madre que amamanta recibe ciertos alimentos como ser: cítricos, bebidas gaseosas, leche de vaca o mate cocido, estos pueden motivar cólicos en los bebés que lactan. Estas afirmaciones no se han comprobado en estudios serios realizados por médicos, además no existe fundamento para que así sea.
Las “gotitas” que se emplean para los gases suelen ser útiles en ciertos casos, pero su indicación deberá ser supervisada por el médico pediatra ya que aquellas que contienen antiespasmódicos resultan tóxicas en dosis inadecuadas.
El “te de anís estrellado”, así como otras preparaciones caseras con yuyos, cuyo uso esta difundido entre algunos sectores de nuestra población ha sido muchas veces causas de intoxicación en los lactantes, ya que al prepararlo la concentración que se consigue de sus principios activos puede variar de acuerdo con la calidad de la planta, la cantidad empleada y el método de preparación.
Si el bebé llora por calor se mostrará irritable, se quejará en la cuna y también en brazos, su cuerpo estará caliente y rubicundo. Si tiene exceso de ropa además estará incomodo porque no puede moverse libremente.
Al vestir al niño tengan en cuenta la temperatura ambiente y observen como estan vestidas las demás personas.
Los bebés aun en condiciones adecuadas de temperatura tienen (y es normal) las manos y los pies fríos, por lo que no debe tomarse ésto como parámetro para abrigarlo.
El llanto por dolor, es agudo e intenso, se acompaña de movimientos de los miembros, es difícil de calmar y con determinados movimientos o posiciones se acentúa aun más. Cuando se apacigua continúa con gemido o lloriqueos.
Se debe desvestirlo y revisarlo, si los pañales están sucios o mojados, espacialmente si la piel de sus nalgas esta irritada, puede ser éste el motivo.
Si el bebé está con fiebre o si el llanto es persistente y no calma se debe consultar a la brevedad con el pediatra.
El llanto por frío, especialmente luego de una exposición prolongada, es débil, el bebé está adormecido y con poca respuesta a los estímulos externos, no podrá alimentarse y tendrá la piel morada o pálida. Al tocarlo se lo notara frió.
Con algunos bebés como los prematuros o los bajo de peso se debe tomar especial cuidado para protegerlos, ya que son sensibles a las bajas temperaturas.
Pocas veces las mamás dan a sus bebés oportunidad de llorar por frió, lo habitual es que tiendan a abrigarlos en exceso.
Sobre este punto quiero aclarar algunos conceptos:
a) Los estornudos son muy frecuentes en el recién nacido durante los primeros días y esto no significa que este resfriado.
b) Las deposiciones con grumos verdes son comunes y normales luego de unos días de vida y no se deben a frío.
c) Los temblores que suelen tener algunos bebés (del mentón o de los miembros) no son debidos al frío sino a otras causas.
d) Las manos y los pies del bebé habitualmente están frías. Aun en verano.
El llanto debido a temor, soledad o deseo de recibir mimos calma cuando se le habla, se le acuna, o se le levanta en brazos.
No necesita ser alimentado ni puesto al pecho, sólo el contacto con su madre.
Algunos lloriqueos, quejidos o movimientos en la cuna ocurren con frecuencia mientras el bebé esta durmiendo. Son parte de su sueño (al igual que sonrisas y chupeteos), a menos que se despierte y llore no es necesario que se lo levante cada vez para tocarlo o acomodarlo.
Hay quienes afirman que el niño se “malcría” porque se lo tenga en brazos. Personalmente pienso que entregar al bebé amor y seguridad no puede nunca hacerle mal. No dudo que debe sentirse muy infeliz cuando se lo deja llorar sin consuelo durante largo tiempo.
Cada madre debe apelar a su “sentido común” para entender a su hijo y ésto a veces no resulta fácil.
Evita guiarte por modas o recomendaciones inflexibles sintiéndote forzada a hacer lo que no les parezca correcto.
Trata desde el primer minuto a partir del nacimiento de tu hijo de iniciarte en la tarea de entender sus mensajes, sus pedido de amor y de protección.
Esta es una función que continuarán perfeccionando durante toda la vida como padres.