
Hola taringueros les traigo un articulo sobre la dieta paleolitica.

La dieta conocida como ‘paleolítica’ o ‘dieta del hombre de las cavernas’ es un régimen adoptado durante los años 60s y popularizado a mitad de los 70s, que plantea un plan nutricional basado en la antigua alimentación consistente en plantas silvestres y animales salvajes que fueron consumidos por el hombre durante el período Paleolítico, antes del desarrollo de la agricultura.
Estos hábitos datan entre 2.5 millones y 10 mil años atrás e incluyen todos los alimentos que se encontraban disponibles en esa época -como pescado, carne, frutas, verduras, frutos secos y raíces-, excluyéndose aquellos que no se encontraban -como granos, legumbres, productos lácteos, sal, o aceites procesados-.
Pero en realidad, actualmente esta dieta está definida por aquellos alimentos que se no consumen, ya que evita los que estén intervenidos por procesos industriales o de conservación, como los lácteos, y aquellos que no existían en el Paleolítico, como legumbres, lentejas, maní o porotos.
Es precisamente ese punto, dejar de lado los alimentos procesados, lo que muchos nutricionistas señalan como cualidad positiva de esta dieta, según lo detallado en un artículo de Scientific American. Esto se debe a que los mismos aportan pocas proteínas al organismo o aumentan el riesgo a enfermedades cardíacas.
Sin embargo, así como promueve una alimentación saludable, este modo de comer impide que se ingieran alimentos que son ricos en calcio, granos que aportan fibras y vitaminas, o legumbres, que se ocupan de ofrecer proteínas a nuestro cuerpo. Y esto genera una equivocación en la concepción que tienen quienes siguen esta dieta de cómo debe alimentarse el ser humano, sobre todo teniendo en consideración los 10 mil años que separan al hombre actual del hombre paleolítico.
Por otra parte, el organismo del ser humano no fue lo único que evolucionó a través de los años. Christina Warinner de la Universidad de Zurich mencionó que incluso los vegetales que hoy se consumen son diferentes a los que existían en el Paleolítico y que en muchos de los casos el hombre los ha modificado. Por ejemplo, vegetales como la coliflor, el brócoli y las coles de Bruselas provienen de una misma especie: Brassica oleracea, que ha ido transformándose a través de las generaciones gracias a que se reformaron sus hojas, tallos y flores en distintos aspectos.
Sumado a esto, los seguidores de la dieta paleolítica no sólo dejan a un lado el hecho de que la evolución afectó no al organismo del ser humano, sino que además no tienen en cuenta que la dieta del hombre en el período paleolítico variaba según la zona geográfica en la que éstos habitaban. El clima, el tipo de suelo y las estaciones eran diferentes en cada región y, por tanto, lo que se hallaba para comer también era diferente.
“Sabemos que los seres humanos evolucionaron no para subsistir a una única dieta Paleolítica, sino para ser flexibles en la alimentación”, comentó el antropólogo William Leonard de la Universidad del Noroeste en una edición de Scientific American de 2002.
Finalmente, el argumento que propone a la dieta paleolítica como una manera saludable de alimentarse y de prevenir enfermedades como la arterosclerosis producida por el colesterol, se debilita cuando estudios científicos encuentran evidencia de la existencia de esta enfermedad en el período paleolítico en lugares como Egipto, Perú o el Sudoeste de Estados Unidos. Además, aun si ciertas enfermedades como el cáncer, la diabetes, la obesidad o los problemas cardíacos no eran muy frecuentes en nuestros ancestros, ellos enfrentaban otros peligros relacionados con la salud a diario debido a los pocos avances que había en la medicina y los modos de sanación..
Estos hábitos datan entre 2.5 millones y 10 mil años atrás e incluyen todos los alimentos que se encontraban disponibles en esa época -como pescado, carne, frutas, verduras, frutos secos y raíces-, excluyéndose aquellos que no se encontraban -como granos, legumbres, productos lácteos, sal, o aceites procesados-.

Pero en realidad, actualmente esta dieta está definida por aquellos alimentos que se no consumen, ya que evita los que estén intervenidos por procesos industriales o de conservación, como los lácteos, y aquellos que no existían en el Paleolítico, como legumbres, lentejas, maní o porotos.
Es precisamente ese punto, dejar de lado los alimentos procesados, lo que muchos nutricionistas señalan como cualidad positiva de esta dieta, según lo detallado en un artículo de Scientific American. Esto se debe a que los mismos aportan pocas proteínas al organismo o aumentan el riesgo a enfermedades cardíacas.
Sin embargo, así como promueve una alimentación saludable, este modo de comer impide que se ingieran alimentos que son ricos en calcio, granos que aportan fibras y vitaminas, o legumbres, que se ocupan de ofrecer proteínas a nuestro cuerpo. Y esto genera una equivocación en la concepción que tienen quienes siguen esta dieta de cómo debe alimentarse el ser humano, sobre todo teniendo en consideración los 10 mil años que separan al hombre actual del hombre paleolítico.
Por otra parte, el organismo del ser humano no fue lo único que evolucionó a través de los años. Christina Warinner de la Universidad de Zurich mencionó que incluso los vegetales que hoy se consumen son diferentes a los que existían en el Paleolítico y que en muchos de los casos el hombre los ha modificado. Por ejemplo, vegetales como la coliflor, el brócoli y las coles de Bruselas provienen de una misma especie: Brassica oleracea, que ha ido transformándose a través de las generaciones gracias a que se reformaron sus hojas, tallos y flores en distintos aspectos.
Sumado a esto, los seguidores de la dieta paleolítica no sólo dejan a un lado el hecho de que la evolución afectó no al organismo del ser humano, sino que además no tienen en cuenta que la dieta del hombre en el período paleolítico variaba según la zona geográfica en la que éstos habitaban. El clima, el tipo de suelo y las estaciones eran diferentes en cada región y, por tanto, lo que se hallaba para comer también era diferente.
“Sabemos que los seres humanos evolucionaron no para subsistir a una única dieta Paleolítica, sino para ser flexibles en la alimentación”, comentó el antropólogo William Leonard de la Universidad del Noroeste en una edición de Scientific American de 2002.

Finalmente, el argumento que propone a la dieta paleolítica como una manera saludable de alimentarse y de prevenir enfermedades como la arterosclerosis producida por el colesterol, se debilita cuando estudios científicos encuentran evidencia de la existencia de esta enfermedad en el período paleolítico en lugares como Egipto, Perú o el Sudoeste de Estados Unidos. Además, aun si ciertas enfermedades como el cáncer, la diabetes, la obesidad o los problemas cardíacos no eran muy frecuentes en nuestros ancestros, ellos enfrentaban otros peligros relacionados con la salud a diario debido a los pocos avances que había en la medicina y los modos de sanación..

