Le Toque Blanche: el gorro de cocinero
Espero que a alguien le sea de utilidad, me gustó hacer este post... aunque me llevó bastante tiempo!!!
¿Os habéis preguntado alguna vez de dónde viene la costumbre del gorro de cocinero?
Que las personas que trajinan entre fogones para proveer viandas a sus semejantes cubran los pelos de su cabeza es una medida higiénica de puro sentido común, ¿pero porqué con semejante artilugio vertical tan alto?
Como suele ocurrir con las prendas de vestir, a la función práctica del sombrero siempre le ha acompañado una función simbólica y aún más de identidad y diferenciación. Y en el caso del gorro de cocinero ocurre exactamente igual.
Lo que se entiende comúnmente por gorro de cocinero, La Toque Blanche , ésa nívea torre, alta, hueca, ha sido entendido por muchos como representación simbólica de una corona , cuya altura distinguiría al chef, el artista, al creativo, del resto de los ayudantes y cocineros de menor categoría. La forma cilíndrica y alta también posee una vertiente práctica ya que mantiene fresca y acondicionada la cabeza, así como protegida ante las altas temperaturas de la cocina, pues en su interior se solía colocar una bolsa de agua fría para mantener la cabeza a una buena temperatura.
La invención del gorro tal como la conocemos hoy en día se atribuye a uno de los visionarios de la cocina francesa del primer tercio del siglo XIX, el famoso Marie-Antoine Carême (1783-1833) , el gran cocinero de la corte europea de principios de siglo, que fue uno de los primeros que se preocuparon no sólo de la creatividad culinaria sino de las condiciones del trabajo rediseñando los uniformes hasta entonces empleados en cocina. A él se debe la implantación del uniforme blanco, lo que hoy son pantalón y filipina doble.
El uniforme de un chef debe representar rango y pulcritud, por eso se adoptó el color blanco, no solo es el color que menos calor retiene, sino que también es en el que más podría observarse la suciedad, por tanto es símbolo de limpieza que permanezca inmaculado y, por supuesto la instauración del gorro de cocinero, inspirado en las tocas que usaban las doncellas austriacas.
Carême pensó que los sombreros debían ser de diversos tamaños para distinguir a los cocineros de los chef. Estos usarían sombreros altos (y a su vez entre ellos jerarquías: el chef de mayor rango porta el gorro más alto) y los cocineros más jóvenes lo harían con sombreros más cortos, tipo casquillo. El de Carême en concreto tenía 18 pulgadas de alto de raso y con pequeñas flores de oro (asemejando florecillas de mostaza) y no se lo quitaba en sus dominios ni ante Alejandro de Rusia.
Durante la Edad Media, descubrirse la cabeza era un símbolo de servidumbre ante el señor feudal, de modo que no descubrirse la cabeza: "equiparaba" de algún modo las categorías.
Hoy en día La Toque Blanche, debe tener 100 tablas o barras recorriéndola, y simboliza maestría pues representan las 100 maneras en que un buen cocinero debe saber preparar huevo.
Sin embargo, la primera mención histórica que se conoce de esta prenda como tal la hace el abate Coyer, jesuita preceptor del príncipe de Turena quien describe al cocinero como un hombre que viste ricamente, lleva espada al cinto, luce diamantes en sus dedos y que se distingue del duque de Orleans por el gorro que usa y no más.
Pero claro, su origen se remonta mucho más atrás. Se cuenta que en Asiria, en las casas mayores o en las casas reales, el jefe cocinero usaba un gorro que asemejaba la corona de su amo real, esta distinción también era usada con el propósito de que los sirvientes valiosos permanecieran fieles a sus amos.
Y durante la caída del imperio Bizantino al final del siglo VI se tomó como modelo, el gorro usado por los sacerdotes ortodoxos griegos. Resulta que en su huída de la invasión de los bárbaros del norte algunos de los intelectuales y artesanos buscaron refugio en los monasterios para evitar la persecución, y allí, ocultados entre los sacerdotes de los monasterios, comenzaron a usar las mismas ropas que ellos - incluyendo sus sombreros altos y trajes largos- a excepción de que las ropas de los chef eran grises y la de los sacerdotes negra.
Sin embargo un segundo intento de reforma llegaría con el Chef Alexis Soyer (1809-1858) también francés, innovador y chef que introdujo la cocina al vapor en el Reform Club de Londres. Soyer era conocido por tener todo su guardarropa, incluyendo sus trajes de trabajo, hechos por un sastre a la medida. Usaba sombreros tan excéntricos como boinas de terciopelo rojas, y sus filipinas a menudo estaban cortadas en diagonal, con solapas grandes. El llamó su estilo individualista:"à la zoug-zoug” .
Excéntrico hasta el límite, Alexis era un joven cocinero en el Ministerio de Asuntos Exteriores cuando estallo la Revolución en 1830, el pueblo enfurecido asaltó el palacio y llego a las cocinas y empezó a destrozar el mobiliario, Soyer al notar la gravedad del peligro para su vida esgrimió una olla y un cucharón y con ese tambor improvisado comenzó a cantar La Marsellesa, a los pocos instantes los revolucionarios lo adoptaron como símbolo y lo llevaron en hombros por las calles en triunfal paseo.
Espero que a alguien le sea de utilidad, me gustó hacer este post... aunque me llevó bastante tiempo!!!
¿Os habéis preguntado alguna vez de dónde viene la costumbre del gorro de cocinero?
Que las personas que trajinan entre fogones para proveer viandas a sus semejantes cubran los pelos de su cabeza es una medida higiénica de puro sentido común, ¿pero porqué con semejante artilugio vertical tan alto?
Como suele ocurrir con las prendas de vestir, a la función práctica del sombrero siempre le ha acompañado una función simbólica y aún más de identidad y diferenciación. Y en el caso del gorro de cocinero ocurre exactamente igual.
Lo que se entiende comúnmente por gorro de cocinero, La Toque Blanche , ésa nívea torre, alta, hueca, ha sido entendido por muchos como representación simbólica de una corona , cuya altura distinguiría al chef, el artista, al creativo, del resto de los ayudantes y cocineros de menor categoría. La forma cilíndrica y alta también posee una vertiente práctica ya que mantiene fresca y acondicionada la cabeza, así como protegida ante las altas temperaturas de la cocina, pues en su interior se solía colocar una bolsa de agua fría para mantener la cabeza a una buena temperatura.
La invención del gorro tal como la conocemos hoy en día se atribuye a uno de los visionarios de la cocina francesa del primer tercio del siglo XIX, el famoso Marie-Antoine Carême (1783-1833) , el gran cocinero de la corte europea de principios de siglo, que fue uno de los primeros que se preocuparon no sólo de la creatividad culinaria sino de las condiciones del trabajo rediseñando los uniformes hasta entonces empleados en cocina. A él se debe la implantación del uniforme blanco, lo que hoy son pantalón y filipina doble.
El uniforme de un chef debe representar rango y pulcritud, por eso se adoptó el color blanco, no solo es el color que menos calor retiene, sino que también es en el que más podría observarse la suciedad, por tanto es símbolo de limpieza que permanezca inmaculado y, por supuesto la instauración del gorro de cocinero, inspirado en las tocas que usaban las doncellas austriacas.
Carême pensó que los sombreros debían ser de diversos tamaños para distinguir a los cocineros de los chef. Estos usarían sombreros altos (y a su vez entre ellos jerarquías: el chef de mayor rango porta el gorro más alto) y los cocineros más jóvenes lo harían con sombreros más cortos, tipo casquillo. El de Carême en concreto tenía 18 pulgadas de alto de raso y con pequeñas flores de oro (asemejando florecillas de mostaza) y no se lo quitaba en sus dominios ni ante Alejandro de Rusia.
Durante la Edad Media, descubrirse la cabeza era un símbolo de servidumbre ante el señor feudal, de modo que no descubrirse la cabeza: "equiparaba" de algún modo las categorías.
Hoy en día La Toque Blanche, debe tener 100 tablas o barras recorriéndola, y simboliza maestría pues representan las 100 maneras en que un buen cocinero debe saber preparar huevo.
Sin embargo, la primera mención histórica que se conoce de esta prenda como tal la hace el abate Coyer, jesuita preceptor del príncipe de Turena quien describe al cocinero como un hombre que viste ricamente, lleva espada al cinto, luce diamantes en sus dedos y que se distingue del duque de Orleans por el gorro que usa y no más.
Pero claro, su origen se remonta mucho más atrás. Se cuenta que en Asiria, en las casas mayores o en las casas reales, el jefe cocinero usaba un gorro que asemejaba la corona de su amo real, esta distinción también era usada con el propósito de que los sirvientes valiosos permanecieran fieles a sus amos.
Y durante la caída del imperio Bizantino al final del siglo VI se tomó como modelo, el gorro usado por los sacerdotes ortodoxos griegos. Resulta que en su huída de la invasión de los bárbaros del norte algunos de los intelectuales y artesanos buscaron refugio en los monasterios para evitar la persecución, y allí, ocultados entre los sacerdotes de los monasterios, comenzaron a usar las mismas ropas que ellos - incluyendo sus sombreros altos y trajes largos- a excepción de que las ropas de los chef eran grises y la de los sacerdotes negra.
Sin embargo un segundo intento de reforma llegaría con el Chef Alexis Soyer (1809-1858) también francés, innovador y chef que introdujo la cocina al vapor en el Reform Club de Londres. Soyer era conocido por tener todo su guardarropa, incluyendo sus trajes de trabajo, hechos por un sastre a la medida. Usaba sombreros tan excéntricos como boinas de terciopelo rojas, y sus filipinas a menudo estaban cortadas en diagonal, con solapas grandes. El llamó su estilo individualista:"à la zoug-zoug” .
Excéntrico hasta el límite, Alexis era un joven cocinero en el Ministerio de Asuntos Exteriores cuando estallo la Revolución en 1830, el pueblo enfurecido asaltó el palacio y llego a las cocinas y empezó a destrozar el mobiliario, Soyer al notar la gravedad del peligro para su vida esgrimió una olla y un cucharón y con ese tambor improvisado comenzó a cantar La Marsellesa, a los pocos instantes los revolucionarios lo adoptaron como símbolo y lo llevaron en hombros por las calles en triunfal paseo.