Vitaminas y color, a pleno

La zanahoria tiene un poderoso efecto antioxidante. Incorporala a tu dieta.
El color naranja es vibrante, vital, expresa la energía y el bienestar del sol de verano. Y claro, tenés que buscarlo en las zanahorias por sus excelentes propiedades nutricionales.
La zanahoria es fuente de vitaminas y minerales, tales como el potasio, tan necesario para la actividad de tus músculos, o la vitamina E que junto a su acción antioxidante, la niacina y vitamina B3 contribuyen al buen estado de tu piel y del sistema nervioso.
La zanahoria contiene un 88 por ciento de agua, y unas 40-45 calorías por cada 100 gramos. Es portadora de nutrientes de alto poder antioxidante como la provitamina A y los betacarotenos, que además le dan ese color tan potente que las caracteriza.
Los usos que se le pueden dar a esta hortaliza son variados, ya que crudas, enteras, trozadas, ralladas o licuadas, como aperitivo, en ensaladas, postres o bebidas refrescantes, cocidas, solas o junto con otras verduras, siempre van a aportarte frescura y salud.
Las tiernas y de buen color son ideales para comerlas crudas. Por dentro y por fuera tu cuerpo necesita energía y color.

Sabor y saberes
Elegí zanahoria para mejorar afecciones como el acné, cuidar tu visión y purificar el organismo.
Por su ligero sabor dulce, era excluida de las dietas para adelgazar. Pero es sólo un mito ya que tiene un bajo valor energético.
Las zanahorias de mejor calidad son las de piel suave y de pequeño o mediano tamaño, bien formadas, de color vivo.
Limpiarlas bien, lo ideal es rasparlas más que pelarlas porque las mayores vitaminas están la piel.
Para evitar pérdidas de nutrientes conviene rasparlas y rallarlas justo antes de comerlas.
En tu casa, buscá un lugar fresco y aireado para tener esta verdura.
Si tu piel tiene un tono amarillento en las palmas de las manos y en la planta de los pies, significa un consumo excesivo de carotenos.

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