InicioSalud BienestarDieta para estar en la zona
Dieta para estar en la zona BARRY SEARS Bueno este libro no lo encontré por internet hace más de 1 año, busque de nuevo para ver si estaba y nada. El libro es bueno pero tiene algunos tintes comerciales, además que para algunas personas es difícil seguirla por su situación económica, por lo tanto espero subir un concentrado de una dieta para personas promedio y con alternativas más económicas (Basada para la zona de Guadalajara Jalisco). Espero que les sea de utilidad LA ZONA ES ESE ESTADO MISTERIOSO, PERO REAL, EN QUE EL CUERPO FUNCIONA AL LÍMITE DE SU EFICIENCIA Y RINDE AL MÁXIMO CON EL MINIMO ESFUERZO. ¿COMO SE CONSIGUE? DE HECHO SÓLO HAY UN CAMINO: LA COMIDA, LA DROGA MAS PODEROSA DE QUE DISPONEMOS Indice: Agradecimientos 9 Prefacio 11 1. Vivir en la Zona 21 2. Estados Unidos engorda 31 3. Efectos de la comida sobre las hormonas 49 4. Los eicosanoides, el recorrido corto 59 5. Los atletas de elite en la Zona 67 6. Ejercitarse en la Zona 83 7. Las fronteras de la Zona 97 8. El mapa de carretera de la dieta que conduce a la Zona 111 9. La evolución y la Zona 133 10. Las vitaminas, los minerales y la Zona 139 11. La aspirina, una droga maravillosa 147 12. Las hormonas maravillosas: los eicosanoides, el recorrido largo 155 13. La Zona y el corazón 173 14. La Zona y el cáncer 205 15. Las enfermedades crónicas y la Zona 217 16. La Zona y la prolongación de la vida 245 17. En resumidas cuentas 253 Apéndices A. El apoyo técnico 261 B. El cálculo de la masa corporal magra 263 C. Los bloques de alimentos macronutrientes 277 D. Recetas favorables a la Zona 287 E. El cálculo de las necesidades diarias de proteínas 307 F. Comparación de los porcentajes de grasa corporal 309 G. Tablas de la «Metropolitan Life»: Peso corporal ideal, en 1959 y en 1983 311 H. Indice glucémico de los hidratos de carbono 313 ÍNDICE ALFABÉTICO 317 Agradecimientos Nadie trabaja a solas, y así lo atestigua el viaje de doce años que terminó por conducirme a este libro. Quiero agradecer a mi familia, empezan- do por Lynn Sears, mi mujer, quien no sólo me ayudó muchísimo en la revisión y corrección de este libro, sino que tuvo fe en mí, hace ahora doce años, cuando le dije que abandonaba mi trabajo en el MIT [Institu- to Tecnológico de Massachusetts] para trabajar en «algo realmente gran- de». Contar con su apoyo y su perseverancia ha sido un don de los dioses. No es menor mi deuda con mi hermano Doug, socio, confidente y, después de mi mujer, mi más íntimo amigo, por más que yo lo haya engatusado para dejar una carrera promisoria en el campo de la industria seguro de que durante aquellos dos despiadados inviernos pasados en Saskatoon, mientras aprendíamos a cultivar y procesar semillas de borra- ja, debió de pensárselo de nuevo más de una vez. También debo agradecer a mi madre, la primera de mis empleados, que ha sido una fuerza estabilizadora en cada una de mis aventuras comerciales, desde que empezamos en 1976. Hay también muchos otros que no sólo compartieron mi visión, sino que aportaron el compromiso sin el cual no se habría completado nada de todo este trabajo. Me refiero a Harry Haveles, John Mouganis y Mike Palm. Y también a médicos como Paul Kahl, Sam Golden, Michael y Mary Dan Eades, y Daniel Wistran, que tuvieron el coraje de creer en maneras nuevas de abordar el tratamiento y la prevención de la enfer- medad. Y están asimismo los entrenadores Garrett Giemont, Marv Marino- vich, Skip Kenney y Richard Quick, a quienes su convicción de que estas técnicas dietéticas eran capaces de ensanchar los límites del rendimiento humano llevó a correr grandes riesgos probándolas con sus atletas. Tam- bién debo agradecer a todas las personas con quienes he trabajado durante muchos años. Sus aportes han sido los instrumentos que me permitieron refinar mis técnicas hasta llevarlas a su estado actual. Finalmente, agradezco el apoyo y la visión de Judith Regan, quien acercó mi investigación al público general, y al doctor Jeffrey Schwartz, que fue quien la puso por primera vez en contacto con mis técnicas. NOTA La intención de este libro no es reemplazar el consejo médico ni ser un sustituto de éste. Quien esté enfermo o sospeche que pueda estarlo debe consultar al médico. Si estás tomando una medicación por prescripción facultativa, jamás debes cambiar tu dieta (ni para mejor ni para peor) sin consultar a un profesio- nal en la materia, ya que cualquier cambio dietético afectará al metabolismo del fármaco que te hayan recetado. Por más poderosa que sea, la medicina moderna no deja de ser un pobre sustituto de la prevención. La prevención será siempre la mejor medicina. Sin embargo, la prevención sólo puede emprenderla el individuo, y eso incluye comer correctamente. Tales son los cimientos de un estilo de vida sano. Ya que tienes que comer, bien pue- des hacerlo con sabia prudencia. Aunque este es un libro sobre los alimentos y la alimentación, los autores y el editor declinan expresamente toda responsabilidad por cualquier efecto nega- tivo que pudiera derivarse del hecho de modificar una dieta prescrita con cua- lesquiera suplementos nutricionales sin la apropiada supervisión médica. Efectos de la comida sobre las hormonas Si se pronuncia la palabra hormona, la mayoría de la gente piensa inme- diatamente en algo sexual. Y por cierto que las llamadas «hormonas sexuales» -la testosterona y los estrógenos- desempeñan papeles muy vitales, no sólo en la regulación del impulso sexual sino, en general, en el mantenimiento de la buena salud. A pesar de su importancia, la testosterona y los estrógenos no son más que dos soldados en el vasto ejército de las hormonas con que vie- nen equipados todos los organismos vivientes. Sin embargo, no muchos se dan cuenta del papel decisivo que desempeñan. La verdad es que las hormonas regulan prácticamente todo lo que hace el cuerpo: desde con- trolar los niveles de azúcar en la sangre hasta los mecanismos básicos de supervivencia que entran en juego en el estrés, el miedo e incluso en el amor. A las hormonas se las puede considerar en más de un sentido nues- tra red telefónica interna, que permite que las diferentes partes del cuer- po se comuniquen a distancia con rapidez e impecable coordinación. Como la red telefónica, también nosotros tenemos tres tipos de contac- tos comunicativos: larga distancia, regional y local. A la versión hormonal de la comunicación a larga distancia se la conoce como sistema endocrino. Las hormonas endocrinas representan el tipo clásico de reacciones hormonales, y se las puede considerar el equivalente corporal de una serie de torres emisoras de microondas o de una red de fibra óptica. A semejanza de estas megaestructuras de la comunicación, las hormonas endocrinas también son relativamente fáci- les de estudiar. w w w . m e d i a f i r e . c o m / ? a c c m e b b j l 1 9 y m b g
Datos archivados del Taringa! original
11puntos
975visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

9
965021🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts4
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.