Gracias al nuevo reglamento del mundial de Superbike los principales fabricantes de motos se han visto ‘obligados’ a renovar su gama de motos deportivas en este año 2015. Es por tanto un buen momento para ver qué ha dado de sí el segmento desde hace más de 40 años, cuando las firmas japonesas irrumpieron llevando a otro nivel las prestaciones de las máquinas de dos ruedas.
He aquí una selección de los modelos que han marcado todo este tiempo, el sueño húmedo de muchos y el disfrute de otros tantos en la carretera con la pasión por la competición latente. Una lista que se puede comparar con los modelos más rápidos del siglo XX.
He aquí una selección de los modelos que han marcado todo este tiempo, el sueño húmedo de muchos y el disfrute de otros tantos en la carretera con la pasión por la competición latente. Una lista que se puede comparar con los modelos más rápidos del siglo XX.
Kawasaki Z1 1973
Quizás sorprenda que el primer representante de la lista sea una naked, pero lo cierto es que la Kawasaki Z1 marcó un antes y un después en torno a la visión de la moto como vehículo de altas prestaciones. Con su motor tetracilíndrico de 903 cc y 82 CV de potencia, la Z1 tenía capacidad para llegar a los 210 km/h de velocidad punta, además de hacerlo a un precio razonable y con la seguridad adicional de sus frenos de disco de serie.
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Suzuki
GSX-1100 S ‘Katana’ 1980
Fue a principios de los años 80 cuando
Suzuki
se adelantó a su tiempo con la llegada de la
Suzuki
GSX-1100 S, apodada comúnmente como ‘Katana’. De hecho lucía logos de esta particular espada japonesa, aunque su razón de ser fue conseguir una moto deportiva apropiada para el cliente alemán.
Es un apropiado nombre para esta semicarenada que pasaría hoy día como una peculiar sport-touring de corte retro, aunque en el momento de su lanzamiento fue un bombazo por prestaciones. A pesar de su estética de las de ‘amar u odiar’, sus 111 CV de potencia y 97 Nm de par máximo eran argumentos suficientes para babear por una.
Es un apropiado nombre para esta semicarenada que pasaría hoy día como una peculiar sport-touring de corte retro, aunque en el momento de su lanzamiento fue un bombazo por prestaciones. A pesar de su estética de las de ‘amar u odiar’, sus 111 CV de potencia y 97 Nm de par máximo eran argumentos suficientes para babear por una.
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Kawasaki GPZ900-R 1984
Una década después de la llegada de la Z1 Kawasaki perfeccionó su concepto de moto deportiva con la Kawasaki GPZ900-R, la primera Ninja. Con su carenado completo, diseño más compacto y ligero y su motor de cuatro cilindros en línea, 908 cc, 16 válvulas y refrigeración líquida, puso las bases de lo que todavía son las motos deportivas japonesas 30 años después.
Además de su indudable calidad, aparecer en una película tan famosa como Top Gun aumentó su popularidad a límites insospechados. Con sus 115 CV solo harían falta cuatro cambios en la parte ciclo para hacerla pasar por una moto actual. Por algo duró 20 años en producción.
Además de su indudable calidad, aparecer en una película tan famosa como Top Gun aumentó su popularidad a límites insospechados. Con sus 115 CV solo harían falta cuatro cambios en la parte ciclo para hacerla pasar por una moto actual. Por algo duró 20 años en producción.
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Yamaha RD 500 1985
Lógicamente a lo largo de estos años el mundo de la competición ha influido claramente en el segmento de motos deportivas. Uno de los primeros ejemplos fue la Yamaha RD500, una réplica 2 tiempos de la Yamaha YZR500 que pilotaba Kenny Roberts en el mundial de GP 500.
El sueño de contar en la calle con una moto con prestaciones del mundial de motociclismo estaba un poco más cerca partiendo de la Yamaha RD de menor cilindrada. Su motor V4 a 50º de 2 tiempos liberaba 88 CV y 66 Nm de par máximo, lo que unido a un contenido peso en torno a los 200 kilos y un diseño atemporal la hacían un tiro en la aceleración (hasta 240 km/h) y radical en las curvas.
El sueño de contar en la calle con una moto con prestaciones del mundial de motociclismo estaba un poco más cerca partiendo de la Yamaha RD de menor cilindrada. Su motor V4 a 50º de 2 tiempos liberaba 88 CV y 66 Nm de par máximo, lo que unido a un contenido peso en torno a los 200 kilos y un diseño atemporal la hacían un tiro en la aceleración (hasta 240 km/h) y radical en las curvas.
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Suzuki
GSX-R750 1986
La leyenda deportiva de
Suzuki
está asociada obviamente a las siglas GSX-R, siendo la primera de ellas la
Suzuki
GSX-R750 de 1986. Se trataba de otra deportiva derivada de la competición, en este caso centrada principalmente en el mundial de resistencia. Las claves de la
Suzuki
GSX-R750 eran una reducción de peso por debajo de los 180 kilos en seco gracias en parte a su chasis de aluminio y su sistema
Suzuki
Advanced Cooling System (SACS) de refrigeración del aceite.
Con sus 100 CV a 10.500 rpm no era la más potente, pero sí la más ágil y la más fiable de las deportivas japonesas. Algo que sigue vigente hasta nuestros días con la GSX-R1000 del WEC.
Con sus 100 CV a 10.500 rpm no era la más potente, pero sí la más ágil y la más fiable de las deportivas japonesas. Algo que sigue vigente hasta nuestros días con la GSX-R1000 del WEC.
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Honda RC30 1987
La división deportiva de
Honda
, HRC, empezó su larga lista de éxitos en la competición con la
Honda
NS500 en GP 500, pero los usuarios tuvieron que esperar a la llegada del mundial de Superbike y la
Honda
RC30 (o VFR750R) para experimentar en carretera algo de ese éxito.
Sin duda una de las ‘siete y medio’ más bonitas y capaces de la historia, esta homologación directa del campeonato de SBK se labró también una reputación en pruebas del calado del Tourist Trophy. con sus suspensiones Showa ajustables, sus 110 CV de potencia y poco más de 180 kilos de peso como argumentos.
Sin duda una de las ‘siete y medio’ más bonitas y capaces de la historia, esta homologación directa del campeonato de SBK se labró también una reputación en pruebas del calado del Tourist Trophy. con sus suspensiones Showa ajustables, sus 110 CV de potencia y poco más de 180 kilos de peso como argumentos.
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Kawasaki ZXR 750 1989
Si la
Honda
RC30 fue el deseo de muchos por su exclusividad derivada de la competición, la Kawasaki ZXR 750 siguió el camino contrario dos años después. Su objetivo esencial era el de configurar una deportiva disfrutable por un amplio espectro de motoristas y con las modificaciones adecuadas convertirla en una máquina preparada para competir. Más adecuada por tanto al espíritu SBK.
Era por tanto más pesada y menos potente que la Honda , pero también mucho más accesible y exprimible en la carretera. De ahí su popularidad, además de su apodo ‘La Telefónica’ por sus particulares colores.
Era por tanto más pesada y menos potente que la Honda , pero también mucho más accesible y exprimible en la carretera. De ahí su popularidad, además de su apodo ‘La Telefónica’ por sus particulares colores.
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Yamaha FZR1000 ‘Exup’ 1991
‘Exup’, cuatro letras que todavía le ponen la carne de gallina a más de uno. Yamaha se puso al frente del mercado de deportivas con la Yamaha FZR1000 y su tecnología de escape Exhaust Ultimate Power Valve. Tan buena que también la heredó la Yamaha YZF-R1 años después.
Este escape permitía una mejor gestión de los gases a alta velocidad, lo que junto a sus 145 CV de potencia le permitía acelerar ya de 0 a 100 km/h en solo 3 segundos (mejor que cualquier coche superdeportivo de la época) y superar los 260 km/h de velocidad punta. Solo la más moderna Honda CBR900RR y la creciente popularidad de las Supersport de 600 cc la acabaron sepultando.
Este escape permitía una mejor gestión de los gases a alta velocidad, lo que junto a sus 145 CV de potencia le permitía acelerar ya de 0 a 100 km/h en solo 3 segundos (mejor que cualquier coche superdeportivo de la época) y superar los 260 km/h de velocidad punta. Solo la más moderna Honda CBR900RR y la creciente popularidad de las Supersport de 600 cc la acabaron sepultando.
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