InicioSalud BienestarAzucar, dulce veneno.
El consumo mantenido de azúcar blanco está implicado en varias enfermedades, tales como hiperinsulinismo, diabetes, osteoporosis, obesidad, indigestión, miopía, dermatitis seborreica, gota, falta de concentración, depresión, ansiedad, trastornos psicológicos, locura, e incluso comportamientos violentos. También esta relacionado con ciertas malformaciones como el estrechamiento genético de las estructuras pélvicas y mandibular, malformaciones y superposiciones de los dientes. Absorve los minerales de nuestro organismo, crea un ambiente propicio para las infecciones, favorece las enfermedades cardiovasculares, crea desequilibrios en los niveles de azucar en sangre.


Azucar, dulce veneno.


Procesamiento químico:

El azúcar blanco o sacarosa es un producto químico puro, formado por moléculas de sacarosa (glucosa + fructosa). Se obtiene extrayendo primero el jugo de la caña de azúcar o de la remolacha y desechando la parte sólida y la fibra. Entonces el jugo se filtra, purifica, concentra y reduce haciéndolo hervir hasta que el jarabe cristaliza. En las diversas etapas de este proceso de refinación industrial se usan, a modo de agentes purificadores, sustancias como dióxido de azufre, sustancias a base de cal, dióxido de carbono, huesos de vaca carbonizados y bicarbonato de calcio. Tras este proceso queda una sustancia concentrada, pura, aislada y separada de: los minerales, oligoelementos, las vitaminas, la fibra, las proteínas y el agua. El contenido en azúcar de la remolacha es de un 15 %, de manera que para hacer una comparación, deberíamos comer más de kilo y medio de remolachas para igualar al azúcar consumido en 250 gramos de chocolate (la mayoría del cual es azúcar).

Otra característica del azúcar es que se trata de un elemento acidificante del organismo, es decir, que tras su digestión y metabolización deja residuos ácidos (agua + ácido carbónico) debido a la ausencia de sales minerales en su composición. Estos residuos ácidos exigen al organismo una neutralización que llevará a cabo a costa de nuestras reservas minerales de los huesos. Encontrándonos en este terreno ácido notaremos entre otros síntomas, falta crónica de energías, sensación de fatiga, estaremos más predispuestos a resfriados y a infecciones en general, a padecer enfermedades como osteoporosis, caries, piel seca y agrietada, calambres y espasmos musculares, insomnio, mayor propensión al dolor, etc. Aquellos ácidos que no puedan ser neutralizados también producirán irritaciones.

A todo este estado de acidificación contribuye el consumo diario de azúcares refinados que no solo se ingieren muchas personas al echarle azúcar a la leche formando un verdadero cóctel mortal, sino que esté presente en muchos de los alimentos que la sociedad occidental consume (galletas, refrescos, comidasenvasadas, panes de molde, pasteles, bollería, embutidos, conservas, chocolate, cereales para el desayuno, yogures, alzas, jugos etc.). Esto hace que mucha gente consuma cantidades excesivas de azúcar sin ser conscientes de ello y con total desconocimiento de sus peligros.

azucar


Algunos de los problemas del azúcar blanco:

Desmineralización:
Nuestro cuerpo esta diseñado para alimentarse de la manera en que la Naturaleza le proporciona el alimento, es decir, natural y completo. Cuando comemos una parte aislada de un todo nuestro organismo pone en marcha toda una serie de mecanismos compensatorios y de ajuste para mantener el equilibrio homeostático que nosotros hemos roto. En el caso del azúcar refinado tendrá que extraer de otras fuentes los elementos nutritivos que le faltan. Esas fuentes pueden ser los otros alimentos presentes en la misma ingesta o bien los propios tejidos del cuerpo. Por esa razón, cuando comemos azúcar blanco o harina blanca perdemos vitaminas del grupo B, calcio, fósforo, hierro y otros elementos nutritivos que salen directamente de nuestras reservas. Ese es el otro, y yo creo que mas importante motivo de las caries dentales, no son sólo las bacterias las que atacan a los dientes (lugares de almacenamiento de calcio), se debilitan al serles quitado el calcio desde dentro, y quedan por tanto más sensibles al ataque de las bacterias. Jamás la adición de flúor y de otros productos sintéticos al agua de bebida podrá igualar a la supresión del azúcar y otros alimentos refinados de la dieta.

Tras la ingestión de una cantidad considerable de azúcar, se produce un aumento en la excreción urinaria de calcio. El calcio sale de los huesos para neutralizar los ácidos generados en la metabolización del azúcar. Los huesos se van debilitando y nos conducen a la tan temida osteoporosis. La solución no es consumir más calcio, sino poseer una buena alimentación desde jóvenes. Las mismas caries que producen las golosinas en los dientes las van produciendo en los huesos, sólo que no las vemos, pero las sentiremos.

Este efecto “chupador” del azúcar es también lo que explica ese deseo de mordisquear que produce; como el hambre es de los elementos que faltan (fibra, vitaminas, minerales, oligoelementos, proteína, agua) puede ser causa de los grandes atracones que se da el goloso al tratar de satisfacerla. Atendiendo a esto observamos que el consumo de azúcar blanco nos lleva al consumo de proteína animal y viceversa ya que ambos, siendo elementos extremos, se complementan y compensan. Lo que ocurre generalmente es que el consumo de azúcar es superior en cantidad al necesario para compensar el consumo de proteína animal. De esta manera podríamos imaginar a una persona agarrada por ambos brazos a la cual le están dando tirones para un lado y para otro sin poder salir de ese circulo vicioso, o dicho de otro modo, la energía extrema que nos aportan los “alimentos” extremos hace que nuestra propia energía fluctúe de una manera intensa en nuestro organismo.

Aumenta el riesgo de infecciones:
Una dieta rica en azúcares favorece la infección por parte de levaduras (por ejemplo Candidaalbicans), hongos, bacterias y parásitos. Algunos estudios señalan que la respuesta de nuestros glóbulos blancos disminuye en presencia de azúcar. La simple supresión del azúcar refinado permite a menudo terminar con las infecciones reincidentes o crónicas. En el número de julio de 1984 de la Journal of Reproductive Medicine apareció el informe de un estudio realizado con 100 mujeres. En el estudio se comprobó que el consumo de azúcar, productos lácteos y edulcorantes artificiales mostraba una relación positiva con los casos de candidiasis vulvo-vaginal: después de seguir una dieta estricta desprovista de estos productos, más del 90 % de las mujeres afectadas se vieron libres, durante más de un año, de esta infección por hongo. Probablemente el principal inconveniente del azúcar es que al elevar el nivel de insulina, inhibe la liberación de las hormonas del crecimiento, situación que a su vez deprime el sistema inmunitario.

Favorece la enfermedad cardiovascular:
Al comer azúcar o productos que lo contengan estamos ingiriendo gran cantidad de glúcidos en muy pequeño volumen, es decir, lo estamos tomando muy concentrado y esto trae consigo un exceso de calorías que tendrán que ser almacenados en forma de grasa corporal. Además de aumentar de peso por el consumo excesivo de dulces otros elementos dañinos como el colesterol y triglicéridos aumentarán e iremos sumando papeletas para ser uno más de las miles de personas que padecen de enfermedades cardiovascular en esta sociedad.

Desequilibrio, la glucemia y repercusiones psicofísicas:
El azúcar en sangre o “glucemia” debe mantenerse en unos niveles estables a lo largo del día aumentando ligeramente tras la ingesta de comida. El azúcar blanco es absorbido muy rápidamente por el intestino delgado causando una rápida e intensa elevación del azúcar en sangre (hiperglucemia), esta elevación del azúcar en sangre nos conduce a un estado de excitación física y psíquica. Al igual que la oscilación de un péndulo, cuanto más se va hacia un lado, más regresa hacia el otro, así se explica que tras la hiperglucemia sobrevenga una hipoglucemia (disminución del azúcar en sangre) y con ella una depresión mental, cansancio físico.

Esto lo observamos en aquellas personas que desayunan a base de azúcar y refinados, bruscamente elevan su glucemia y se sienten muy bien pero a media mañana o mediodía comienzan las fatigas y desfallecimientos y piensan que ha llegado la hora de desayunar pero lo que no saben es que a la reacción de hiperglucemia le ha venido otra de hipoglucemia y por eso se sienten así, entonces vuelven a tomarse el café con azúcar y un dulce y se vuelven a recuperar a base de otra hiperglucemia cuya hipoglucemia lxs atrapará ya a la hora de comer, y así todos los días, y semanas y años...hasta que su páncreas dice, basta y desembocan en una diabetes por estrés del propio órgano, crónicamente van degenerando sus mecanismos reguladores del metabolismo y agotando el sistema nervioso, lo cual conduce al cansancio, irritabilidad, agresividad y debilitamiento general. Si en vez de esto llevaran a cabo un desayuno a base de elementos que no elevaran la glucemia tan rápidamente no sufrirían ese vacío a media mañana a parte de estar previniendo enfermedades futuras.

enfermedad


Los niños y el azúcar:

A los niños les gusta el azúcar, quizás porque su momento evolutivo les pide ese tipo de energía expansiva, de crecimiento. Evidentemente es una energía extrema y como tal debe ser moderada, pero condenar a un niño a que no pruebe un dulce o un caramelo es una posición extrema según la visión de adictos al azúcar, pero lo mejor que se puede hacer es no facilitarles veneno para sus vidas.

Muchos niños desayunan a base de azúcar y dulces o cereales con azúcar y al colegio se llevan un jugo con azúcar y unas galletas o un dulce con azúcar. Esto no es correcto, y seria lo más importante a corregir. Cada vez observamos más niños que son hiperactivos, con falta de concentración mental, pasan de esa hiperactividad exagerada a la pasividad, con un alto índice de caries dentales y con mayor propensión a las infecciones, todo ello derivado, en parte, de una alimentación desequilibrada.

La hipoglucemia juvenil puede ser el preámbulo a la utilización las drogas, el alcohol y las depresiones de adultos. Los niños que durante años abusan del azúcar tienen mayor riesgo de contraer diabetes, cáncer o enfermedades coronarias en la edad adulta. Pensemos mejor qué tipo de alimentos se les esta dando a los niños y qué repercusiones tienen y tendrán en su vida, cuando sean adultos.

veneno


¿Cómo sustituir el azúcar?

El azúcar no tiene sustituto por lo tanto no hay que buscar mucho, lo que si hay que hacer es librarse de su dependencia, si apaciguamos el hambre con azúcar o con un dulce entraremos en un circulo vicioso y cada vez será mayor la cantidad de azúcar que necesitaremos para reponernos por lo tanto aquellas personas que se dicen hipoglucémicas deben abandonar dicha práctica y centrarse mas en hacer una dieta equilibrada. Cuando uno se decide a abandonar alimentos como la leche o el azúcar el organismo entra en lo que podríamos llamar una “crisis de depuración” que ira en función del grado de saturación que se tenga de esa sustancia. Para el caso del azúcar podremos sentir durante algunos días diversos síntomas como: fatiga, irritabilidad, depresión, falta de fuerzas, apatía, taquicardias y palpitaciones, insomnio, malestar general, dolor de cabeza, grandes deseos de azúcar, etc. Ante estos síntomas debemos moderarlos con alimentos naturales y con una equilibrada dieta, nunca cortarlos porque sino cortaremos los mecanismos de reajuste que se han puesto en marcha. Las frutas siempre son la mejor opción para esto, ya que todos los azucares que necesitamos los encontramos ahí. También podemos dar paseos, ejercicios respiratorios, beber agua, dormir lo suficiente. No debemos buscar el sustituto del azúcar en azúcar integral porque no estaremos haciendo nada.


Endulzantes:

La variedad de endulzantes es amplia. Como hemos visto, este grupo de alimentos deben ser usados con precaución y hay algunos que debemos de evitar a conciencia como son los endulzantes químicos todos ellos son aditivos innecesarios y de efectos perjudiciales y cancerígenos en nuestro organismo. A parte del endulzante clásico, existen otros que los detallamos brevemente:

La stevia: es un potente edulcorante natural procedente de una planta de América del Sur. Es la opción más saludable y natural.

calcio


Azúcar integral de caña: es el jugo de caña evaporado por calentamiento de manera que conserva los minerales, oligoelementos y vitaminas de la caña de azúcar y lo podemos considerar integral. Este es uno de los más recomendables

El azúcar negro: se trataría de azúcar blanco al que le echan algún colorante que lo oscurece. Evidentemente esto es un engaño.

Las melazas: son productos residuales de la cristalización del azúcar, muy ricas en minerales, pero también en sustancias químicas procedentes de la obtención del azúcar. No son recomendables si no son naturales.

El azúcar moreno: que no es azúcar integral, es el azúcar que no se ha limpiado a fondo y queda mezclado con las melazas. No es tan refinado como el azúcar blanco y presenta los inconvenientes de las melazas. No es recomendable.

Fructosa o levulosa: es el llamado “azúcar de la fruta” pero no suele extraerse de ellas sino del azúcar blanco por un proceso enzimático o químico mucho más barato. Cualquiera que sea su procedencia se trata de un producto químico refinado sin minerales, vitaminas ni fibra. La única diferencia con respecto a la sacarosa (glucosa + fructosa) es que no eleva tan bruscamente la glucemia en sangre (debido a la ausencia de glucosa) y esto la hace más tolerable para los diabéticos pero no nos dejemos engañar por la publicidad, la fructosa es igual de perjudicial que el azúcar blanco e incluso añadiría otros problemas como su mayor acción inductora de triglicéridos y además, la fructosa se transforma en glucosa a expensas de un trabajo hepático.

Glucosa o dextrosa: es un producto químico casi puro (no cristalizado), obtenido a partir del almidón (de la patata) por un proceso químico. Se usa como aditivo en golosinas y otros productos. No es recomendable.

Jarabe de maíz o isoglucosa: es un producto similar al anterior obtenido del maíz (posiblemente transgénico). No es recomendable.

Melazas de cereal: se obtienen de manera natural a partir del grano cocido (arroz o cebada) y son también una buena alternativa siempre que su preparación sea la correcta. Será el endulzante más adecuado para niños y ancianos.

Por último cabe decir que todo el azúcar que necesitamos lo encontramos en las frutas, el resto no es necesario sino mero vicio. Quien se propone eliminar completamente el azúcar de su dieta en esta sociedad escoge un camino muy difícil, lo mejor, saber qué comemos, cómo lo comemos, cuándo lo comemos y en qué cantidad lo comemos, esto puede ser aplicado tanto al azúcar como a muchos otros pseudoalimentos que se cuelan en nuestras casas. Hacé la prueba, observate tal y como sos ahora, tanto física como mentalmente y anótalo si queres, luego deja de consumir azúcar y productos azucarados unos cuantos meses y luego volve a observarte y anota todo lo que ha cambiado, verás que ya no necesitas el azúcar para nada.
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