Los que me conocen saben que no suelo hacer publicaciones en Facebook de mi vida privada. En general, no suelo hacer publicaciones de nada. Pero en este caso creo que la situación lo amerita. Y es que la revolución de la alegría se metió en mi vida.
Ayer estaba trabajando en el INTI, cuando se acerco mi jefe con una noticia. Yo estoy en INTI con un contrato de becario. Normalmente, así ingresa la gente joven a trabajar al INTI. Son contratos precarios, sin aporte jubilatorio, bajo sueldo, pero en lo posible se aguantan porque uno entra con la promesa de que pasados unos años de beca lo contratan. Imagínense entonces la alegría de mi coordinador cuando tuvo que darme la noticia de que no iban a poder contratarme, siendo que iniciamos los trámites para la contratación a fin del año pasado, y siendo que la semana anterior me había manifestado su entusiasmo de tener en la Unidad a un joven a punto de recibirse de Lic. en Física (que vendria siendo yo, sin animos de presumir). Y es que pareciera ser éste uno de los aspectos característicos de esta añorada Revolución: cuidar a los profesionales; aprovechar a los estudiantes a quienes les pagamos la carrera con impuestos para que trabajen y desarrollen la industria nacional. Por eso, me dejarán continuar como becario hasta que me venza el contrato a fin de año.
Pocos minutos después recibí un mensaje de mi novia, Sofia. Sofia es un ñoqui. Trabaja todos los días de 8 a 16 hs en el Servicio Meteorológico Nacional. Muchas veces trabaja también desde su casa, muchas veces se queda después de hora. A veces incluso le advierto:
- Deja de ser tan ñoqui, que te van a rajar.
Ella se sonroja y me responde:
- Es que estaba embalada con una cosa, ni me di cuenta de la hora.
Sofia además estudia la carrera de Matemática en la UBA y está a meses de recibirse. A veces me cuesta entender de donde saca el tiempo para hacer todo lo que hace. Ella me provoca mucha admiración.
Sofia entró a trabajar al SMN en el marco de un proyecto que se llama Alert.ar, un proyecto nuevo que se propone desarrollar herramientas para la detección temprana de situaciones de alerta meteorológica. El objetivo sería, por ejemplo, poder manejar mejor situaciones como la que vivieron los vecinos de La Plata en 2013, cuando sufrieron una trágica y sorpresiva inundación. La idea es que esas cosas no sean sorpresivas. Para esto, el proyecto hace uso de datos de radar, que deben ser interpretados. Eso hace Sofia, trabaja para interpretar mejor la información de los radares.
En fin, pura cháchara.
Sofia está en el Estado como monotributista y la historia que sigue ya la escuchamos : este año la renovación de su contrato no fue anual, sino que fue hasta el 31 de marzo. Ayer le avisaron que el 31 de marzo no le renovarían el contrato. Tuvieron el agrado de comunicárselo sus jefes directos, coordinadores del proyecto Alert.ar, quienes estaban muy entusiasmados con la idea de que Sofia presentase su trabajo en el proyecto como su tesis de licenciatura. Se perdieron el placer de hacerselo saber los dialoguistas que tomaron la decisión estratégica de dejarla ir: personajes que lógicamente disfrutan de cuidar el trabajo de los profesionales para llevar adelante proyectos de interés nacional, como éste. Ellos no dejan ir así nomás a los profesionales. Pero claro, el caso de Sofia es distinto. Ella es un ñoqui.
En esta situación nos encontramos ayer a la tarde y sin mediar palabra nos abrazamos. Y lloramos. No pudimos contener la alegría... Y es que las revoluciones son así, tienen largo alcance; se te cuelan hasta por el asado.
Ayer estaba trabajando en el INTI, cuando se acerco mi jefe con una noticia. Yo estoy en INTI con un contrato de becario. Normalmente, así ingresa la gente joven a trabajar al INTI. Son contratos precarios, sin aporte jubilatorio, bajo sueldo, pero en lo posible se aguantan porque uno entra con la promesa de que pasados unos años de beca lo contratan. Imagínense entonces la alegría de mi coordinador cuando tuvo que darme la noticia de que no iban a poder contratarme, siendo que iniciamos los trámites para la contratación a fin del año pasado, y siendo que la semana anterior me había manifestado su entusiasmo de tener en la Unidad a un joven a punto de recibirse de Lic. en Física (que vendria siendo yo, sin animos de presumir). Y es que pareciera ser éste uno de los aspectos característicos de esta añorada Revolución: cuidar a los profesionales; aprovechar a los estudiantes a quienes les pagamos la carrera con impuestos para que trabajen y desarrollen la industria nacional. Por eso, me dejarán continuar como becario hasta que me venza el contrato a fin de año.
Pocos minutos después recibí un mensaje de mi novia, Sofia. Sofia es un ñoqui. Trabaja todos los días de 8 a 16 hs en el Servicio Meteorológico Nacional. Muchas veces trabaja también desde su casa, muchas veces se queda después de hora. A veces incluso le advierto:
- Deja de ser tan ñoqui, que te van a rajar.
Ella se sonroja y me responde:
- Es que estaba embalada con una cosa, ni me di cuenta de la hora.
Sofia además estudia la carrera de Matemática en la UBA y está a meses de recibirse. A veces me cuesta entender de donde saca el tiempo para hacer todo lo que hace. Ella me provoca mucha admiración.
Sofia entró a trabajar al SMN en el marco de un proyecto que se llama Alert.ar, un proyecto nuevo que se propone desarrollar herramientas para la detección temprana de situaciones de alerta meteorológica. El objetivo sería, por ejemplo, poder manejar mejor situaciones como la que vivieron los vecinos de La Plata en 2013, cuando sufrieron una trágica y sorpresiva inundación. La idea es que esas cosas no sean sorpresivas. Para esto, el proyecto hace uso de datos de radar, que deben ser interpretados. Eso hace Sofia, trabaja para interpretar mejor la información de los radares.
En fin, pura cháchara.
Sofia está en el Estado como monotributista y la historia que sigue ya la escuchamos : este año la renovación de su contrato no fue anual, sino que fue hasta el 31 de marzo. Ayer le avisaron que el 31 de marzo no le renovarían el contrato. Tuvieron el agrado de comunicárselo sus jefes directos, coordinadores del proyecto Alert.ar, quienes estaban muy entusiasmados con la idea de que Sofia presentase su trabajo en el proyecto como su tesis de licenciatura. Se perdieron el placer de hacerselo saber los dialoguistas que tomaron la decisión estratégica de dejarla ir: personajes que lógicamente disfrutan de cuidar el trabajo de los profesionales para llevar adelante proyectos de interés nacional, como éste. Ellos no dejan ir así nomás a los profesionales. Pero claro, el caso de Sofia es distinto. Ella es un ñoqui.
En esta situación nos encontramos ayer a la tarde y sin mediar palabra nos abrazamos. Y lloramos. No pudimos contener la alegría... Y es que las revoluciones son así, tienen largo alcance; se te cuelan hasta por el asado.
Mariano Santaya
12 de febrero de 2016, 15:56
12 de febrero de 2016, 15:56