LOS TRES MIL ASPECTOS
Extraído del libro “Develando los misterios del nacimiento y la muerte”, de Daisaku Ikeda, págs 135 a 144 (Buenos Aires: Emecé Editores, 2006 – Traducido por Paula Tizzano)
EL POTENCIAL ILIMITADO DE LA VIDA
Como hemos visto, los problemas no son, de por sí, la causa fundamental de la infelicidad. Lo que nos hace infelices es no tener poder ni sabiduría para resolverlos. Afortunadamente, todos poseemos en forma innata sabiduría y poder infinitos; el budismo nos muestra cómo cultivar dichas cualidades.
Cuando uno se debate en lo más hondo de la desesperación, tratando de resolver un problema arduo, es difícil creer que su vida pueda encerrar un potencial sin límites. Pero esta, en esencia, es una de las enseñanzas budistas más profundas, sobre los tres mil aspectos contenidos en cada instante de la vida. Es lo que analizaremos en este capítulo.
Una visión amplia de la vida
El desarrollo de la civilización científica occidental ha sido impulsado –y hasta dominado, quizás- por el humanismo, doctrina que recalca la superioridad del ser humano como ente racional. Pero el humanismo no siempre se ha apoyado en una visión amplia de la vida. En última instancia, la actitud de que los hombres somos el centro del universo es tan estrecha como egocéntrica. Si bien es necesario cierto sentido del yo para construir una vida plena, según el budismo, la idea del yo como totalidad de la existencia es tan limitada como peligrosa. El budismo enseña que la liberación del sufrimiento es posible cuando tomamos conciencia de la vida mucho más amplia que se extiende allende el yo finito.
Nuestra visión del mundo está configurada por el yo o por la conciencia. Es, justamente, nuestra conciencia del yo lo que nos lleva a percibir que el universo se divide entre el yo y lo otro, entre lo interno y lo externo. Esta conciencia también da origen a otras dualidades: por ejemplo, la de mente y cuerpo, que nos lleva a considerar la mente como depositaria del yo verdadero, en desmedro del cuerpo; la dualidad entre lo material y lo espiritual, y también entre la humanidad y la naturaleza. La civilización moderna ha seguido una evolución, en el marco de este pensamiento dualista, que hoy explica muchos de los actuales conflictos humanos.
El budismo postula que nuestra vida no está limitada a lo que ordinariamente percibimos como el “yo”, sino que abarca también a otras personas, al mundo y hasta al universo. Tal vez en ningún otro lugar se encuentre una mejor explicación de esta idea que en la enseñanza de los tres mil aspectos contenidos en cada instante de la vida, que esclarece el potencial ilimitado de la existencia. De ella derivan varios principios budistas fundamentales, como la inseparabilidad entre la mente y el cuerpo, y la inseparabilidad entre el sujeto y su ambiente. Como la enseñanza de los tres mil aspectos sitúa las dualidades en un contexto más abarcador, que armoniza los aparentes opuestos, puede ayudar a resolver problemas que se generan en el pensamiento dualista.
El sistema filosófico de los “tres mil aspectos” fue desarrollado en la China por T’ien-t’ai. Este sistema, basado en el Sutra del loto, contiene una visión del mundo que explica el vínculo de inclusión mutua que hay entre todos los fenómenos y la realidad suprema de la vida. Esto significa que la vida de la Budeidad es inherente a todos los seres de modo universal, y que la distinción entre una persona común y un buda existe sólo en el nivel de lo fenoménico. En japonés, los tres mil aspectos contenidos en cada instante de la vida se expresan con el término ichinen sanzen. Literalmente traducido, ichinen significa “un pensamiento”, “una actitud mental”, y denota el verdadero aspecto o la realidad última que existe en cada instante en nuestra vida corriente. Por su parte, sanzen quiere decir “tres mil”, y alude a la miríada de leyes invariables que gobiernan los fenómenos mediante los cuales se expresa la realidad suprema antes mencionada.
La cifra “tres mil” deriva de una multiplicación entre los principios componentes de ichinen sanzen (que, más adelante, explicaré en este mismo capítulo): los diez estados, o condiciones subjetivas de la vida; como cada estado contiene el potencial de los diez, esto arroja un total de cien estados; además, están los diez factores, de los que está dotado cada uno de los cien estados, lo cual da un total de mil aspectos; y también los tres principios de individualización, en los cuales operan los mil aspectos mencionados. Así llegamos a nuestro total de tres mil.
Aunque el principio de los tres mil aspectos constituye un análisis bastante complejo y detallado de cada instante de la vida, Nichiren creyó que cada ser humano era capaz de captarlo esencialmente; por eso lo condensó o sintetizó en la frase Nam-myoho-renge-kyo. Estudiar el principio de los tres mil aspectos nos permite comprender mejor el trasfondo cultural y filosófico de las enseñanzas de Nichiren, y asimismo ver mejor por qué entonar Nam-myoho-renge-kyo es una práctica budista tan poderosa.
El principio de los tres mil aspectos revela que todos los fenómenos, sin excepción, existen en cada momento de la vida del individuo, y que cada uno de esos momentos encierra un infinito potencial.
Nichiren explicó que, a cada instante, la vida del individuo atraviesa el universo entero y contiene dentro de sí todas las leyes y fenómenos universales. Por lo tanto, la vida del sujeto es literalmente coextensiva con el cosmos. Los tres mil aspectos contenidos en cada instante brindan un marco conceptual para expresar esta visión.
LOS TRES MIL ASPECTOS
Provienen del siguiente cálculo:
10 (diez estados) x 10 (posesión mutua de los diez estados) x 10 (diez factores) x 3 (tres principios de individualización)
La vida, a cada instante, manifiesta alguno de los diez estados. Cada uno de ellos posee dentro de sí el potencial de los diez en su totalidad; esta “posesión mutua” representa cien estados posibles.
Cada uno de estos cien estados posee diez factores, lo cual da un total de mil aspectos potenciales; ellos operan a través de tres principios de individualización, y de esto deriva la cifra de tres mil aspectos.
en abrazo gigante
Extraído del libro “Develando los misterios del nacimiento y la muerte”, de Daisaku Ikeda, págs 135 a 144 (Buenos Aires: Emecé Editores, 2006 – Traducido por Paula Tizzano)
EL POTENCIAL ILIMITADO DE LA VIDA
Como hemos visto, los problemas no son, de por sí, la causa fundamental de la infelicidad. Lo que nos hace infelices es no tener poder ni sabiduría para resolverlos. Afortunadamente, todos poseemos en forma innata sabiduría y poder infinitos; el budismo nos muestra cómo cultivar dichas cualidades.
Cuando uno se debate en lo más hondo de la desesperación, tratando de resolver un problema arduo, es difícil creer que su vida pueda encerrar un potencial sin límites. Pero esta, en esencia, es una de las enseñanzas budistas más profundas, sobre los tres mil aspectos contenidos en cada instante de la vida. Es lo que analizaremos en este capítulo.
Una visión amplia de la vida
El desarrollo de la civilización científica occidental ha sido impulsado –y hasta dominado, quizás- por el humanismo, doctrina que recalca la superioridad del ser humano como ente racional. Pero el humanismo no siempre se ha apoyado en una visión amplia de la vida. En última instancia, la actitud de que los hombres somos el centro del universo es tan estrecha como egocéntrica. Si bien es necesario cierto sentido del yo para construir una vida plena, según el budismo, la idea del yo como totalidad de la existencia es tan limitada como peligrosa. El budismo enseña que la liberación del sufrimiento es posible cuando tomamos conciencia de la vida mucho más amplia que se extiende allende el yo finito.
Nuestra visión del mundo está configurada por el yo o por la conciencia. Es, justamente, nuestra conciencia del yo lo que nos lleva a percibir que el universo se divide entre el yo y lo otro, entre lo interno y lo externo. Esta conciencia también da origen a otras dualidades: por ejemplo, la de mente y cuerpo, que nos lleva a considerar la mente como depositaria del yo verdadero, en desmedro del cuerpo; la dualidad entre lo material y lo espiritual, y también entre la humanidad y la naturaleza. La civilización moderna ha seguido una evolución, en el marco de este pensamiento dualista, que hoy explica muchos de los actuales conflictos humanos.
El budismo postula que nuestra vida no está limitada a lo que ordinariamente percibimos como el “yo”, sino que abarca también a otras personas, al mundo y hasta al universo. Tal vez en ningún otro lugar se encuentre una mejor explicación de esta idea que en la enseñanza de los tres mil aspectos contenidos en cada instante de la vida, que esclarece el potencial ilimitado de la existencia. De ella derivan varios principios budistas fundamentales, como la inseparabilidad entre la mente y el cuerpo, y la inseparabilidad entre el sujeto y su ambiente. Como la enseñanza de los tres mil aspectos sitúa las dualidades en un contexto más abarcador, que armoniza los aparentes opuestos, puede ayudar a resolver problemas que se generan en el pensamiento dualista.
El sistema filosófico de los “tres mil aspectos” fue desarrollado en la China por T’ien-t’ai. Este sistema, basado en el Sutra del loto, contiene una visión del mundo que explica el vínculo de inclusión mutua que hay entre todos los fenómenos y la realidad suprema de la vida. Esto significa que la vida de la Budeidad es inherente a todos los seres de modo universal, y que la distinción entre una persona común y un buda existe sólo en el nivel de lo fenoménico. En japonés, los tres mil aspectos contenidos en cada instante de la vida se expresan con el término ichinen sanzen. Literalmente traducido, ichinen significa “un pensamiento”, “una actitud mental”, y denota el verdadero aspecto o la realidad última que existe en cada instante en nuestra vida corriente. Por su parte, sanzen quiere decir “tres mil”, y alude a la miríada de leyes invariables que gobiernan los fenómenos mediante los cuales se expresa la realidad suprema antes mencionada.
La cifra “tres mil” deriva de una multiplicación entre los principios componentes de ichinen sanzen (que, más adelante, explicaré en este mismo capítulo): los diez estados, o condiciones subjetivas de la vida; como cada estado contiene el potencial de los diez, esto arroja un total de cien estados; además, están los diez factores, de los que está dotado cada uno de los cien estados, lo cual da un total de mil aspectos; y también los tres principios de individualización, en los cuales operan los mil aspectos mencionados. Así llegamos a nuestro total de tres mil.
Aunque el principio de los tres mil aspectos constituye un análisis bastante complejo y detallado de cada instante de la vida, Nichiren creyó que cada ser humano era capaz de captarlo esencialmente; por eso lo condensó o sintetizó en la frase Nam-myoho-renge-kyo. Estudiar el principio de los tres mil aspectos nos permite comprender mejor el trasfondo cultural y filosófico de las enseñanzas de Nichiren, y asimismo ver mejor por qué entonar Nam-myoho-renge-kyo es una práctica budista tan poderosa.
El principio de los tres mil aspectos revela que todos los fenómenos, sin excepción, existen en cada momento de la vida del individuo, y que cada uno de esos momentos encierra un infinito potencial.
Nichiren explicó que, a cada instante, la vida del individuo atraviesa el universo entero y contiene dentro de sí todas las leyes y fenómenos universales. Por lo tanto, la vida del sujeto es literalmente coextensiva con el cosmos. Los tres mil aspectos contenidos en cada instante brindan un marco conceptual para expresar esta visión.
LOS TRES MIL ASPECTOS
Provienen del siguiente cálculo:
10 (diez estados) x 10 (posesión mutua de los diez estados) x 10 (diez factores) x 3 (tres principios de individualización)
La vida, a cada instante, manifiesta alguno de los diez estados. Cada uno de ellos posee dentro de sí el potencial de los diez en su totalidad; esta “posesión mutua” representa cien estados posibles.
Cada uno de estos cien estados posee diez factores, lo cual da un total de mil aspectos potenciales; ellos operan a través de tres principios de individualización, y de esto deriva la cifra de tres mil aspectos.
en abrazo gigante