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educación sexual para idiotas

Humor11/1/2011

Recientes censos (agregué como 10 minitas en Facebook) indican que hay más concentración de pendejos en T! que en el jabón de las duchas de Los Pumas. ¿Pero por qué no, al menos para variar, hablarle a ese público? Como la vida me encuentra soltero (y bien se sabe que cuando yo estoy con la banderita arriba “no la pongo más”, como dicen los chicos), y como no me van a dejar de leer los pibe’, entonces voy a instruirlos en un futuro sexual pleno. Porque si no voy a coger, al menos voy a hablar de ello, carajo.


No voy a dar instrucciones, a esta altura ya saben en qué secciones se divide el sexo, y todos conocemos más o menos las mismas cosas que se pueden hacer. Lo que voy a hacer es darle tres oraciones, y luego expandir la idea por varias páginas cada una, porque lo mío es una capacidad de síntesis pocas veces vista. Quizás con estas ideas algún que otro joven se encuentre mejor preparado para su próxima experiencia, aunque crea que la tiene clara.
El hombre y la mujer viven su sexualidad de una manera completamente diferente. Y no pasa porque uno “la pone” y la otra “recibe”. Las particularidades de cada sexo trabajan, en un nivel metabólico tanto como místico, si se quiere, en formas tan dispares como maravillosas. Es como comparar una Dreamcast (en su año de salida), con una Nintendo DS. Ahí volvieron unos cuantos que se perdieron en la oración anterior.




Pónganse a pensar en cómo son nuestros genitales, en su observación más obvia. El hombre tiene la garcha ahí colgando. A veces se tira para un lado, a veces para otro. Un par de testículos, el izquierdo ligeramente más bajo, cuelgan de una bolsa de piel. Listo. Desde pequeños, esta protuberancia y portahuevos nos fascina, y por largo tiempo nos pasamos tocando la pinchila y experimentando con reacciones. A ver qué onda. Luego llega la adolescencia y a lo largo de los años exploramos todas las opciones que involucran una pija. Nos miramos la verga con el espejo del baño. Es más grande vista así, y sonreímos. Comparamos, secretamente o no, con nuestros compañeros. Y nos tocamos como locos de pabellón después de la sidra de Año Nuevo. El adolescente se toca, y quien no lo haga, está haciendo algo mal. ¿Está aburrido? Sale paja. ¿Está enojado? Sale paja (esa costumbre algunos todavía la tenemos, cada vez que vuelvo del banco enfilo al baño). ¿No pasa nada en particular? Paja porque pintó. Y ni hablar de si hay CUALQUIER estímulo alrededor.


Al llegar a la joven adultez, el muchacho promedio conoce tanto a su chota que siempre que piden una pizza ní le pregunta de qué va a querer.
La mujer vive una realidad diferente. Depende de su crianza y cuantos libros de psicología tenga a mano la madre, la exploración infantil de la niña ante la realidad de que tiene una concha y que loco lo que me pasa, muchas veces se ve reprendida. Si no lo hace el entorno, la sociedad o la religión, lo hace el entorno, porque si no puede de primera trata de nuevo. Por más que la niña, luego en su adolescencia, explore su cuerpo de una manera que trato de no imaginar porque me pongo gomozo, lo más probable es que nunca se haya visto la cajeta. Piénsenlo un toque.
Yo he visto documentales sobre aquellos institutos o programas que ayudan a la mujer a liberar su sexualidad. Ya sea en la vida real o en la parodia, alguna vez hemos visto algo así. Y siempre arrancan dándole un espejo de mano a la mujer, para que se mire la argolla. Y me resultaba ridículo. Pero estaba pensando como alguien que, quiera o no, se ve la garcha desde chico cada vez que va a mear, se ducha, o está en el ascensor y el viaje es largo. La mujer promedio, creo yo, no se pone frente a un espejo con las gambas abiertas y se observa la maraña como si estuviese viendo NatGeo. El solo hecho de que exista esta práctica y que, de hecho, sea algo muy positivo, podría ser suficiente para ilustrar mi punto sobre la diferencia genital en los sexos. Pero me animo a más.
El hombre, además de ser el confidente de su chota, sabe como hacerse bien desde chico. Desde los 12 a los 18 no hacemos más que pasar por todas las formas posibles de masturbación conocidas y hasta inventamos un par más. No varía mucho, porque la cosa es muy simple: hay una chota, es sensible acá y allá, y podés probar varias formas de manejarla pero el resultado final es el mismo: un crescendo de segundos, una detonación de placer, y ganas de comer una napo con jamón. Los lectores atentos adivinarán que es el mismo gusto que le gusta a mi chota. Pero él se come las aceitunas.
La mujer, en contrapartida, puede tener varios tipos de orgasmos, que “vienen” de diferentes lados. Tenés el vaginal, el clitorial, y el más loco de todo, el orgasmo del Punto G.




El Punto G, es una misteriosa parte del cuerpo femenino que siempre fue protagonista de debates. Los hombres escuchamos que “es un lugar re loco de la mujer que si le mandás los garfios se va a cagar de la emoción”. Es una visión un tanto distorsionada y juvenil, pero no le erra por mucho. Lo cierto es que toda mujer tiene en su pared anterior del conducto vaginal, una zona que no parece distinta a todo lo que la rodea, pero correctamente estimulada, puede darle una sensación de éxtasis inigualable. En algunas mujeres la zona es más grande o más chica, incluso se dice que algunas no tienen. Hay que entender que las investigaciones sobre el Punto G arrancaron en 1987 (el año de mi nacimiento. ¿COINCIDENCIA?), y por lo tanto los propios científicos no se ponen de acuerdo, ya que el mayor argumento para sostener cada premisa es “Preguntale a tu mujer, bolsa de cuernos”.
La estimulación del punto G se puede lograr con un dedo, típicamente el medio, introduciéndolo en la vagina y haciendo como haría un índice cuando le indica a alguien “veni acá”. En algunos sectores denominan a tal práctica el “ráscame el topun”, pero mantengamos la elegancia. Otra forma de estimular el lugar es con la chota, si el ángulo, la posición de ambos, y las dimensiones de los involucrados lo hace una realidad. Y acá se pone interesante, así que presten atención. Dejen de laburar un rato que total hace 2 páginas que no levantan el teléfono.
El punto G, al ser estimulado, se agranda. Hace otras cosas “tras bambalinas”, pero físicamente se ensancha y empuja la pared de la vejiga. Este empuje le dispara a la mujer una sensación de “me estoy meando MAL”, mas allá de si tiene orina que liberar o no. Es normal entonces que cuando pasa esto, la mayoría de las mujeres interrumpa al tipo, pensando que le está taladrando la vejiga y que si no para se va a mear. Si la mujer tiene la vejiga vacía, algo muy simple de lograr con solo ir a mear antes, no hay ningún peligro. Pero como se siente IGUAL que cuando te estás meando, ¿Cómo no van a frenar? Sumémosle a esto que muchas mujeres, en algún momento de su vida, sufren una infección urinaria. Este “me meo” del punto G, algunas mujeres han reportado, se siente incluso similar a la molestia de cuando tuvieron una IU. ¿A algún hombre le han dicho que frene un toque porque la mina sentía algo así, o incluso fue a mear y mencionó que al final no se meaba? Sep, se perdieron flor de evento.




Entonces, si yo te digo “mirá, vas a sentir MUCHO hambre de repente, mal, pero no es hambre, es que estás por acabar” me vas a decir cosas feas y probablemente te sientas insultado por pretender que conozco algo de tu cuerpo que no sabías. Es por ello que la mayoría de las mujeres que llegan al umbral del orgasmo puntogeano no lo pasan, porque tienen que, al contrario de toda lógica, olvidarse que se están meando y de tamaña molestia, para entregarse por completo a lo que su cuerpo les está diciendo. En este caso es “DEJATE DE JODER HIJA DE PUTA QUE ACÁ ESTÁ TODO JAMÓN”. Las mujeres que logran ese nivel necesario de “me chupa todo un huevo”, luego reportan orgasmos diferentes a todo lo que conocían antes. En algunos, pocos, casos (3% a 10%), logran la “eyaculación femenina”. Es irónico porque muchas de estas pocas mujeres que logran tal acabada, piensan que se mearon, la primera vez que les ocurre. Pero no, es una secreción que sale de las paredes de la vagina y que no se sabe muy bien para que es. Personalmente, creo que es un regalo de dios, no tanto para la mujer, sino para el tipo que está en el lado receptor de tal acabada, que luego va a ir derechito al bar a contarles a los pibes.
En resumen, para que la mujer tenga un orgasmo de punto G, que posiblemente sea el mejor jamás vivido, tiene que tener a alguien que encuentre y sepa estimular su G-Spot, relajarse a tal punto de poder entregarse a lo que viene, suprimir el condicionamiento mental y olvidarse de que en teoría se está meando, e incluso si lo logra, tiene que chuparle un huevo que capaz va a tirar un chorro de algo que ni sabía que podía excretar, cosa que al novio seguramente le fascine, pero va a mojar la cama y total la boluda que lava las sabanas soy yo. Es por eso que muchas mujeres que se inician en esto, primero experimentan a solas, en la ducha o poniendo una toallita en la cama. Cuanto más práctica hay, cuanto mejor se conocen estas sensaciones, más fácil es generarlas y disfrutarlas. Tu hermana practica desde los 8.
En contrapartida el hombre puede tener el mejor orgasmo de su vida un día que vuelve borracho y engancha un recital de Alizée.



En realidad, el hombre tiene un equivalente al orgasmo del Punto G. La estimulación directa de la próstata no solo te hace acabar al toque, se siente como si dinamitaran una represa. Curiosamente, la única manera de llegar a la próstata es por via anal, según estudios: “Porque dios es un forro” [citation needed]. Dado que tengo más de un caso de hemorroides en mi haber, nunca permití que alguien me cole un garfio, aunque increíblemente, han tratado. Pero tengo amigos que dicen que está más bueno que saltar y al caer hacer explotar un mini-tetra de jugo.
Así que la próxima vez que tengas sexo, considerá estas diferencias, respetalas, y gozalas que el asunto es divertido justamente por eso.
Si sos gay, considerá estas diferencias igualdades, respetalas, y gozalas que el asunto es divertido justamente por eso todo lo contrario, o algo así. Fa, soy un genio.


Los años de experiencia e investigación tomando birras con lo´pibe´ y hablando “de minitas”, me han enseñado una curiosidad. Las minas feas, muchas veces, cojen mejor. Saben algún truco, se mueven bien, o simplemente le ponen unas ganas envidiables. Uno diría que lo hacen “para compensar”. Esta es una visión bastante angosta y un tanto obtusa, si se quiere simplista, de lo que debe ocurrir.
Yo digo que pasa por otro lado. La mujer linda, que se sabe linda, está bajo un constante escrutinio por todo observador, casual o no. Desde su interlocutor hasta uno que pasa hablando por celular y por poco le dice a la mujer “Ah la mierda esta hija de puta está mas buena que mi mujer, lejos” y después piensa “uf, por poco se lo digo”. Por mas que en la intimidad uno diría que estas chicas tienen más seguridad que nadie, no es tan así. Como justamente es muy rara la ocasión en donde se sientan inseguras, tienen menos defensas para combatirlo. Y nada te pone más indefenso que estar en pelotas con alguien, ni si tuvieses una diana pintada en el orto en el bosque de Sherwood.
La feucha, la gordita o esa que se come el desagradable de tu amigo a las 6 de la matina en la parada del bondi, tuvieron una vida entera para lidiar con pelotudos como vos que te pensás que estás para mas pero ni siquiera te pasas hilo dental antes de salir. Es así que a la hora de bailar, dejan todo en la pista. Ergo, no cojen mejor porque sean mejores, lo son porque se entregan más, juegan más, y principalmente se divierten más.
Es alarmantemente alto el porcentaje de personas que se limitan a la hora sexual. Al decir esto inmediatamente se justifican con que son chapados a la antigua. Que les da verguenza. O que nos les interesan esas cosas raras, como si alguien estuviese sugiriendo que se pongan el Big Ben en un arnés y le rompan el orto a la mujer disfrazada de India, como homenaje a los Conflictos del Té.
Primero, nada con “a la antigua”. Para el caso pensá en Roma, y si no se te apareció un burro o un nene de 10 años, estudiamos historia en lugares diferentes. Claro que nadie quiere imaginar a sus padres o abuelos haciendo las porquerías que uno podría hacer, pero si te pasa… ¿Que hacés pensando en tu familia? Ellos no pensaban en sus padres cuando tu vieja se calentaba con Dirty Dancing y le pedía 3 dedos a tu viejo. Bettie Page, una clásica pin-up girl erótica de los años 50, murió el año pasado a los 85. Podría haber sido tu abuela. Sabía todas las mismas cosas que sabés, unas cuantas mas, y las disfrutaba a full.




Les digo mas. Vean el caso de la concha. La pochola, vista en frio, no es particularmente agradable a la vista. No jodamos. Podés adorarte la cajeta, pero es como un cortinado de piel que le tiraron acido de chica. La teta, de última, tiene formas tan claras, tán circulares, que en nuestra noción humana de belleza son cautivantes de por sí. La concha en cambio, es estéticamente contraria a nuestra “zona de seguridad”. Pero que me parta un rayo si en varias ocasiones no me encontré cara a cara con ese sirena de labios y no me pareció lo más lindo que vi en mi vida.

ado que vivimos en un mundo adorador de la verga, donde lo fálico es celebrado y acogido, debo decir que la chota la lleva más fácil. Es como un hongo de piel con una boquita al final. Puta, le podés dibujar unos ojitos y hacerla hablar, man. Es impagable eso. Pero ok, veamos lo negativo. Reposa en una maraña de pelos que parece un jardín del fondo en mal estado. Hasta los huevos tienen pelos. Y encima, apenas se calienta un poco, empieza a segregar un líquido transparente y pegajoso. Podríamos decir de esta escena que como mínimo, no es nada cautivante, y como máximo, hasta casi parece medio desagradable acercar la cara ahí.
Y sin embargo… he visto videos. Caramba, he vivido esos momentos. Hay dos tipos de mujeres que hacen buenos petes, las enamoradas, y las enamoradas de la pija. Las primeras no necesitan explicación. Las segundas se refieren a una selección de mujeres que están alrededor de todos nosotros, llevando sus vidas como mejor pueden, quizás sin destacarse en ningún ámbito, pero que cuando están frente a una pija, uno siente que está hecho de miel y la piba en otra vida era Winnie Pooh.


QUE GOLOSO!!!!!!!

¿De donde sale esa pasión por la toronja? ¿Que nos lleva a descender por el cuerpo de una mujer para con gran alegría “Pasarle la lengua al plato”? Hay gente que lo estudia y tiene todo explicado con nombres técnicos y feromonas y esas cosas. ¿Pero que mas da el por que? Esto es así, nuestra sexualidad humana funciona de esta manera. Y si tu realidad no es así, es porque lo estás evitando a propósito.
Vean lo que describe el cantautor Luis Eduardo Aute, en una parte de su tema “Mojándolo todo”:
Mi boca
besando tus labios incendiados
se dispone a beber en tu cáliz de polen y licor
y, entre zumos y zumbidos de olas y alas,
libidinosamente libar el néctar
de la flor de tus mareas…
lamiendo la miel salada que te fluye
y quema mi lengua que vibra,
lasciva, entre savia y saliva
mojándolo todo…
volando por universos de licor




¿Quien más se siente sucio después de leer eso? Creo que somos varios. Y es porque lo están leyendo en la oficina, o en la casa con la flia, o porque están vestidos. Pero lo cierto es que por mas pudor que de, esa descripción es tal cual. En ese momento, esas cosas se describirían así. Y en la realidad, solo hay un tipo lamiéndole la cajeta a una piba. Imaginen que eso mismo lo están viendo unos perros-científicos-alienígenas, en el monitor de su nave espacial. Probablemente ajustarían sus gafas y mirarían sus tablas con anotaciones, preguntándose “Y para qué hacen eso?”. Si no imaginaron a los perros alienígenas con gafas, bueno, no sé que les pasa. Aclaré que eran científicos. Lo importante es que somos seres humanos y lo vivimos así. Disfrutalo.


Ahí levantan una mano.
- “Joanna, de Beccar. ¿Como podemos hacer las mujeres para entender de una manera más… didáctica, que cosas gustan al hombre?”
Es simple. Vean porno. Mientras que la mayoría de las producciones pornográficas para hombres suponen que a todo tipo le gusta hacer o recibir las mismas cosas, lo cierto es que como están HECHAS para el hombre común, se puede aprender mucho. Desde como hacer una buena paja (el tirabuzón, el paraguitas, la doble nelson) o las diferentes formas de hacer un buen petinatto, si podés ignorar el dialogo mentiroso y la mala actuación, lo más probable es que aprendas una cosa o dos.
- “Agustín, te dejé una crítica en los comentarios del post pasado. No tengo idea como satisfacer una mujer. Pero ni la menor eh. ¿Como puedo aprender algo?”
Algo similar, pero más dificil. Vean porno para mujeres. Existe, es una categoría aparte, muchas veces dirigido y escrito por mujeres. No lo vean para tocarse, que es algo que no van a poder evitar hacer y lo se, pero para pensar un poquito con lo que ven y empezar a notar ciertos detalles.




todo hombre y mujer tiene sus particularidades. A mi, por ejemplo, no me interesa hacer culos: lo hago estríctamente a pedido. Eso para muchos hombres es como decir que solo comería una mila con fritas si me amenazan con un huerfano a punta de pistola, pero bueh, cada loco con su tema. Al mismo tiempo, debe haber minas que no les guste que les muerdan el cuellocon la mezcla justa de ternura y voracidad, pero yo no las conozco





SOLO PARA ACLARAR GRAN PARTE DE ESTO ES OBRA Y GRACIA DEL GRAN LUPINE WOLF, YO SOLO LO TUNEE AL 2011, TANQUI VERI MACH!!!!!
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