Cuestión de horarios
El arbitro entró en el campo de juego acompañado de sus asistentes de campo. El cuarto árbitro, el que siempre señala cuantos minutos más se van a jugar o los cambios de jugadores, estaba un poco extraño ese día, se veía pálido y no podía mantener el equilibrio, pero aún así fue a dirigir el partido desde los bancos. Los directores técnicos lo veían mal, parecía que se estaba muriendo de a poco y de pie, pero cuando le preguntaron si estaba bien, el asintió con la cabeza.
Trascurrían los primeros quince minutos del primer tiempo, cuando un jugador del equipo local sufrió una lesión y se anunció un cambio. El director técnico le dijo los jugadores que pensaba cambiar, pero el cuarto árbitro no anotó nada, estaba muerto de pie. El partido se detuvo para controlar la salud del árbitro, pero no había caso, estaba muerto. El juez de línea se dio vuelta para llorar por su buen amigo, pero lo vio salir del túnel por donde salen los equipos, con la indumentaria oficial para dirigir el partido. Al final, alegó que había llegado tarde porque se había equivocado con el horario.
El Rey impostor
Cansado de la vida, el Rey ordenó a su súbdito que lo azotase y que luego lo mandase a ejecutar. El súbdito tenía en claro que no debía contradecir al Rey bajo ninguna circunstancia, por eso obedeció la orden. Luego de azotarlo con el látigo y abofetearlo con los guantes de caballero, el súbdito envió al Rey a que lo ejecutasen. Llamó al arquero más hábil de todo el reino y lo puso frente al Rey. La Majestad le ordenó que le clavase una flecha en el pecho para acabar con su vida. El arquero tomó distancia, se cubrió la cara con su máscara, le pidió al Rey que también se cubriera la cara y disparó la flecha. El arquero fue y le sacó la máscara al muerto, descubriendo la cara del súbdito. Luego se sacó su máscara, delatando su cara de Rey.
No comer basura
Damián cayó por el pozo hasta que, fuertemente, impactó con un basural tremendo. La basura comenzó a devorarlo hasta que solamente le dejó el corazón sin latir y el cerebro con todas las neuronas. La basura tenía por ley no comer basura.
Facundo Gallego
"A la manera que se me cante"
El arbitro entró en el campo de juego acompañado de sus asistentes de campo. El cuarto árbitro, el que siempre señala cuantos minutos más se van a jugar o los cambios de jugadores, estaba un poco extraño ese día, se veía pálido y no podía mantener el equilibrio, pero aún así fue a dirigir el partido desde los bancos. Los directores técnicos lo veían mal, parecía que se estaba muriendo de a poco y de pie, pero cuando le preguntaron si estaba bien, el asintió con la cabeza.
Trascurrían los primeros quince minutos del primer tiempo, cuando un jugador del equipo local sufrió una lesión y se anunció un cambio. El director técnico le dijo los jugadores que pensaba cambiar, pero el cuarto árbitro no anotó nada, estaba muerto de pie. El partido se detuvo para controlar la salud del árbitro, pero no había caso, estaba muerto. El juez de línea se dio vuelta para llorar por su buen amigo, pero lo vio salir del túnel por donde salen los equipos, con la indumentaria oficial para dirigir el partido. Al final, alegó que había llegado tarde porque se había equivocado con el horario.
El Rey impostor
Cansado de la vida, el Rey ordenó a su súbdito que lo azotase y que luego lo mandase a ejecutar. El súbdito tenía en claro que no debía contradecir al Rey bajo ninguna circunstancia, por eso obedeció la orden. Luego de azotarlo con el látigo y abofetearlo con los guantes de caballero, el súbdito envió al Rey a que lo ejecutasen. Llamó al arquero más hábil de todo el reino y lo puso frente al Rey. La Majestad le ordenó que le clavase una flecha en el pecho para acabar con su vida. El arquero tomó distancia, se cubrió la cara con su máscara, le pidió al Rey que también se cubriera la cara y disparó la flecha. El arquero fue y le sacó la máscara al muerto, descubriendo la cara del súbdito. Luego se sacó su máscara, delatando su cara de Rey.
No comer basura
Damián cayó por el pozo hasta que, fuertemente, impactó con un basural tremendo. La basura comenzó a devorarlo hasta que solamente le dejó el corazón sin latir y el cerebro con todas las neuronas. La basura tenía por ley no comer basura.
Facundo Gallego
"A la manera que se me cante"

