El maestro jamonero José Antonio Sánchez Vaquero nos desvela las claves para saber cómo comprar las mejores piezas, cortarlas y conservarlas. Conviértete en un experto en este delicioso producto.

Es nutritivo, rico en vitaminas y minerales, antioxidante, hipocalórico y, además, está delicioso. Estas fiestas regálate un placer para tu paladar. José Antonio Sánchez Vaquero, maestro jamonero de la empresa “Don Finardo”, nos cuenta los secretos para saber comprar, cortar y conservar bien esta delicatessen.
Claves para comprar. El maestro jamonero recomienda comprar siempre una marca de confianza, de prestigio, y en un sitio profesional, donde informen de las calidades del jamón y pregunten al consumidor cuánto va a tardar en consumirse, cuántos miembros hay en la familia, etc. De esta forma, le podrá recomendar el más adecuado. Además, se debe observar lo siguiente: en el jamón de calidad, al meter el dedo en el tocino, la grasa es blandita. La pata debe ser estilizada, fina, y la pezuña sin deformaciones.
Claves para comprar. El maestro jamonero recomienda comprar siempre una marca de confianza, de prestigio, y en un sitio profesional, donde informen de las calidades del jamón y pregunten al consumidor cuánto va a tardar en consumirse, cuántos miembros hay en la familia, etc. De esta forma, le podrá recomendar el más adecuado. Además, se debe observar lo siguiente: en el jamón de calidad, al meter el dedo en el tocino, la grasa es blandita. La pata debe ser estilizada, fina, y la pezuña sin deformaciones.

Tipos de jamón: Los hay de muchas calidades; apuesta por el cerdo adulto, la longevidad significa calidad. No te fíes del jamón barato. Por calidades, el mejor es el de bellota, el de recebo y el ibérico de campo, (se crían en la dehesa y su sabor los distingue), señala Sánchez Vaquero, que alerta de que el 75% de los jamones ibéricos son de granja.
Cómo conservarlo. Para que no se seque se debe cortar a diario, mejor mañana y tarde. Tras cortarlo, unta tu mano de la grasa del tocino rosado (el que está debajo del blanco, el rancio) y pásala por la zona que ha quedado al aire libre. Después se tapa con un paño seco de algodón, nunca un plástico, y se mantiene a temperatura ambiente. Si se va a consumir poco, guárdalo en un lugar más fresco y sírvelo en un plato previamente calentado al horno para que se atempere.
Cómo conservarlo. Para que no se seque se debe cortar a diario, mejor mañana y tarde. Tras cortarlo, unta tu mano de la grasa del tocino rosado (el que está debajo del blanco, el rancio) y pásala por la zona que ha quedado al aire libre. Después se tapa con un paño seco de algodón, nunca un plástico, y se mantiene a temperatura ambiente. Si se va a consumir poco, guárdalo en un lugar más fresco y sírvelo en un plato previamente calentado al horno para que se atempere.

Todo beneficios para la salud
El jamón de cerdo ibérico es un alimento cardiosaludable, con más del 50 por ciento de ácidos monoinsaturados, principalmente oleico. Reduce los niveles en sangre de colesterol malo y de triglicéridos.
Es también fuente de proteínas, fácilmente asimilables.
Aporta vitaminas B1, B6, B12 y ácido fólico, muy beneficioso para el sistema nervioso y para el cerebro; vitamina E, que es antioxidante, y minerales, como cobre, calcio, hierro, potasio, zinc, magnesio, fósforo y selenio.
Se recomienda en las dietas hipocalóricas ya que aporta 240 kcal. por cien gramos.
Cómo cortarlo en tres pasos
Para el consumo doméstico, coloca el jamón con la pezuña hacia abajo y empieza cortándolo por la parte de la babilla, la estrechita, que es más seca. Corta en recto y no en barca, porque si no, se seca y pierdes mucha carne.
Cuando termines la babilla, das la vuelta al jamón y pasas a la parte más ancha, que es más grasa y aguanta más.
Corta de arriba (desde la pezuña) a abajo lonchas de tres dedos.
Usa un cuchillo jamonero, exclusivo para el jamón, y sin alcanzar el hueso, para que no pierda el filo, y una puntilla, para marcar el hueso.
El jamón de cerdo ibérico es un alimento cardiosaludable, con más del 50 por ciento de ácidos monoinsaturados, principalmente oleico. Reduce los niveles en sangre de colesterol malo y de triglicéridos.
Es también fuente de proteínas, fácilmente asimilables.
Aporta vitaminas B1, B6, B12 y ácido fólico, muy beneficioso para el sistema nervioso y para el cerebro; vitamina E, que es antioxidante, y minerales, como cobre, calcio, hierro, potasio, zinc, magnesio, fósforo y selenio.
Se recomienda en las dietas hipocalóricas ya que aporta 240 kcal. por cien gramos.
Cómo cortarlo en tres pasos
Para el consumo doméstico, coloca el jamón con la pezuña hacia abajo y empieza cortándolo por la parte de la babilla, la estrechita, que es más seca. Corta en recto y no en barca, porque si no, se seca y pierdes mucha carne.
Cuando termines la babilla, das la vuelta al jamón y pasas a la parte más ancha, que es más grasa y aguanta más.
Corta de arriba (desde la pezuña) a abajo lonchas de tres dedos.
Usa un cuchillo jamonero, exclusivo para el jamón, y sin alcanzar el hueso, para que no pierda el filo, y una puntilla, para marcar el hueso.
Amigos, a disfrutar se ha dicho, y buen provecho