El ajetreo de la vida cotidiana en ocasiones nos orilla a pensar en la comida como un mero trámite que debemos llevar a cabo para realizar nuestras actividades diarias. Te invitamos a seguir los siguientes consejos que te ayudarán a pensar antes de comer.
¡Come mejor!
Cambia de mano: Si eres derecho, una buena forma de comenzar a poner más atención en lo que comes, es cambiar los cubiertos de mano. Intenta tomar la cuchara o el tenedor con la mano izquierda, esto hará que te tengas que fijar más en lo que estás comiendo y no lo hagas sólo como un movimiento automático.
Suelta los cubiertos en cada bocado: Soltar los cubiertos entre cada bocado, te da oportunidad de masticar correctamente los alimentos, saborearlos y únicamente comer el siguiente bocado cuando tu boca haya quedado vacía. El hacer esto te ayudará a comer más despacio y a que identifiques más fácilmente las señales de saciedad.
Solamente come: Es muy importante designar no solo un espacio para la comida, sino también un tiempo exclusivo. Hacer otras tareas mientras comemos, quita la atención a lo que estamos consumiendo, esto puede fomentar el que se consuman más calorías de las que se necesitan.
Efecto pistache: Trabajar para obtener la comida es una buena estrategia para comer despacio y notar la cantidad de comida consumida a partir de las cáscaras o desechos que vas dejando en el plato. Esto sucede por ejemplo con los pistaches o los cacahuates con cáscara, ya que el hecho de tener que pelar cada uno de ellos, nos obliga a detenernos, trabajar por el alimento, consumirlo y volver a realizar de nuevo todo el proceso.
Evidencia en el plato: Otra forma de ser conscientes de lo que comemos radica en dejar sobre el plato los desechos de algunos alimentos. Las huesos de las alitas de pollo o de las costillas, los caparazones de los camarones u otros crustáceos, las conchas de las almejas, entre otros, sirven como evidencia de lo que se ha consumido, lo que nos hace más conscientes de la cantidad que comemos.
Una fruta antes de comer: Comer una manzana, una pera o cualquier otra fruta rica en fibra ayuda a que comas menos en la comida principal, ya que te sentirás satisfecho más rápido.
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