Por: Martín Alcala
Hace una hora los periodistas de tribunales encararon a Hebe de Bonafini para obtener sus declaraciones respecto de las causas en curso.
En líneas generales, ella denunció una campaña basada en lo que llamó "odio de clase", y recordó su adolescencia durante el gobierno de Juan Peron.
Relató que su padre, como muchos trabajadores, acostumbraba a ver todos los años cómo sus patrones se iban de vacaciones mientras él continuaba su trabajo y hasta inclusive cómo se llegaba a suspender empleos sin goce de sueldo por esas vacaciones del amo.
Y que además de mejorar su salario y condiciones de trabajo, su padre pudo ir por primera vez de vacaciones merecidas con el gobierno peronista.
En tal sentido, aquella clase alta patronal jamás toleró culturalmente ese cambio.
Culturalmente, dado que en términos objetivos de producción general se benefició.
Mas los ofendía que el "negro", es decir su anteriormente vasallo feudal, adquiriera un estatus ciudadano.
En ese sentido, ella entendía que este gobierno representa algo parecido a aquella clase patronal feudal, que no toleró compartir algo de su modo de vida con los trabajadores, aún cuando ello efectivamente los beneficiara.
De inmediato fué increpada por la periodista Mercedes Minci, con su voz chillona y su militancia apasionada para el grupo Clarín, preguntándole algo como "¿entonces usted justifica que roben como hizo Cristina con Lázaro Baez?"
En definitiva, la oposición ideológica es conducida por el poder actual, los medios y sus lacayos, hacia el asunto del "robo", eludiendo el núcleo central de la política: cómo se produce, cómo se comercia y cómo se distribuye la renta.
Veamos, entonces esto del robo.
Un gobernante puede robar, sin duda.
Puede establecer una alianza política con el fin de rapiñar recursos y riquezas, confabulándose en contra del bien común.
En tal caso, los efectos de su robo sin duda se notarán.
No hay modo de que un ladrón le robe a usted y como resultado de ello su patrimonio se incremente.
En todo caso podría suceder que el sujeto le haga ganar plata y que sin que usted se diera cuenta él se quede con un extra no declarado.
Mas usted gana.
También puede suceder que dentro de la empresa, del equipo, del grupo, alguno robe sin ser percibido.
Y en una nación cuya cultura admite desde hace decenios que todos hagan trampas, violen leyes y normas, y efectivamente "roben", como nos explicara el sindicalista Barrionuevo hace ya veinte años, es muy probable que eso suceda.
¿Acaso usted posee diez mil amigos para colocar de funcionarios, de los cuales garantiza que no "robarán" cuando administren millones de guita pública?
¿Acaso conoce usted siquiera un sólo gobierno que hubiese neutralizado por completo el robo entre sus filas y la plantilla del Estado?
¿Estamos en condiciones de saber quiénes están "robando" en este mismo momento?
¿Qué debemos hacer si lo descubrimos?
¿Devolver todos los dividendos y beneficios obtenidos y retrotraer todo al inicio considerándolo todo moralmente impuro?
Sin duda que nadie propondrá quitarle la jubilación otorgada sin aportes a dos millones de ancianos porque se entere que eventualmente Lázaro Baez hubiese evadido impuestos o cobrado guita de más.
Ni siquiera la enfática periodista Mercedes Minci.
Bueno, nadie no.
El actual gobierno sí.
Y sus funcionarios y economistas lo han dicho expresamente.
Han declarado que no puede haber quienes cobren jubilación sin haber aportado, que sobran dos millones de empleados públicos y que los salarios generales están demasiado altos para la rentabilidad que ellos desean.
Y están corrigiendo esos errores.
Entre todos ellos su salario. O los salarios de quienes luego van con él a comprar a su negocio.
Esa es la política de gobierno que no se discute, que subyace tras la sanata del "robo".
Ese es el verdadero motivo por el cual los medios desean confundir el robar con el gobernar.
Calentarle a usted la cabeza con el descubrimiento del "son todos chorros" para que se distraiga mientras su salario se reduce, su negocio comienza a decrecer, su madre no puede tomar los remedios, y su Estado vuelve a endeudarse hasta la asfixia como hace doce años.
¿Cuáles serán los hechos que vaciarán realmente sus bolsillos?
¿Cuál es el verdadero dinero a robar?
Hace una hora los periodistas de tribunales encararon a Hebe de Bonafini para obtener sus declaraciones respecto de las causas en curso.
En líneas generales, ella denunció una campaña basada en lo que llamó "odio de clase", y recordó su adolescencia durante el gobierno de Juan Peron.
Relató que su padre, como muchos trabajadores, acostumbraba a ver todos los años cómo sus patrones se iban de vacaciones mientras él continuaba su trabajo y hasta inclusive cómo se llegaba a suspender empleos sin goce de sueldo por esas vacaciones del amo.
Y que además de mejorar su salario y condiciones de trabajo, su padre pudo ir por primera vez de vacaciones merecidas con el gobierno peronista.
En tal sentido, aquella clase alta patronal jamás toleró culturalmente ese cambio.
Culturalmente, dado que en términos objetivos de producción general se benefició.
Mas los ofendía que el "negro", es decir su anteriormente vasallo feudal, adquiriera un estatus ciudadano.
En ese sentido, ella entendía que este gobierno representa algo parecido a aquella clase patronal feudal, que no toleró compartir algo de su modo de vida con los trabajadores, aún cuando ello efectivamente los beneficiara.
De inmediato fué increpada por la periodista Mercedes Minci, con su voz chillona y su militancia apasionada para el grupo Clarín, preguntándole algo como "¿entonces usted justifica que roben como hizo Cristina con Lázaro Baez?"
En definitiva, la oposición ideológica es conducida por el poder actual, los medios y sus lacayos, hacia el asunto del "robo", eludiendo el núcleo central de la política: cómo se produce, cómo se comercia y cómo se distribuye la renta.
Veamos, entonces esto del robo.
Un gobernante puede robar, sin duda.
Puede establecer una alianza política con el fin de rapiñar recursos y riquezas, confabulándose en contra del bien común.
En tal caso, los efectos de su robo sin duda se notarán.
No hay modo de que un ladrón le robe a usted y como resultado de ello su patrimonio se incremente.
En todo caso podría suceder que el sujeto le haga ganar plata y que sin que usted se diera cuenta él se quede con un extra no declarado.
Mas usted gana.
También puede suceder que dentro de la empresa, del equipo, del grupo, alguno robe sin ser percibido.
Y en una nación cuya cultura admite desde hace decenios que todos hagan trampas, violen leyes y normas, y efectivamente "roben", como nos explicara el sindicalista Barrionuevo hace ya veinte años, es muy probable que eso suceda.
¿Acaso usted posee diez mil amigos para colocar de funcionarios, de los cuales garantiza que no "robarán" cuando administren millones de guita pública?
¿Acaso conoce usted siquiera un sólo gobierno que hubiese neutralizado por completo el robo entre sus filas y la plantilla del Estado?
¿Estamos en condiciones de saber quiénes están "robando" en este mismo momento?
¿Qué debemos hacer si lo descubrimos?
¿Devolver todos los dividendos y beneficios obtenidos y retrotraer todo al inicio considerándolo todo moralmente impuro?
Sin duda que nadie propondrá quitarle la jubilación otorgada sin aportes a dos millones de ancianos porque se entere que eventualmente Lázaro Baez hubiese evadido impuestos o cobrado guita de más.
Ni siquiera la enfática periodista Mercedes Minci.
Bueno, nadie no.
El actual gobierno sí.
Y sus funcionarios y economistas lo han dicho expresamente.
Han declarado que no puede haber quienes cobren jubilación sin haber aportado, que sobran dos millones de empleados públicos y que los salarios generales están demasiado altos para la rentabilidad que ellos desean.
Y están corrigiendo esos errores.
Entre todos ellos su salario. O los salarios de quienes luego van con él a comprar a su negocio.
Esa es la política de gobierno que no se discute, que subyace tras la sanata del "robo".
Ese es el verdadero motivo por el cual los medios desean confundir el robar con el gobernar.
Calentarle a usted la cabeza con el descubrimiento del "son todos chorros" para que se distraiga mientras su salario se reduce, su negocio comienza a decrecer, su madre no puede tomar los remedios, y su Estado vuelve a endeudarse hasta la asfixia como hace doce años.
¿Cuáles serán los hechos que vaciarán realmente sus bolsillos?
¿Cuál es el verdadero dinero a robar?