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EE.UU prohibira la entrada a un lugar durante 10.000 años

Offtopic•3/10/2016
Sectas, Campos de espinas y construcciones megalíticas. ¿Qué es lo que quieren ocultar al resto del mundo?

Cualquier actividad sospechosa por parte del gobierno de los EE.UU. lanza a miles de personas a crear multitud de teorías conspiranoicas de lo más descabelladas. Pero en muchos casos no son más que exageraciones y, cómo ocurre con el que estamos a punto de contar, la realidad es mucho más interesante que cualquier especulación.

Un problema milenario.


EE.UU prohibira la entrada a un lugar durante 10.000 años

Imaginen lo siguiente, EE.UU. es el país con mayor cantidad de reactores nucleares operativos, y también, uno de los que más ha experimentado y desarrollado armas nucleares. El hecho es que tanto para la generación de energía, cómo la investigación y el desarrollo de armamento, se generan miles de toneladas de residuos radioactivos. El problema aumenta cuando una parte de ellos son elementos trasuránicos (con número atómico superior al del uranio), lo que dificulta la tarea. La solución que encontró el gobierno de EE.UU. para lidiar con estos residuos a sido guardarlos en repositorios geológicos profundos, en otras palabras, enterrarlos bajo cientos de metros de tierra.

estados unidos

La instalación donde realizan esta labor es la Planta Piloto para el Aislamiento de Residuos, a 32 kilómetros de Carlsbad, Nuevo México. El WIPP (por sus siglas en inglés) es un depósito enorme, formado por salas a 650 metros bajo tierra, excavado en una formación salina de 600 metros de espesor, que ha permanecido estable por los últimos 200 millones de años.
Hasta el día de la fecha ha recibido más de 5000 embarques de desechos radioactivos, y se planea que continúe en operación hasta el 2070.
A partir de esa fecha, el lugar se sellará y el ejército dejará de custodiarlo.

Un problema enorme: ¿Cómo evitar que la gente visite el lugar?


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La principal preocupación del Departamento de Energía es evitar que la gente visite tan peligroso lugar, ya que una vez cerrado el WIPP, los expertos calculan que la peligrosidad de los residuos continuara por al menos 10.000 años.
Seguramente estarás pensando ¿porque no dejan un cartel advirtiendo a la gente que no se acerque a menos que quiera sufrir una muerte terrible? Eso ya está resuelto. Hay otro gran problema y que es mucho más complicado de lo que parece: el cultural.

El problema de advertirle a las generaciones futuras: un ejemplo práctico.


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Es sencillo advertirle a una persona de hoy en día que no se acerque a este lugar, el problema viene con las generaciones futuras. Y este sencillo ejemplo lo explica todo: la foto de arriba es una tabla escrita en el lenguaje cuneiforme, uno de los primeros sistemas de escritura desarrollados por el hombre. Hoy en día, tras 6000 años de haber sido inventado, muy pocas personas pueden leerlo y entender lo que dice. El sumerio, idioma con el que se escribieron estas primeras tablas, se pudo comprender luego de muchos siglos después de que la civilización sumeria desapareciera. Y eso es todo el problema ¿Que certeza tenemos de que en 10.000 años se sigan hablando alguna de las lenguas que conocemos el día de hoy?
A lo largo de la historia miles de civilizaciones han surgido y se han hundido, no importa lo desarrolladas ni poderosas que hayan sido.
Lo que es peor, perdiéndose la mayoría de su cultura para siempre. Y si este patrón continúa, que es lo más probable, a nuestra civilización también llegará a su fin. El mensaje entonces debe ser inequívoco, y poder ser entendido por personas del futuro que desconozcan totalmente nuestra civilización.

Manos a la obra.

El gobierno de Estados Unidos ha lidiado con este problema desde la década del 80, y todavía no ha encontrado una solución definitiva. En 1982, el Departamento de Energía lanzó un proyecto para diseñar el mensaje de advertencia definitivo, pidiendo a la comunidad que aportara sus ideas. A partir de ahí, se han propuesto cientos de ideas, algunas más ridículas y retorcidas que las otras, pero ninguna parece ser lo suficientemente buena como para implementarla.
Una de las primeras fue de la Sociedad Alemana de Semiótica, quién entre 1982 y 1883 reunieron un panel de expertos entre los que se encontraban el lingüita Thomas Sebeok, el escritor de ciencia-ficción polaco Stanislaw Lem y el físico Emil Kowalski. A todos se les hizo esta pregunta: "¿Cómo podríamos informar a nuestros descendientes durante los próximos 10.000 años sobre la situación y peligrosidad de los residuos radioactivos?.


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Los expertos terminaron escribiendo el siguiente texto, intentando lograr lo siguiente: dar a entender que un objeto fabricado por el humano estaba enterrado allí y dejar en claro la peligrosidad del lugar (lo que se repite varias veces). Este es el mensaje resultante:
"Este lugar es un mensaje y parte de un conjunto de mensajes. Presta atención. Transmitirte este mensaje es importante para nosotros. Eramos una civilización poderosa.

Este lugar no es un lugar de honor. Aquí no se conmemora ningún hecho querido ni se guarda nada de valor. Lo que hay aquí es peligroso y repulsivo para nosotros. Este mensaje es sobre un peligro.

El peligro está en un lugar concreto y se incrementa a medida que te acercas. El centro de ese peligro está aquí, tiene un tamaño y forma determinados y está bajo tus pies. El peligro está presente en tu época como también lo estaba en la nuestra.

El peligro es para tu cuerpo, y te puede matar.

La forma de ese peligro es una emanación de energía.

El peligro se manifestará solo si perturbas físicamente este lugar. Este lugar debe ser evitado y nadie debe habitarlo."


Ideas un poco extrañas: gatos radioactivos y sacerdotes del átomo.


EE.UU prohibira la entrada a un lugar durante 10.000 años

No todos los expertos consultados se decantaron por los textos, algunos de ellos barajaron soluciones un poco más rebuscadas.
Entre estas ideas ridículas se encuentran la de poner en órbita una red de satélites que transmitan información sobre la ubicación de los cementerios nucleares durante 10.000 años. El escritor de ciencia ficción, Stanislav Lem, propuso crear flores genéticamente alteradas que contengan el mensaje de advertencia en su ADN. Luego plantarlas en todos los sitios radioactivos.
En la misma línea, los semiólogos Françoise Bastide y Paolo Fabbri sugirieron que en vez de alterar flores lo hagamos con gatos, ya que es probable que estos continuen siendo animales domésticos en el futuro lejano. Los gatos alterados cambiaran su color de manera muy llamativa al estar en presencia de la radiación. Eso sí, para lograr la efectividad de este método, habría que difundir toda una mitología sobre el color de los gatos, y resaltar esto mediante música, poesía y tradición oral.


estados unidos

El premio a lo extrañose lo lleva el lingüista Thomas Sebeok. Este hombre propuso iniciar una casta de sacerdotes del átomo, encargados de cuidar y transmitir el mensaje durante milenios, de una manera similar a la que lo ha hecho la iglesia católica a lo largo de 2000 años.
Por último, el físico Emil Kowalski tuvo una solución mucho más práctica: sellar el lugar utilizando barreras tecnológicas, de manera que solo una civilización con un nivel tecnológico equivalente al nuestro pueda abrirlas. Se supone que si su tecnología es tan avanzada, seguramente ya conozcan los principios básicos sobre la radioactividad.


La solución definitiva: arquitectura del miedo.


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Cómo se puede leer en el documento que publicó el WIPP, se decidieron por uno de los métodos más antiguos y duraderos para transmitir un mensaje: la arquitectura monumental.
pretenden crear una construcción que inspire miedo, amenaza o precaución, para cualquiera que sea lo bastante incauto como para acercarse demasiado.


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Bosques gigantescos de espinas o bloques cuadrados de gran tamaño. Construidos con cemento o granito, para que puedan superar la prueba del tiempo, y rodeados de zonas elevadas para poder observarlos desde muy lejos, pretenden que sean un mensaje lo suficientemente claro. Y si eso no alcanza, todos los bloques serán grabados con imágenes que evoquen peligro, privilegiando aquellas que no requieran demasiada interpretación, cómo calaveras o dibujos de personas agonizantes, e incluso la figura de la pintura El Grito de Edward Munch.

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A medida que el visitante se vaya acercando a la zona de peligro, los signos aumentarán en cantidad como en gravedad. En el centro del lugar, se creará un bunker subterráneo donde se grabará un calendario astronómico, la tabla periódica de los elementos y un mensaje de advertencia. Este último se escribirá en los 6 idiomas oficiales de la ONU: Español, Chino, Árabe, Inglés, Ruso y Francés. También se va a agregar el idioma local, el navajo, y espacio para que futuras generaciones puedan grabar su propio idioma en los muros. Esta información se va a distribuir en las bibliotecas y archivos de todas partes del mundo, utilizando diversos formatos.

EE.UU prohibira la entrada a un lugar durante 10.000 años

Todavía no se sabe cual será el diseño definitivo de semejante construcción, y el gobierno puso plazo hasta el 2028 para decidirlo. Algo importante es que una vez elegido, este diseño se utilizará en todos los sitios donde se almacenan desechos radioactivos. El mensaje final tampoco se eligió, pero si es que algo sobra, es el tiempo para pensarlo detenidamente. Aunque luego de tantas molestias, lo más seguro es que los futuros humanos nos odien por el planeta que les vamos a heredar.
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