Esa persona que te gusta y con quien has hecho la primera cita, la cual has compartido momentos agradables en un lapso de tiempo. ¿Qué pensará de ti? ¿Le gustarás tú también? ¿Cuánto de ti cambiarías para tener éxito?
Armas del amor Es bien conocida la frase la primera impresión es la que cuenta. Con ese pensamiento vamos la mayoría de las veces a nuestra primera cita con esa persona a quien quisiéramos conquistar y compartir momentos agradables de nuestra vida.
Dicen también que en el amor, como en la guerra, cualquier arma es permitida. Pero, ¿hasta dónde es razonable forzar la imagen de nosotros mismos? Esto resulta muy extraño ya que, a la vez, nos esforzamos por descubrir en el otro la verdad que se esconde bajo ese traje encantado que suele usarse al comienzo de una relación, para atraer a la otra persona. Quizá no importe mucho si se trata de una cita aislada. Pero, ¿piensas en esa persona hacia el futuro, como una pareja duradera?
Entonces no será conveniente excederse en esa auto-propaganda, ya que puedes dar mal aspecto de ti con la esa persona, con la cual tuviste la cita. No sea que estés creando un producto mentiroso, difícil de sostener el mercado del amor y así el futuro.
No todo es lo que parece Claro que cualquiera agregará algunos puntos extra a su imagen en los primeros encuentros con esa persona!, pero hay que tener precaución con los que te coloques o hagas. Por qué esa persona se puede dar cuenta y se puede llevar una desilusión.
Se engañaba a sí misma Son nuestras propias inseguridades como seres humanos las que hacen que construyamos una pose. Un personaje, al cual le ponemos todas las cualidades que echamos de menos en nosotros mismos, para conquistar a la otra persona que nos gusta; pero hay que tener cuidado, ya que podemos vernos ridículas y podemos arruinar el encuentro con esa persona que queremos conquistar.