Resumen de “El Pecado Original y su producto mas nefasto”
Este post es un resumen del post mencionado y trata sobre el sufrimiento innecesario que los seres humanos nos provocamos a nosotros mismos y a los demás, su causa básica y su peor producto.
A los 10 años de mis estudios en psicoanálisis y por experiencias personales sentí que un enfoque ético, o sea distinguir entre lo que está bien y lo que está mal, debía encabezar toda conducta humana individual, social, político y económico y el enfoque psicoterapéutico, y no una postura psicológica centrada en el ego y sus emociones egocéntricas, en lo que cada uno desea o fantasea.
Las psicoterapias, el psicoanálisis, pueden escuchar y permitir la expresión de las fantasías perversas o agresivas de alguien. La libre expresión es básica para la liberación emocional y en todo camino de transformación de alguien.
Pero el camino es 1ro. Expresión, luego renunciación si lo deseado es dañino para uno y los demás y luego debe buscarse la transformación, o sea encausar la energía en acciones buenas para uno y los demás.
Claro, esto no es siempre posible.
Las personas perversas, malignas y crueles no tienen cura.
La cuestión es: ¿el bien y el mal, el instinto de vida y el de muerte, el amor y el odio son básicos como lo señaló Freud?
Esta visión es muy triste.
Las religiones teísticas judía y cristiana sostienen que Dios, la visión del Buda hace 2500 años atrás de una Realidad Básica Absoluta, la filosofía de los griegos indicando que el Ser, no un ser individual es lo Básico, los pensadores contemporáneos como Ana Arendt que transmitieron esa filosofía, la física cuántica y los pensadores inspirados por ella, como David Bohm, nos dan la respuesta.
Dios es todo amor nos dice Santo Tomás, el Buda descubrió que la Realidad Básica, o Dios según las religiones judía y cristiana, de donde todo lo existencial surge, no tiene divisiones, no hay división de vida y muerte, es eterna sin principio ni fin, y de esa Realidad Básica emana el universo (o es creado por Dios, según la visión teística).
Entonces, el mal, el instinto de muerte, el odio inspirado en eso, la división de amor y odio no son básicos.
Lo Básico es eterno, sin principio ni fin, de allí surge el universo. Y ahí no hay muerte ni aniquilación ni ‘nada’; si así fuera no podría surgir el universo a partir de allí.
Recién en lo existencial, aparece el nacer y morir, el instinto de vida y de muerte, el bien y el mal, el amor y el odio.
Recién ahí aparece la separación, los planetas, las especies, la tierra, el ser humano, el ‘yo’.
¿Y cuál entonces es el pecado original?
El pecado original, es el subjetivismo como dijo Heiddeger.
Ana Arendt explica que ese es el pecado original.
La biblia atribuye el nacer, la expulsión del paraíso a un error humano, al deseo de conocer; entonces Eva y Adan comen el fruto del árbol de conocimiento acto prohibido.
Así son expulsados del paraíso (el paraíso es el estado de unión con la Realidad Básica). Expulsados son expuestos al sufrimiento de vivir y morir. El comer del fruto en la Biblia se denomina el pecado original.
Ana Arendt nos explica que nacer, vivir existencialmente, no se debe a ningún error humano, sino que es algo natural, algo dado.
De la Realidad Básica surge el universo, los universos, y entonces la vida de los planetas, plantas, animales y seres humanos.
La ciencia actual también demuestra que de esa Realidad Básica surge a partir de un fenómeno del mismo llamado Big Bang este universo hace billones de años, y desaparecerá dentro de billones de años más.
Entonces Ana Arendt dice que el pecado original del ser humano es desconocer el origen común de todo u todos, y considerarse uno el centro de todo. El pecado original es el egocentrismo.
Y su peor producto es la maldad y su peor engendro, la crueldad.
Lo que debemos hacer para no dañarnos a nosotros ni a los demás es tener ética.
Ética significa que una consciencia, una postura espiritual debe encabezar y reinar el pensar y sentir, la conducta de los seres humanos, la psicología, la sociología, la política y la economía.
Espiritualidad y ética son sinónimas. Es pensar y sentir, absorber en todo nuestro ser, una sabiduría humanitaria, compasiva, con bondad, con el principio de no dañarnos a nosotros mismos ni a los demás.
Hay un sufrimiento que es inevitable, porque somos seres ‘existentes’, tenemos un ‘yo’;
Veamos brevemente la lista:
Porque somos un cuerpo sufrimos el dolor físico y la pérdida de su integridad (heridas, daño, golpes, discapacidad, etc.),
Sufrimos enfermarnos y morir. También sufrimos la enfermedad y muerte de seres queridos. Sufrimos por pérdidas de objetos que necesitamos y queremos, por los daños causados por catástrofes de la naturaleza como, por ejemplo, terremotos.
Porque tenemos psique sufrimos las pérdidas materiales y toda la extensa lista de enfermedades de la mente, frustraciones y penas del ‘ego’.
Aunque muchas de las penas del ego pueden evitarse o transformarse con la sabiduría que deseo divulgar especialmente en este post. Sí, es un error creer siempre en lo que nuestro ‘yo’ ve, piensa y siente.
En resumen, sufrimos porque todo lo existencial fenoménico no es permanente
El ser humano, el ‘yo’, sufre porque: lo que nace va a morir, lo que se junta se va a separar, lo que se construye se va a destruir, lo que aumenta va a disminuir.
Lo que la humanidad necesita es una postura ética-‘religiosa’ que ‘una a todos los seres humanos’ y explicada en un lenguaje que todos puedan entender y compartir como dijo Karl Jaspers.
Pero el sufrimiento causado por ignorancia e indiferencia, o peor aún, el intencional por maldad humana, es el que debemos evitar, es el innecesario, es el que expongo en este post.
.
Eso es posible ahora con una clara exposición que une los descubrimientos de la física cuántica con la filosofía.
Hay actualmente conocimientos que permiten entender que el origen del universo, de la vida, no se debe a ninguna acción humana.
La aparición, desarrollo, evolución y expansión del universo es un fenómeno natural, una capacidad inherente de la Totalidad Absoluta Básica.
Es un fenómeno natural el surgimiento del espacio-tiempo existencial y cronológico, con su materia que aparece y desaparece, con los cuerpos vivos que sufren el dolor y mueren.
‘Asombro’ es una de las palabras que Longchempa (iluminado maestro budista del 1400 traducido por un erudito de esos conocimientos: H. Güenther) usa para explicar la visión del fenómeno natural recién descrito.
El universo existencial emana de la ‘Totalidad Absoluta Básica’.
Esa capacidad creativa es el potencial inherente de la Totalidad, y según la ciencia y la filosofía, no se debe a ninguna acción de un ‘ser divino’.
Y también, todo lo que existe está separado, pero no en forma absoluta. Se ‘ve y se toca’ como algo separado, tiene forma, es materia, es en cierto sentido ‘realmente’ existente, pero no deja de ser de la Totalidad Básica, hecho en última instancia de espacio-tiempo-mente.
Todo es en última instancia espacio-tiempo (energía)-mente. Por ej.: el átomo es 97 % espacio y sus sub-partículas no son en última instancia materiales, son ‘pautas (informaciones)’ de energía en movimiento’.
David Bohm (físico moderno), utiliza las palabras ‘desplegarse de’ para lo que empieza a existir, lo que ‘nace’ y ‘plegarse en’ para lo que desparece, lo que ‘muere’. Y ese fenómeno existencial emana sin separarse de la Totalidad Básica (Espacio, Tiempo y Mente), no es ‘creado’ por un Ser Superior.
Entonces, los seres humanos debemos poner el amor y la fe en toda la maravilla de lo Básico Absoluto, del universo que surge de ello, y a toda la naturaleza y seres de los que estamos constitucionalmente unidos.
Nuevamente veamos ahora cual es el verdadero pecado original y su producto más nefasto
El real pecado original del ser humano, que los seres humanos re-creamos y repetimos continuamente desde los orígenes de la humanidad, es el egocentrismo ignorante, el ego que se cree el centro y más importante que la Totalidad y todos los demás.
Como a la Totalidad no la ‘vemos’ porque no es algo material, corpóreo, creemos que no existe.
Esta pauta egocéntrica significa que mentalmente creamos un ego, un ‘yo’ que siente, piensa y actúa solamente guiado por sus emociones, sin cultura ética.
Emoción es una idea que se siente. Esa idea no siempre es correcta.
Las emociones básicamente son tres: 1-lo que yo deseo, 2-lo que yo rechazo e 3-indiferencia, o sea, lo que no me importa.
De estas tres se originan todas las demás.
Hay dos cosas que no debemos olvidar;
1) que la vida y la bondad son básicas, inherentes a Totalidad Absoluta Básica. Si muerte y maldad fueran básicas, el universo no surgiría ni sobreviviría.
La muerte, el ‘instinto de muerte’ como lo denominó Freud, aparece después con separación, con la aparición del universo. Así aparecen los opuestos: vida-muerte, amor-odio. Muerte e instinto de muerte no son básicos.
2) que todos los seres humanos surgimos de la misma fuente, podemos decir que tenemos la ‘misma madre y el mismo padre’, como son representados en la Biblia por la pareja original: Adán y Eva.
Pero hay un ‘pecado original’ real, original en el sentido de origen, o sea, causante del sufrimiento provocado por el hombre desde los orígenes del ser humano.
El pecado es que al olvidar (queda en el inconsciente muy profundo) y no reconocer esa Totalidad básica (o Dios), nos creernos el centro de todo, o sea, creamos el egocentrismo.
Eso sin cultura ética y humanitaria, nos hace dañarnos inconsciente e intencionalmente a nosotros mismos y a otros.
Y peor aún, en la máxima expresión maligna, algunos llegan al extremo de asesinar y torturar a otros seres humanos.
Por olvidar y negar el origen común de todos los seres humanos, el ego, el ‘yo’ (término que corresponde al pensarse uno mismo), se hace egocéntrico absoluto, es decir, le importa solo su propia persona y sus posesiones, su ideología y (aunque tampoco siempre) sus propios seres queridos.
El ego obedeciendo emociones negativas, como un deseo dañino: ejemplos: drogarse, o pereza e ignorancia, entonces no trabaja ni se responsabiliza por sí mismo; resulta en un ser humano que se hace daño a sí mismo y a su familia.
Y el egocentrismo guiado por emociones negativas como: deseo posesivo sin límites, envidia, codicia, deseos perversos, odio, crueldad, hace daño a otros seres humanos.
El producto más nefasto, como anuncia el título de este post, es la maldad, y su peor expresión, la crueldad.
Primero expondré ejemplos de maldad y crueldad que numéricamente han afectado y afectan a millones de seres humanos desde el origen de la humanidad.
Estos son por el egocentrismo maligno expresado en ciertos grupos religiosos extremistas (terrorismo) o por ideologías malignas (racismo, nazismo), o por motivaciones políticas y económicas codiciosas y carentes de ética.
Son por el deseo de tener el poder absoluto, como ocurre en las dictaduras. Esa motivación sumada a la peor maldad, usa el terror y el asesinato para dominar en forma absoluta, como ocurre en los totalitarismos.
Son por el deseo de ganar, motivados por la codicia económica y política; ejemplos: imperialismo y colonialismo.
Son por ignorancia, motivo por el cual durante el imperialismo, asesinaron 8 millones de negros sudafricanos al descubrirlos, pues eran ‘diferentes’ y no los consideraban igual que los humanos blancos.
Son por razones religiosas e ideológicas que disfrazan un deseo de poder absoluto con fines santos, como las cruzadas en el pasado y actualmente el fundamentalismo musulmán.
La lista de horrores causados por el hombre por estas razones mencionadas desde los principios de la humanidad hasta nuestros días es interminable.
Mencionaré algunas más:
La matanza y esclavitud de millones de negros africanos durante el colonialismo e imperialismo, el uso de la violencia en las dictaduras
Las expresiones de la crueldad; ejemplos: en los totalitarismos de ‘derecha’ y de ‘izquierda’, sus torturas y asesinatos.
El genocidio y racismo, primero con los negros durante el imperialismo y el colonialismo y luego con los judíos durante el nazismo.
Los muertos y heridos en la guerras, las torturas, las violaciones, los asesinatos de viejos y niños, los millones de rusos asesinados durante el totalitarismo de Stalin, los millones de chinos asesinados durante el Maoísmo, los crímenes del terrorismo, etc.
Por lo tanto la sociología, la política, la economía, las religiones, deben basarse en un enfoque ético-espiritual como el que se expone en este post y en el post de mi autoría denominado; Espiritualidad.
Debemos tener una visión del origen común de todos los seres humanos, una visión de la Totalidad Básica original.
La vida es algo dado, preciosa y sagrada; debemos agradecer y hacer, crear, algo bueno y positivo para uno mismo y los demás.
Tener una política y una economía con conciencia social, sensible, compasiva con el sufrimiento humano.
No maldad, no crueldad.
Relativizar el subjetivismo, no dejar que actúen las emociones negativas (odio, envidia, codicia, etc.) y canalizar nuestra energía emocional hacia acciones con fines positivos para nosotros y los demás.
Lo importante es ‘qué hace uno’ no ‘quien’ es uno.
Veamos ahora brevemente en el ‘uno’, en la conducta individual, el pecado original y su producto más nefasto, la maldad.
Gran parte ya fue expuesto, pues todos los errores y malas acciones descriptas las hacen los ‘unos’, los seres humanos.
Tener un ego o ‘yo’ y emociones son normales. Eso es vida.
Las emociones, que básicamente son: deseo, rechazo e indiferencia, son necesarias para subsistir, para aprender, desarrollarse y crear, para responsabilizarse de la propia vida, para amar y enojarse, para defenderse.
Considero equivocada la renuncia total al ego, el deseo de no nacer, postulada por ciertas ramas del budismo.
Pero el ego se equivoca cuando con un egocentrismo ignorante de la Totalidad cree ser el centro de todo.
Cuando tiene un sentimiento de omnipotencia, cuando no tiene humildad y pone sus emociones negativas por encima de hacer en su vida algo bueno, positivo y útil.
Cuando no puede ponerse en el lugar de el otro y sentir el sufrimiento del otro.
En todos los trastornos y equivocaciones psicológicas y sociales del ser humano, juegan un rol fundamental el egocentrismo y las emociones sin sabiduría.
Por lo tanto, un aspecto importante que debe tenerse en cuenta en el análisis de las causantes del daño y en el tratamiento de las neurosis y psicosis, es el egocentrismo.
Porque el egocentrismo y las emociones hacen que una persona no acepte lo que no es, lo que no sucede, lo que no puede ser.
Es por el egocentrismo que creemos que lo que nuestras emociones piensan y sienten es la verdad y nos identificamos totalmente con ellas.
Creemos que tenemos que satisfacerlas, que no debemos aceptar que tenemos defectos, ni las frustraciones, ni el no ganar o no tener éxito, que no suceda lo que deseamos, que la realidad y los otros no sean ni hagan lo que deseamos.
En la vida lo importante es lo que uno hace, aportar algo positivo y útil, y no la satisfacción de nuestros impulsos personales.
Vivir es hacer, entonces debemos hacer algo bueno, bello y positivo con nuestro tiempo de vida, no llenarla de dramas (muchos de los argumentos de las neurosis) o de experiencias sensorias (drogadicción)
Debemos hacer el bien, coexistir con los demás en paz. Asumir responsabilidad, tener buena comunicación y cooperación con los otros.
En las emociones lo importante es hasta cuando son un motor de vida y cuando son autodestructivas o dañinas para los demás.
En las internaciones por trastornos psicológicos (adictos, psicosis) son exitosos los modelos donde incorporan actividades, responsabilidades, como la limpieza, cocina, hacer objetos útiles, aprender manualidades, oficios o arte, etc., o sea, donde se promueve la canalización de la energía emocional hacia actividades positivas y creativas.
Ahora unas breves reflexiones sobre el peor producto del pecado original: la maldad, y su expresión, la crueldad.
La violencia, instintos de vida y muerte, aparecen con lo existencial.
‘La agresión y la violencia son algo instintivo y natural, justificadas para un fin inmediato y positivo:
Pero son erróneas cuando se transforman en un fin’ (Ana Arendt).
La violencia natural sucede en el mundo animal y en el hombre cuando su existencia es amenazada (para alimentarse o por peligro de que lo maten a uno) o para lograr un cambio a corto plazo (la conquista de un derecho).
Emociones como el enojo o la rabia son naturales y no negativas si son defensivas, y si su intención no es dañar a otro.
Pero la maldad y la crueldad son patológicas y producto de la mente humana y según Ana Arendt, debidas a una carencia, la imposibilidad del pensar-razón.
El pensar razón se diferencia del pensar-intelecto. Éste último es pensar informaciones, conocer datos, profesiones, saber por ejemplo geografía o ser médico, o cómo se fabrica una máquina.
Pero la maldad y la crueldad no se deben solo a la carencia del pensar-razón, no es solo por estupidez; son una característica de algunos seres humanos, no tiene posibilidad de cambio y no deben ser perdonados.
El pensar razón es pensar, reflexionar qué es la vida, qué sentido tiene, darse cuenta del origen común de todos los seres humanos, la maravilla de la Fuente eterna y Básica, tener empatía por otros seres humanos y deseos de crear y hacer algo bueno en nuestras vidas, como lo hizo la Totalidad.
‘Oh, Dios, yo podría
Estar confinado dentro de una cáscara de nuez
Y aún considerarme el rey del espacio infinito’
Hamlet, Shakespeare
Estar confinado dentro de una cáscara de nuez
Y aún considerarme el rey del espacio infinito’
Hamlet, Shakespeare
Este post es un resumen del post mencionado y trata sobre el sufrimiento innecesario que los seres humanos nos provocamos a nosotros mismos y a los demás, su causa básica y su peor producto.
A los 10 años de mis estudios en psicoanálisis y por experiencias personales sentí que un enfoque ético, o sea distinguir entre lo que está bien y lo que está mal, debía encabezar toda conducta humana individual, social, político y económico y el enfoque psicoterapéutico, y no una postura psicológica centrada en el ego y sus emociones egocéntricas, en lo que cada uno desea o fantasea.
Las psicoterapias, el psicoanálisis, pueden escuchar y permitir la expresión de las fantasías perversas o agresivas de alguien. La libre expresión es básica para la liberación emocional y en todo camino de transformación de alguien.
Pero el camino es 1ro. Expresión, luego renunciación si lo deseado es dañino para uno y los demás y luego debe buscarse la transformación, o sea encausar la energía en acciones buenas para uno y los demás.
Claro, esto no es siempre posible.
Las personas perversas, malignas y crueles no tienen cura.
La cuestión es: ¿el bien y el mal, el instinto de vida y el de muerte, el amor y el odio son básicos como lo señaló Freud?
Esta visión es muy triste.
Las religiones teísticas judía y cristiana sostienen que Dios, la visión del Buda hace 2500 años atrás de una Realidad Básica Absoluta, la filosofía de los griegos indicando que el Ser, no un ser individual es lo Básico, los pensadores contemporáneos como Ana Arendt que transmitieron esa filosofía, la física cuántica y los pensadores inspirados por ella, como David Bohm, nos dan la respuesta.
Dios es todo amor nos dice Santo Tomás, el Buda descubrió que la Realidad Básica, o Dios según las religiones judía y cristiana, de donde todo lo existencial surge, no tiene divisiones, no hay división de vida y muerte, es eterna sin principio ni fin, y de esa Realidad Básica emana el universo (o es creado por Dios, según la visión teística).
Entonces, el mal, el instinto de muerte, el odio inspirado en eso, la división de amor y odio no son básicos.
Lo Básico es eterno, sin principio ni fin, de allí surge el universo. Y ahí no hay muerte ni aniquilación ni ‘nada’; si así fuera no podría surgir el universo a partir de allí.
Recién en lo existencial, aparece el nacer y morir, el instinto de vida y de muerte, el bien y el mal, el amor y el odio.
Recién ahí aparece la separación, los planetas, las especies, la tierra, el ser humano, el ‘yo’.
¿Y cuál entonces es el pecado original?
El pecado original, es el subjetivismo como dijo Heiddeger.
Ana Arendt explica que ese es el pecado original.
La biblia atribuye el nacer, la expulsión del paraíso a un error humano, al deseo de conocer; entonces Eva y Adan comen el fruto del árbol de conocimiento acto prohibido.
Así son expulsados del paraíso (el paraíso es el estado de unión con la Realidad Básica). Expulsados son expuestos al sufrimiento de vivir y morir. El comer del fruto en la Biblia se denomina el pecado original.
Ana Arendt nos explica que nacer, vivir existencialmente, no se debe a ningún error humano, sino que es algo natural, algo dado.
De la Realidad Básica surge el universo, los universos, y entonces la vida de los planetas, plantas, animales y seres humanos.
La ciencia actual también demuestra que de esa Realidad Básica surge a partir de un fenómeno del mismo llamado Big Bang este universo hace billones de años, y desaparecerá dentro de billones de años más.
Entonces Ana Arendt dice que el pecado original del ser humano es desconocer el origen común de todo u todos, y considerarse uno el centro de todo. El pecado original es el egocentrismo.
Y su peor producto es la maldad y su peor engendro, la crueldad.
Lo que debemos hacer para no dañarnos a nosotros ni a los demás es tener ética.
Ética significa que una consciencia, una postura espiritual debe encabezar y reinar el pensar y sentir, la conducta de los seres humanos, la psicología, la sociología, la política y la economía.
Espiritualidad y ética son sinónimas. Es pensar y sentir, absorber en todo nuestro ser, una sabiduría humanitaria, compasiva, con bondad, con el principio de no dañarnos a nosotros mismos ni a los demás.
Hay un sufrimiento que es inevitable, porque somos seres ‘existentes’, tenemos un ‘yo’;
Veamos brevemente la lista:
Porque somos un cuerpo sufrimos el dolor físico y la pérdida de su integridad (heridas, daño, golpes, discapacidad, etc.),
Sufrimos enfermarnos y morir. También sufrimos la enfermedad y muerte de seres queridos. Sufrimos por pérdidas de objetos que necesitamos y queremos, por los daños causados por catástrofes de la naturaleza como, por ejemplo, terremotos.
Porque tenemos psique sufrimos las pérdidas materiales y toda la extensa lista de enfermedades de la mente, frustraciones y penas del ‘ego’.
Aunque muchas de las penas del ego pueden evitarse o transformarse con la sabiduría que deseo divulgar especialmente en este post. Sí, es un error creer siempre en lo que nuestro ‘yo’ ve, piensa y siente.
En resumen, sufrimos porque todo lo existencial fenoménico no es permanente
El ser humano, el ‘yo’, sufre porque: lo que nace va a morir, lo que se junta se va a separar, lo que se construye se va a destruir, lo que aumenta va a disminuir.
Lo que la humanidad necesita es una postura ética-‘religiosa’ que ‘una a todos los seres humanos’ y explicada en un lenguaje que todos puedan entender y compartir como dijo Karl Jaspers.
Pero el sufrimiento causado por ignorancia e indiferencia, o peor aún, el intencional por maldad humana, es el que debemos evitar, es el innecesario, es el que expongo en este post.
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Eso es posible ahora con una clara exposición que une los descubrimientos de la física cuántica con la filosofía.
Hay actualmente conocimientos que permiten entender que el origen del universo, de la vida, no se debe a ninguna acción humana.
La aparición, desarrollo, evolución y expansión del universo es un fenómeno natural, una capacidad inherente de la Totalidad Absoluta Básica.
Es un fenómeno natural el surgimiento del espacio-tiempo existencial y cronológico, con su materia que aparece y desaparece, con los cuerpos vivos que sufren el dolor y mueren.
‘Asombro’ es una de las palabras que Longchempa (iluminado maestro budista del 1400 traducido por un erudito de esos conocimientos: H. Güenther) usa para explicar la visión del fenómeno natural recién descrito.
El universo existencial emana de la ‘Totalidad Absoluta Básica’.
Esa capacidad creativa es el potencial inherente de la Totalidad, y según la ciencia y la filosofía, no se debe a ninguna acción de un ‘ser divino’.
Y también, todo lo que existe está separado, pero no en forma absoluta. Se ‘ve y se toca’ como algo separado, tiene forma, es materia, es en cierto sentido ‘realmente’ existente, pero no deja de ser de la Totalidad Básica, hecho en última instancia de espacio-tiempo-mente.
Todo es en última instancia espacio-tiempo (energía)-mente. Por ej.: el átomo es 97 % espacio y sus sub-partículas no son en última instancia materiales, son ‘pautas (informaciones)’ de energía en movimiento’.
David Bohm (físico moderno), utiliza las palabras ‘desplegarse de’ para lo que empieza a existir, lo que ‘nace’ y ‘plegarse en’ para lo que desparece, lo que ‘muere’. Y ese fenómeno existencial emana sin separarse de la Totalidad Básica (Espacio, Tiempo y Mente), no es ‘creado’ por un Ser Superior.
Entonces, los seres humanos debemos poner el amor y la fe en toda la maravilla de lo Básico Absoluto, del universo que surge de ello, y a toda la naturaleza y seres de los que estamos constitucionalmente unidos.
Nuevamente veamos ahora cual es el verdadero pecado original y su producto más nefasto
El real pecado original del ser humano, que los seres humanos re-creamos y repetimos continuamente desde los orígenes de la humanidad, es el egocentrismo ignorante, el ego que se cree el centro y más importante que la Totalidad y todos los demás.
Como a la Totalidad no la ‘vemos’ porque no es algo material, corpóreo, creemos que no existe.
Esta pauta egocéntrica significa que mentalmente creamos un ego, un ‘yo’ que siente, piensa y actúa solamente guiado por sus emociones, sin cultura ética.
Emoción es una idea que se siente. Esa idea no siempre es correcta.
Las emociones básicamente son tres: 1-lo que yo deseo, 2-lo que yo rechazo e 3-indiferencia, o sea, lo que no me importa.
De estas tres se originan todas las demás.
Hay dos cosas que no debemos olvidar;
1) que la vida y la bondad son básicas, inherentes a Totalidad Absoluta Básica. Si muerte y maldad fueran básicas, el universo no surgiría ni sobreviviría.
La muerte, el ‘instinto de muerte’ como lo denominó Freud, aparece después con separación, con la aparición del universo. Así aparecen los opuestos: vida-muerte, amor-odio. Muerte e instinto de muerte no son básicos.
2) que todos los seres humanos surgimos de la misma fuente, podemos decir que tenemos la ‘misma madre y el mismo padre’, como son representados en la Biblia por la pareja original: Adán y Eva.
Pero hay un ‘pecado original’ real, original en el sentido de origen, o sea, causante del sufrimiento provocado por el hombre desde los orígenes del ser humano.
El pecado es que al olvidar (queda en el inconsciente muy profundo) y no reconocer esa Totalidad básica (o Dios), nos creernos el centro de todo, o sea, creamos el egocentrismo.
Eso sin cultura ética y humanitaria, nos hace dañarnos inconsciente e intencionalmente a nosotros mismos y a otros.
Y peor aún, en la máxima expresión maligna, algunos llegan al extremo de asesinar y torturar a otros seres humanos.
Por olvidar y negar el origen común de todos los seres humanos, el ego, el ‘yo’ (término que corresponde al pensarse uno mismo), se hace egocéntrico absoluto, es decir, le importa solo su propia persona y sus posesiones, su ideología y (aunque tampoco siempre) sus propios seres queridos.
El ego obedeciendo emociones negativas, como un deseo dañino: ejemplos: drogarse, o pereza e ignorancia, entonces no trabaja ni se responsabiliza por sí mismo; resulta en un ser humano que se hace daño a sí mismo y a su familia.
Y el egocentrismo guiado por emociones negativas como: deseo posesivo sin límites, envidia, codicia, deseos perversos, odio, crueldad, hace daño a otros seres humanos.
El producto más nefasto, como anuncia el título de este post, es la maldad, y su peor expresión, la crueldad.
Primero expondré ejemplos de maldad y crueldad que numéricamente han afectado y afectan a millones de seres humanos desde el origen de la humanidad.
Estos son por el egocentrismo maligno expresado en ciertos grupos religiosos extremistas (terrorismo) o por ideologías malignas (racismo, nazismo), o por motivaciones políticas y económicas codiciosas y carentes de ética.
Son por el deseo de tener el poder absoluto, como ocurre en las dictaduras. Esa motivación sumada a la peor maldad, usa el terror y el asesinato para dominar en forma absoluta, como ocurre en los totalitarismos.
Son por el deseo de ganar, motivados por la codicia económica y política; ejemplos: imperialismo y colonialismo.
Son por ignorancia, motivo por el cual durante el imperialismo, asesinaron 8 millones de negros sudafricanos al descubrirlos, pues eran ‘diferentes’ y no los consideraban igual que los humanos blancos.
Son por razones religiosas e ideológicas que disfrazan un deseo de poder absoluto con fines santos, como las cruzadas en el pasado y actualmente el fundamentalismo musulmán.
La lista de horrores causados por el hombre por estas razones mencionadas desde los principios de la humanidad hasta nuestros días es interminable.
Mencionaré algunas más:
La matanza y esclavitud de millones de negros africanos durante el colonialismo e imperialismo, el uso de la violencia en las dictaduras
Las expresiones de la crueldad; ejemplos: en los totalitarismos de ‘derecha’ y de ‘izquierda’, sus torturas y asesinatos.
El genocidio y racismo, primero con los negros durante el imperialismo y el colonialismo y luego con los judíos durante el nazismo.
Los muertos y heridos en la guerras, las torturas, las violaciones, los asesinatos de viejos y niños, los millones de rusos asesinados durante el totalitarismo de Stalin, los millones de chinos asesinados durante el Maoísmo, los crímenes del terrorismo, etc.
Por lo tanto la sociología, la política, la economía, las religiones, deben basarse en un enfoque ético-espiritual como el que se expone en este post y en el post de mi autoría denominado; Espiritualidad.
Debemos tener una visión del origen común de todos los seres humanos, una visión de la Totalidad Básica original.
La vida es algo dado, preciosa y sagrada; debemos agradecer y hacer, crear, algo bueno y positivo para uno mismo y los demás.
Tener una política y una economía con conciencia social, sensible, compasiva con el sufrimiento humano.
No maldad, no crueldad.
Relativizar el subjetivismo, no dejar que actúen las emociones negativas (odio, envidia, codicia, etc.) y canalizar nuestra energía emocional hacia acciones con fines positivos para nosotros y los demás.
Lo importante es ‘qué hace uno’ no ‘quien’ es uno.
Veamos ahora brevemente en el ‘uno’, en la conducta individual, el pecado original y su producto más nefasto, la maldad.
Gran parte ya fue expuesto, pues todos los errores y malas acciones descriptas las hacen los ‘unos’, los seres humanos.
Tener un ego o ‘yo’ y emociones son normales. Eso es vida.
Las emociones, que básicamente son: deseo, rechazo e indiferencia, son necesarias para subsistir, para aprender, desarrollarse y crear, para responsabilizarse de la propia vida, para amar y enojarse, para defenderse.
Considero equivocada la renuncia total al ego, el deseo de no nacer, postulada por ciertas ramas del budismo.
Pero el ego se equivoca cuando con un egocentrismo ignorante de la Totalidad cree ser el centro de todo.
Cuando tiene un sentimiento de omnipotencia, cuando no tiene humildad y pone sus emociones negativas por encima de hacer en su vida algo bueno, positivo y útil.
Cuando no puede ponerse en el lugar de el otro y sentir el sufrimiento del otro.
En todos los trastornos y equivocaciones psicológicas y sociales del ser humano, juegan un rol fundamental el egocentrismo y las emociones sin sabiduría.
Por lo tanto, un aspecto importante que debe tenerse en cuenta en el análisis de las causantes del daño y en el tratamiento de las neurosis y psicosis, es el egocentrismo.
Porque el egocentrismo y las emociones hacen que una persona no acepte lo que no es, lo que no sucede, lo que no puede ser.
Es por el egocentrismo que creemos que lo que nuestras emociones piensan y sienten es la verdad y nos identificamos totalmente con ellas.
Creemos que tenemos que satisfacerlas, que no debemos aceptar que tenemos defectos, ni las frustraciones, ni el no ganar o no tener éxito, que no suceda lo que deseamos, que la realidad y los otros no sean ni hagan lo que deseamos.
En la vida lo importante es lo que uno hace, aportar algo positivo y útil, y no la satisfacción de nuestros impulsos personales.
Vivir es hacer, entonces debemos hacer algo bueno, bello y positivo con nuestro tiempo de vida, no llenarla de dramas (muchos de los argumentos de las neurosis) o de experiencias sensorias (drogadicción)
Debemos hacer el bien, coexistir con los demás en paz. Asumir responsabilidad, tener buena comunicación y cooperación con los otros.
En las emociones lo importante es hasta cuando son un motor de vida y cuando son autodestructivas o dañinas para los demás.
En las internaciones por trastornos psicológicos (adictos, psicosis) son exitosos los modelos donde incorporan actividades, responsabilidades, como la limpieza, cocina, hacer objetos útiles, aprender manualidades, oficios o arte, etc., o sea, donde se promueve la canalización de la energía emocional hacia actividades positivas y creativas.
Ahora unas breves reflexiones sobre el peor producto del pecado original: la maldad, y su expresión, la crueldad.
La violencia, instintos de vida y muerte, aparecen con lo existencial.
‘La agresión y la violencia son algo instintivo y natural, justificadas para un fin inmediato y positivo:
Pero son erróneas cuando se transforman en un fin’ (Ana Arendt).
La violencia natural sucede en el mundo animal y en el hombre cuando su existencia es amenazada (para alimentarse o por peligro de que lo maten a uno) o para lograr un cambio a corto plazo (la conquista de un derecho).
Emociones como el enojo o la rabia son naturales y no negativas si son defensivas, y si su intención no es dañar a otro.
Pero la maldad y la crueldad son patológicas y producto de la mente humana y según Ana Arendt, debidas a una carencia, la imposibilidad del pensar-razón.
El pensar razón se diferencia del pensar-intelecto. Éste último es pensar informaciones, conocer datos, profesiones, saber por ejemplo geografía o ser médico, o cómo se fabrica una máquina.
Pero la maldad y la crueldad no se deben solo a la carencia del pensar-razón, no es solo por estupidez; son una característica de algunos seres humanos, no tiene posibilidad de cambio y no deben ser perdonados.
El pensar razón es pensar, reflexionar qué es la vida, qué sentido tiene, darse cuenta del origen común de todos los seres humanos, la maravilla de la Fuente eterna y Básica, tener empatía por otros seres humanos y deseos de crear y hacer algo bueno en nuestras vidas, como lo hizo la Totalidad.