El arte de lo imposible,
por Thomas Sowell, 30 de ABRIL de 2013
Alguien llamó a la política "el arte de lo posible". Pero, en la era del moderno estado de bien estar, la política es en su mayoría el arte de lo imposible.
Aquellas personas lo suficientemente mórbidas para seguir las promesas de los políticos pueden recordad cómo Barak Obama dijo que ObamaCare bajaría los costos médicos, y mucha gente se lo creyó.
Pero si uno se detiene a pensar, por anticuado que eso pueda parecer hoy en día, ¿usted en serio cree que millones de personas pueden ser provistas de servicios médicos y una nueva burocracia creada para administrar los pagos de la misma, sin un costo adicional?.
Así como no existe tal cosa como un almuerzo gratis, no existen burocracias gratis. Los burócratas tienen que comer, igual que todos nosotros, y necesitan también de un lugar dónde vivir y de otras comodidades. ¿Cómo podemos suponer que el precio de los cuidados médicos puede bajar cuando los costos de una nueva burocracia son añadidos a los costos del tratamiento medico mismo?.
Dicho sea de paso, ¿de dónde van a salir los doctores extra, para tratar millones de pacientes adicionales?. Entrenar a más gente para que se conviertan en doctores no es gratis. Los políticos pueden ignorar los costos pero ignorar esos costos no lo hará desaparecer.
Con servicios médicos controlados por una burocrácia, usted va a necesitar más doctores, solo para tratar un número dado de pacientes, porque el tiempo que se utiliza para cumplir con las formalidades es tiempo que no se trata a los pacientes. Y los doctores tienen un día de 24 horas como todos los demás.
Cuando se añaden más pacientes y más papeleo por paciente, estamos hablando de más costos todavía. ¿Cómo puede esto bajar los costos médicos? Pero aunque esto parezca imposible, la política es el arte de lo imposible. Todo lo que se necesita es retórica y un publico no que piense más allá de la retórica que oiga.
Puede llamarle al "cuidado médico para todos" un "derecho" y ya tiene en el bolsillo a la mayor parte del público. Aquellos que son más escépticos pueden ser descartados como gente que simplemente no es compasiva. Eso nos pone del lado de los ángeles contra las fuerzas del mal, y esa es una estrategia que ha provado funcionar en la política.
Allá durante la Segunda Guerra Mundial,los batallones de contrucción militar tenían el siguiente lema: "Lo difícil se hace de inmediato, lo imposible toma un poquito más". Hoy en día, lo imposible puede que ni siquiera tarde mucho.
Ciertamente, lo imposible se ha convertido en rutina en la retórica política.
Ya sea en asuntos médicos o en otros asuntos, los políticos no tienen que probar que lo que defienden es posible, mucho menos probable. Por ejemplo, a aquellos que defienden un estricto control de armas nunca se les pide por evidencia de que tales leyes de hecho reduzcan la violencia con armas. Y casi nunca intentan presentar tal evidencia.
Pero la única manera en que es posible que tales leyes salven vidas es si ellas de hecho redujeran las muertes por armas. ¿Pero a quien le importa que es posible en estos días? Si la intención es buena y el medio suena plausible, ¿quien quiere atascarse con los detalles? Ciertamente no los políticos o la mayoría de los medios. Todo lo que se necesita es retórica que lo ponga a uno del lado de los angeles contra las fuerzas del mal.
En la escena internacional, la cáda vez más popular política de "desarme" es en esencia la doméstica política del control de armas llevada a gran escala. El desarme nuclear es especialmente popular. No hay duda de que mucha gente desearía que los científicos nunca hubieran descubierto cómo hacer armas tán devastadoras.
Pero, una vez que el principio por el cual una bomba nuclear funciona ha sido descubierto, es imposible volver atrás.
Incluso si se destruyeran todas las bombas nucleares del mundo, el conocimiento de cómo hacerlas no puede ser destruído. Si matáramos a cada uno de los científicos que tuvieran este conocimiento, tal baño de sangre sería fútil, porque nuevos científicos pueden descubrir lo que los viejos descubrieron.
Con los acuerdos internacionales de desarme, así como con el control de armas doméstico, nada es más simple que desarmar a gente pacífica, dejándolos por lo tanto vulnerables hacia la gente que no es pacífica, quien podrá simplemente ignorar las restricciones que otros obedecen.
Pero si un desarme nuclear duradero, universal y verificable es imposible ¿a quién le importa, siempre que suene bien? La política es el arte de lo imposible.
Gracias por comentar
por Thomas Sowell, 30 de ABRIL de 2013
Alguien llamó a la política "el arte de lo posible". Pero, en la era del moderno estado de bien estar, la política es en su mayoría el arte de lo imposible.
Aquellas personas lo suficientemente mórbidas para seguir las promesas de los políticos pueden recordad cómo Barak Obama dijo que ObamaCare bajaría los costos médicos, y mucha gente se lo creyó.
Pero si uno se detiene a pensar, por anticuado que eso pueda parecer hoy en día, ¿usted en serio cree que millones de personas pueden ser provistas de servicios médicos y una nueva burocracia creada para administrar los pagos de la misma, sin un costo adicional?.
Así como no existe tal cosa como un almuerzo gratis, no existen burocracias gratis. Los burócratas tienen que comer, igual que todos nosotros, y necesitan también de un lugar dónde vivir y de otras comodidades. ¿Cómo podemos suponer que el precio de los cuidados médicos puede bajar cuando los costos de una nueva burocracia son añadidos a los costos del tratamiento medico mismo?.
Dicho sea de paso, ¿de dónde van a salir los doctores extra, para tratar millones de pacientes adicionales?. Entrenar a más gente para que se conviertan en doctores no es gratis. Los políticos pueden ignorar los costos pero ignorar esos costos no lo hará desaparecer.
Con servicios médicos controlados por una burocrácia, usted va a necesitar más doctores, solo para tratar un número dado de pacientes, porque el tiempo que se utiliza para cumplir con las formalidades es tiempo que no se trata a los pacientes. Y los doctores tienen un día de 24 horas como todos los demás.
Cuando se añaden más pacientes y más papeleo por paciente, estamos hablando de más costos todavía. ¿Cómo puede esto bajar los costos médicos? Pero aunque esto parezca imposible, la política es el arte de lo imposible. Todo lo que se necesita es retórica y un publico no que piense más allá de la retórica que oiga.
Puede llamarle al "cuidado médico para todos" un "derecho" y ya tiene en el bolsillo a la mayor parte del público. Aquellos que son más escépticos pueden ser descartados como gente que simplemente no es compasiva. Eso nos pone del lado de los ángeles contra las fuerzas del mal, y esa es una estrategia que ha provado funcionar en la política.
Allá durante la Segunda Guerra Mundial,los batallones de contrucción militar tenían el siguiente lema: "Lo difícil se hace de inmediato, lo imposible toma un poquito más". Hoy en día, lo imposible puede que ni siquiera tarde mucho.
Ciertamente, lo imposible se ha convertido en rutina en la retórica política.
Ya sea en asuntos médicos o en otros asuntos, los políticos no tienen que probar que lo que defienden es posible, mucho menos probable. Por ejemplo, a aquellos que defienden un estricto control de armas nunca se les pide por evidencia de que tales leyes de hecho reduzcan la violencia con armas. Y casi nunca intentan presentar tal evidencia.
Pero la única manera en que es posible que tales leyes salven vidas es si ellas de hecho redujeran las muertes por armas. ¿Pero a quien le importa que es posible en estos días? Si la intención es buena y el medio suena plausible, ¿quien quiere atascarse con los detalles? Ciertamente no los políticos o la mayoría de los medios. Todo lo que se necesita es retórica que lo ponga a uno del lado de los angeles contra las fuerzas del mal.
En la escena internacional, la cáda vez más popular política de "desarme" es en esencia la doméstica política del control de armas llevada a gran escala. El desarme nuclear es especialmente popular. No hay duda de que mucha gente desearía que los científicos nunca hubieran descubierto cómo hacer armas tán devastadoras.
Pero, una vez que el principio por el cual una bomba nuclear funciona ha sido descubierto, es imposible volver atrás.
Incluso si se destruyeran todas las bombas nucleares del mundo, el conocimiento de cómo hacerlas no puede ser destruído. Si matáramos a cada uno de los científicos que tuvieran este conocimiento, tal baño de sangre sería fútil, porque nuevos científicos pueden descubrir lo que los viejos descubrieron.
Con los acuerdos internacionales de desarme, así como con el control de armas doméstico, nada es más simple que desarmar a gente pacífica, dejándolos por lo tanto vulnerables hacia la gente que no es pacífica, quien podrá simplemente ignorar las restricciones que otros obedecen.
Pero si un desarme nuclear duradero, universal y verificable es imposible ¿a quién le importa, siempre que suene bien? La política es el arte de lo imposible.
Gracias por comentar