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Primer post: 2 dic 2014Último post: 18 feb 2015
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Los precios "administrados" de la Alemania nazi.
Los precios "administrados" de la Alemania nazi.
OfftopicporAnónimo12/2/2014

Orígenes e implementación - Por José Ignacio del Castillo. El 26 de noviembre de 1.936, la Administración del III Reich decretó la congelación en el nivel existente el 17 de octubre de ese mismo año, de todos los precios "administrados" o libres, existentes en Alemania. Dicha medida no era más que el colofón del proceso de "domesticación de precios" que venía sufriendo Alemania desde la llegada al poder de los nazis casi cuatro años antes. La Zwangswirtschaft, economía controlada o economía de compulsión nazi acabaría pasado a la historia por su sistemática y elaborada naturaleza, así como por las draconianas medidas que acompañaron su aplicación. Nunca antes y quizás tampoco nunca después, había visto el mundo algo similar. La explicación seguramente se encuentra en el hecho de que para los nacionalsocialistas el control de los precios no tenía la consideración de una medida coyuntural, sino que estaba enraizada en su proyecto político totalitario y belicista. Como confesaba Herman Goering, el principal administrador de la Zwangswirtschaft junto a Hjalmar Schacht y Walter Funk, en 1946 a un corresponsal americano: "Controlar los precios y salarios, implica no sólo controlar el trabajo de la gente, sino también sus propias vidas. Ningún país puede conformarse sólo con hacer parte del trabajo." En efecto, Hitler se valió de la economía de compulsión para construir la economía de guerra que constituía el núcleo central de su programa. La enorme cantidad de recursos que los nazis necesitaban vampirizar de la economía alemana, iba a ser obtenida mediante el viejísimo procedimiento de imprimir papel moneda para el gobierno en grandes cantidades. Incluso la gente poco versada en economía sabe que dichas prácticas producen la subida generalizada de los precios, por el desajuste entre una demanda incrementada y una oferta constreñida por limitaciones de naturaleza más poderosa que la disponibilidad de tinta papel y sello. Los nazis tenían claro que tras la experiencia de la hiperinflación alemana del 23, con la gente especialmente sensibilizada a los incrementos de precios, estas prácticas inflacionistas podían significar una creciente impopularidad. Es por ello que Schacht comienza a establecer sucesivamente precios máximos sobre aquellos artículos que van viéndose afectados por la inflación. Una vez que el gobierno se embarca en controlar precios, el proceso de compulsión ya no se detiene. La combinación de más dinero en las manos del gobierno y del público, con los precios invariables tipificados para algunos productos, hace que la oferta ya no pueda satisfacer a todos aquéllos que están dispuestos a pagar el precio que se pide. Aparecen así sucesivamente las colas, los desabastecimientos, la acumulación por parte de los consumidores de cualquier producto que tienen la suerte de encontrar en las tiendas, se tenga o no necesidad perentoria de él y finalmente el racionamiento. El economista francés Jacques Rueff relataba con una anécdota cómo funcionaba la política económica alemana: "Durante mi visita a Schacht le comunicaron que ya no era posible encontrar bañeras en ninguna tienda. Bien, dijo Schacht, mañana publicaremos en el Boletín Oficial su racionamiento." Pero si por el lado de la demanda, los precios máximos creaban desequilibrios, por el lado de la oferta, los efectos eran todavía más devastadores. El establecimiento de precios máximos se produjo inicialmente en el área donde las quejas de la población eran más intensas (bienes de consumo de gran demanda), mientras que el precio aún no controlado de los factores que servían para su producción, iba incrementándose y situando en pérdidas a los empresarios de estos sectores. Con el fin de escapar de la quiebra, los productores redujeron la calidad de los productos primero y comenzaron a abandonar la producción, después. Para evitarlo, el control de precios se extendió a los factores productivos. Posteriormente, en aras de evitar la desviación de estos factores hacia otros sectores donde los precios de consumo no estaban controlados y por tanto el margen entre costes congelados y precios en aumento era más atractivo, los controles de precios y también los racionamientos, fueron extendiéndose prácticamente a todos los bienes y servicios fueran de consumo, capital, materias primas o trabajo. Paradojas del destino, conviene señalar que Schacht vio enormemente facilitada su labor por el legado económico que recibió de las políticas socialdemócratas de la República Weimar. Por ejemplo, cuando los nazis alcanzaron el gobierno se encontraron con un sistema bancario ya nacionalizado de facto, que utilizaron a su antojo para generar el crédito inflacionario. La "nacionalización" había sido resultado del proceso de rescate de la maltrecha banca alemana con fondos públicos inyectados a cambio de masivas participaciones en el capital de dichos bancos. Igualmente, los nazis heredaron una industria cartelizada por las regulaciones que permitiría controlar los precios a gran escala, un fortísmo poder sindical que ya impedía la negociación laboral al margen del síndicato y un sistema de arbitraje gubernamental en caso de discrepancias entre sindicatos y empresas, que en realidad significaba la posibilidad de fijar los salarios "políticamente". Con dicho instrumental, en muy poco tiempo toda la economía alemana pasó a servir los designios políticos de Hitler. Sus efectos y el colapso final Existe el tópico tan extendido como falso de que la economía de compusión nacionalsocialista fue un éxito. Se suele argumentar en defensa de dicha tesis el hecho de que Hitler redujo en tres años el número de desempleados desde los seis millones a prácticamente cero, construyendo entre otras cosas, magníficas carreteras que aún hoy perduran. Las palabras de simpatía de Keynes hacia la zwangswirtschaft en el prefacio a la edición alemana de su Teoría General son doblemente aleccionadoras. Por un lado, nos advierten de las esencias doctrinales del keynesianismo. Por otro, dan idea de la popularidad y del crédito económico que se concedía a Hitler allá por el año 36. Una de las principales características de la inflación es su "benéfico efecto" en el corto plazo. El papel moneda creado y utilizado para demandar producción adicional, sirve al principio para poner en marcha la economía. Es sólo más adelante cuando aparecen los perniciosos efectos en forma de aumentos de los precios. Ya vimos que en el caso nazi, dichos incrementos fueron "reprimidos" de una forma tan genérica y "eficaz" que todo el aparato productivo acabó quedando en manos del Gobierno. Con ello a los perniciosos efectos de la inflación se iban a acumular las devastadoras consecuencias del socialismo. Es justo reconocer que Hjalmar Schacht, asustado al advertir el precipicio al que se dirigía la economía alemana, hizo grandes esfuerzos para tratar de volver al camino de la ortodoxia. Consciente de que Alemania necesitaba perentoriamente eliminar los controles de cambios y volver a integrarse en la economía internacional, trató de restablecer conversaciones con los británicos. Sin embargo, la cancelación de la visita a Gran Bretaña del Ministro de Exteriores von Neurath el 21 de junio de 1937 tras la ausencia de condenas contra la II República española por el hundimiento del crucero Leipzig, significó de hecho el final de Schacht. En noviembre del 37, Walter Funk asumió la cartera de Economía y a comienzos del 39 Schact salía también del Banco Central alemán (Reichsbank). Cambiar la naturaleza de las acciones humanas y por tanto las leyes de la economía es algo que no está en manos de un gobierno, por muy poderoso que éste sea y por mucha violencia que utilice. Ni siquiera los nazis pudieron evitar que apareciesen uno tras otro, todos los efectos que inevitablemente acaban acompañando a la inflación reprimida mezclada con socialismo. Aparecieron los mercados negros y la corrupción de los burócratas que asignaban y desviaban factores productivos para atender dichos mercados. Un fenómeno bien ilustrado por ejemplo en La lista de Schindler. Es curioso advertir que entre los factores que se desviaban estaba la mano de obra esclava y es que, la existencia de ésta, es requisito imprescindiblle para hacer funcionar una economía socialista en la que los salarios no pueden subir y atraer a los trabajadores a las ocupaciones más necesarias, aunque estas sean desagradables. Apareció así, el fenómeno de la militarización del trabajo del que había hablado Marx y ya había implementado Trotski. Como siempre que se imponen los controles de precios, se generalizó el trueque y también la venta de "paquetes de productos" que mezclaban productos con precio controlado con otros de precio libre, sobre los que se producía la negociación. Reisman relata en The Vampire Economy, con una anécdota, cómo fijaba sus precios un pequeño criador de cerdos. El cerdo se vendía como era obligatorio al precio establecido por las autoridades. Nuestro hombre exigía sin embargo, como condición para la venta, la adquisición al mismo tiempo de un perro por un precio que poco tenía que ver con el valor del can, pero sí mucho con el valor real del puerco. El comprador solía abandonar el perro a pocos kilometros y éste acaba reuniéndose con su dueño, listo para entrar en una nueva operación. Lejos de constituir el peor aspecto del problema, los mercados negros sirvieron para evitar el caos absoluto de los desabastecimientos. Eso sí, a costa de convertir a millones de personas decentes, en infractores de la ley. En sus etapas finales, la economía alemana absolutamente devastada por la guerra, se encontraba con paradojas como que, en medio de un hambre generalizada, un sombrero (sin precio controlado) costaba millones de veces más que una hogaza de pan (sobre la que sí existía precio máximo). No es difícil para el lector advertir qué era más conveniente fabricar en estas circunstancias. Los alemanes se encontraron en una situación en la que carecía de sentido trabajar a cambio de un papel moneda del que todos ya tenían ingentes cantidades y cuyo problema era encontrar algún establecimiento aprovisionado donde gastarlo. Pasaron de trabajadores a vagabundos y estuvieron en ese estado de postración hasta que Ludwig Erhard en 1948, devolvió la cordura a la economía con su reforma económica. Pero ese ya es tema para otro episodio. Se agradecen puntos y comentarios, salvo puteadas y forobardo, dejensé de joder que ya estamos grandes.

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El arte de lo imposible
El arte de lo imposible
OfftopicporAnónimo2/14/2015

El arte de lo imposible, por Thomas Sowell, 30 de ABRIL de 2013 Alguien llamó a la política "el arte de lo posible". Pero, en la era del moderno estado de bien estar, la política es en su mayoría el arte de lo imposible. Aquellas personas lo suficientemente mórbidas para seguir las promesas de los políticos pueden recordad cómo Barak Obama dijo que ObamaCare bajaría los costos médicos, y mucha gente se lo creyó. Pero si uno se detiene a pensar, por anticuado que eso pueda parecer hoy en día, ¿usted en serio cree que millones de personas pueden ser provistas de servicios médicos y una nueva burocracia creada para administrar los pagos de la misma, sin un costo adicional?. Así como no existe tal cosa como un almuerzo gratis, no existen burocracias gratis. Los burócratas tienen que comer, igual que todos nosotros, y necesitan también de un lugar dónde vivir y de otras comodidades. ¿Cómo podemos suponer que el precio de los cuidados médicos puede bajar cuando los costos de una nueva burocracia son añadidos a los costos del tratamiento medico mismo?. Dicho sea de paso, ¿de dónde van a salir los doctores extra, para tratar millones de pacientes adicionales?. Entrenar a más gente para que se conviertan en doctores no es gratis. Los políticos pueden ignorar los costos pero ignorar esos costos no lo hará desaparecer. Con servicios médicos controlados por una burocrácia, usted va a necesitar más doctores, solo para tratar un número dado de pacientes, porque el tiempo que se utiliza para cumplir con las formalidades es tiempo que no se trata a los pacientes. Y los doctores tienen un día de 24 horas como todos los demás. Cuando se añaden más pacientes y más papeleo por paciente, estamos hablando de más costos todavía. ¿Cómo puede esto bajar los costos médicos? Pero aunque esto parezca imposible, la política es el arte de lo imposible. Todo lo que se necesita es retórica y un publico no que piense más allá de la retórica que oiga. Puede llamarle al "cuidado médico para todos" un "derecho" y ya tiene en el bolsillo a la mayor parte del público. Aquellos que son más escépticos pueden ser descartados como gente que simplemente no es compasiva. Eso nos pone del lado de los ángeles contra las fuerzas del mal, y esa es una estrategia que ha provado funcionar en la política. Allá durante la Segunda Guerra Mundial,los batallones de contrucción militar tenían el siguiente lema: "Lo difícil se hace de inmediato, lo imposible toma un poquito más". Hoy en día, lo imposible puede que ni siquiera tarde mucho. Ciertamente, lo imposible se ha convertido en rutina en la retórica política. Ya sea en asuntos médicos o en otros asuntos, los políticos no tienen que probar que lo que defienden es posible, mucho menos probable. Por ejemplo, a aquellos que defienden un estricto control de armas nunca se les pide por evidencia de que tales leyes de hecho reduzcan la violencia con armas. Y casi nunca intentan presentar tal evidencia. Pero la única manera en que es posible que tales leyes salven vidas es si ellas de hecho redujeran las muertes por armas. ¿Pero a quien le importa que es posible en estos días? Si la intención es buena y el medio suena plausible, ¿quien quiere atascarse con los detalles? Ciertamente no los políticos o la mayoría de los medios. Todo lo que se necesita es retórica que lo ponga a uno del lado de los angeles contra las fuerzas del mal. En la escena internacional, la cáda vez más popular política de "desarme" es en esencia la doméstica política del control de armas llevada a gran escala. El desarme nuclear es especialmente popular. No hay duda de que mucha gente desearía que los científicos nunca hubieran descubierto cómo hacer armas tán devastadoras. Pero, una vez que el principio por el cual una bomba nuclear funciona ha sido descubierto, es imposible volver atrás. Incluso si se destruyeran todas las bombas nucleares del mundo, el conocimiento de cómo hacerlas no puede ser destruído. Si matáramos a cada uno de los científicos que tuvieran este conocimiento, tal baño de sangre sería fútil, porque nuevos científicos pueden descubrir lo que los viejos descubrieron. Con los acuerdos internacionales de desarme, así como con el control de armas doméstico, nada es más simple que desarmar a gente pacífica, dejándolos por lo tanto vulnerables hacia la gente que no es pacífica, quien podrá simplemente ignorar las restricciones que otros obedecen. Pero si un desarme nuclear duradero, universal y verificable es imposible ¿a quién le importa, siempre que suene bien? La política es el arte de lo imposible. Gracias por comentar

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5 mitos sobre la realidad de Cuba
5 mitos sobre la realidad de Cuba
OfftopicporAnónimo2/18/2015

5 mitos sobre la realidad de Cuba Tienda estatal donde compra el cubano de forma racionada una vez al mes. 2. Tienda donde compran los extranjeros y cubanos con acceso a divisas. 1. Los dirigentes viven en las mismas condiciones que el pueblo Los máximos dirigentes políticos y sus familiares viven en una burbuja comparados con el resto del pueblo cubano. La mayoría de los altos cargos del país son militares, pertenecientes a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Hay miembros de las FAR en la cabeza de ministerios y grupos empresariales del país. Estas personas no caminan por las calles ni viajan en autobuses, ya que tienen carros del Estado; no viven en decrépitos apartamentos en Centro Habana, sino que tienen casas y apartamentos en complejos residenciales donde civiles no pueden entrar… Además tienen facilidades y acceso gratuito a determinados servicios que no tiene el resto de la población: acceso a internet en el trabajo y en casa, hoteles en Varadero, uso de teléfonos celulares cuyo pago es en pesos cubanos (24 veces más barato que el peso convertible en que pagamos el resto de los mortales), televisión por cable… No van a hospitales en mal estado como el pueblo, van a un hospital reservado para ellos, el CIMEQ (donde atendieron a Chávez) caracterizado por su limpieza, buenos médicos y tecnología decente. Los máximos dirigentes de Cuba están completamente aislados de los problemas cotidianos del ciudadano de a pie. 2. El Estado provee de alimentos necesarios a la población El Estado vende a cada cubano una vez al mes, de forma racionada y a precios “asequibles”, una cuota de alimentos. Estos productos son racionados por la libreta de abastecimiento. En un mes, un cubano puede comprar solamente: 5 huevos, 5 libras de arroz, 1 libra de pollo… Los precios de los alimentos racionados están en pesos cubanos y son acordes a los salarios en Cuba, y esto significa un alivio para los trabajadores estatales cuyo sueldo promedia 18 dólares al mes y sobre todo a los ancianos pensionados que no tienen otro sustento de vida. Sin embargo, la comida comprada con la libreta alcanza para un máximo de 10 días. ¿Qué pasa con los otros 20 días del mes? En paralelo a la red de bodegas, donde se compra con la libreta, en Cuba existe un mercado estatal de alimentos con precios en pesos convertibles. Algunos productos, como la carne de res, los refrescos, vegetales o pescado enlatado sólo pueden adquirirse en este tipo de tiendas. La cadena más importante de este tipo de establecimientos se llama TRD (Tienda para la Recaudación de Divisa) y a tal efecto, a todos los productos se les recarga con un 240% de impuesto sobre el precio de compra en el extranjero. De este modo, un litro de leche puede costar 3 pesos convertibles (equivalente a 3 dólares), y 250g de queso manchego puede costar 30 pesos convertibles. En un país donde el salario medio estatal ronda los 18 dólares, en las TRD solamente pueden comprar aquellos cubanos con familiares en el extranjero o acceso (lícito o ilícito) a dólares. El resto “inventa” en el mercado negro. 3. La educación es gratuita Efectivamente. La educación en Cuba es gratuita desde preescolar (4 años) hasta bachillerato (18 años). Y, aunque es un logro muy importante, es necesario señalar que esto ocurre en muchos otros países del mundo. No obstante, a diferencia de otros países, en Cuba no existe la educación privada, la única opción es la enseñanza pública. En los tiempos en que mis padres estudiaron, se consideraba que la educación primaria era de excelente calidad. Sin embargo, hoy día la situación deja mucho que desear. Debido a los bajos salarios en Cuba, existe un déficit enorme de maestros, por esto la calidad de la educación se ve muchas veces afectada. Es común escuchar que maestros cobran por poner buenas notas y, ya es práctica habitual el que algunas de las clases sean mediante reproducción de cintas previamente grabadas. Se dice que la enseñanza universitaria en Cuba es gratuita, pero eso es incorrecto. Sería más apropiado decir que es de acceso universal. Cualquier cubano (en dependencia del promedio y resultados en las pruebas de ingreso) puede acceder a la Universidad; y, aunque el estudiante no tiene que pagar un peso, la educación superior tiene un precio. Una vez que el estudiante se gradúa debe trabajar para el Estado, 3 años si es mujer y 2 años si es hombre (ya que el hombre hace 1 año de servicio militar). Este periodo es conocido como el “Servicio Social”. El Servicio Social es obligatorio, se trabaja a sueldo mínimo (225 pesos al mes, unos 9 dólares) en una plaza asignada por el gobierno. Si un recién graduado no cumple con el Servicio Social, el Ministerio de Educación Superior le invalida el título universitario. 4. La gran mayoría de los cubanos apoya al gobierno El apoyo a un gobierno se demuestra mediante elecciones, y en Cuba no ocurren elecciones presidenciales desde 1948. Así pues, uno debe buscar otros indicadores para valorar este “apoyo”. En Cuba existe un único partido que es legal, el Partido Comunista, y la Constitución de Cuba lo define como: “…la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado…”. No obstante, existen muchos otros partidos clandestinos. Los ciudadanos no ven legitimado su derecho de asociación y las únicas formas de sociedad civil son parte del Estado. Esto no impide que ciudadanos opositores hayan constituido grupos de forma clandestina y que traten de manifestarse de forma pacífica. Lamentablemente, manifestaciones de colectivos no reconocidos son continuamente reprimidos por grupos organizados por la policía política y operacionalizados a través del Partido Comunista. Ejemplo de ello son los actos de repudio contra opositores que en casos frecuentes llegan al extremo de la violencia verbal y física. Las conocidas Damas de Blanco, señoras que caminan por las calles con una flor en la mano, son cada semana reprimidas y encarceladas; sólo por mencionar un ejemplo. Un gobierno que controla la prensa, la radio y la televisión, también controla la opinión popular, o mejor dicho, la opinión que ellos quieren transmitirle al mundo y a cada uno de nosotros. Jamás se ha trasmitido por televisión alguna opinión legítima de un cubano en contra del gobierno. Oponerse al gobierno abiertamente es peligrosamente resbaladizo. La policía secreta te puede construir un caso delictivo y meterte en prisión. Este psico-terror político ha estado presente en la sociedad cubana por más de medio siglo. Como consecuencia del mismo, la gente ha optado por “no pensar, no decir y no opinar” para poder vivir tranquilos. Sin embargo, existe la doble moral. Gente que aplaude al régimen en público y luego en privado le critica. La solución de muchos es emigrar en busca de oportunidades. En cifras oficiales, el 12% de los cubanos que salen del país legalmente, no regresan. Una cifra aterradora que muestra el enorme descontento con el sistema vigente. A estos emigrantes legales hay que añadir los que salen ilegalmente, los más conocidos son los que agarran una balsa y escapan, arriesgando su vida en el mar. 5. El bloqueo norteamericano impide que Cuba se desarrolle. Es cierto que existe un embargo económico, financiero y comercial de Estados Unidos hacia Cuba, que tiene aplicación extraterritorial y ha sido condenado en múltiples ocasiones por la ONU. El embargo es un grupo de medidas y leyes que prohíben a empresas y ciudadanos norteamericanos establecer acuerdos comerciales con los cubanos residentes en la isla y el gobierno (existen “salvedades” como diversas productoras estadounidenses de alimentos que si tienen permitido negociar con el gobierno cubano). El embargo ha estado presente desde los inicios de la “revolución” y uno de sus principales motivos al implantarse fue el decomiso general de la propiedad privada de cubanos y muchos norteamericanos en la isla, que jamás fue remunerada por parte del Estado cubano. Desde entonces, este embargo, rebautizado por el gobierno cubano como “bloqueo”, ha sido el argumento para justificar todos los fracasos y errores de su política económica, social y administrativa. Cuba no puede comercializar con Estados Unidos (aunque Estados Unidos es el principal comprador de medicamentos en Cuba), pero, sólo el 40% del comercio exterior de Cuba es con Venezuela. Países como China y Brasil tienen fuertes lazos comerciales y financieros con la isla. El resto de países tienen la entera disponibilidad para entrelazar acuerdos económicos con Cuba, pero exigen el cobro en efectivo debido al reiterado incumplimiento de pagos. No obstante, existe otro bloqueo que es el que verdaderamente afecta al cubano de a pie: es el bloqueo interno del gobierno para evitar que algún cubano progrese económicamente. Por ejemplo, la nueva Ley de Inversión Extranjera aprobada el pasado mes, le permite a cualquier persona de este planeta la posibilidad de invertir en la isla. Sin embargo, no existe una Ley de Inversión a secas que permita a los cubanos residentes en Cuba, invertir en el desarrollo económico de su país. El gobierno permite la actividad de un magro sector privado (aquí se llaman “cuentapropistas”), pero solamente pueden desarrollarse 178 actividades de esta forma. Entre estas actividades se cuentan: peluquería, gastronomía, jardinería, ser cochero de vehículo de tracción animal, forrar botones, e incluso vender CDs piratas. Los cuentapropistas ven “bloqueado” su desarrollo por el propio gobierno cubano. No pueden acceder a créditos financieros, no pueden comprar en mercados mayoristas, al contrario que las empresas estatales, no tienen acceso a materias primas necesarias para desarrollar su trabajo (por ejemplo harina de fuerza para hacer pan, solamente a la venta para empresas estatales) tienen tasas de impuestos sobre la renta a niveles similares de Suecia y Austria (50% si ganas más de 160 dólares al mes)… Prohibiciones en Cuba, que limitan el progreso, están a la orden del día: precio de los carros, precio de las viviendas, míseros salarios, internet prohibido en los hogares, acceso limitado a la información, ausencia de libertades políticas, imposibilidad de exportar e importar mercancías… Para finalizar, dejo una pregunta: ¿Por qué Cuba, siendo una isla, no cuenta con una industria pesquera? El “bloqueo” norteamericano sin duda impacta en los precios de determinados bienes, pero es el bloqueo interno el que impide el desarrollo del país. Gracias por comentar.

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