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consumis lacteos? entonces entra parte 2

Salud Bienestar9/13/2009
ECHA A LA LECHE!!!!


Los consumidores que evitan la carne por razones éticas a menudo siguen considerando los alimentos lácteos como compasivos, porque no hay que matar al animal. Pero los productos obtenidos de la leche de vaca son cualquier cosa menos compasivos para las vacas y sus terneros.

Lejos de la creencia popular de que se crían alegremente en los verdes prados de la campiña, gran parte de las vacas lecheras son criadas en unas lamentables condiciones: hacinamiento, suciedad, ordeño intensivo, mala alimentación, embarazos forzados, administración de hormonas, antibióticos y tranquilizantes, etc.

El ordeño mecánico sustituyó al manual, y permite ordeñar a los animales 2 ó 3 veces al día. Este sistema, además de ser molesto, provoca heridas, inflamación e infecciones en las ubres.

Para mantener elevada la producción de leche, es necesario que la vaca tenga un embarazo cada año. Tras el parto, la producción es máxima, y durante 10 meses podrá ser ordeñada hasta el siguiente embarazo. Esto se hace por inseminación artificial o por implante de embrión. Los teneros nacidos y no deseados suministran a la industria de la carne de ternera.

Algunas personas aún creen que las vacas "dan" leche del mismo modo que el agua sale del grifo, siendo incapaces de comprender que las vacas tienen que parir una vez al año para seguir produciendo leche. Cuando desciende la productividad y dejan de ser rentables (tras 4 ó 5 lactancias, por término medio), son enviadas al matadero para transformar sus despojos en las populares hamburguesas y salchichas baratas.

La leche: un producto cruel e insano

Los consumidores que evitan la carne por razones éticas y/o de salud a menudo siguen considerando los alimentos lácteos como nutritivos y compasivos. Pero los productos obtenidos de la leche de vaca están muy lejos de ser "naturales" para los humanos y son cualquier cosa menos compasivos para las vacas y sus terneros.

La leche de vaca está adaptada a las necesidades nutricionales de los terneros, que, a diferencia de los bebés humanos, doblan su peso en 47 días (para los humanos son 180 días), desarrollan cuatro estómagos, y pesan 1100-1200 libras en dos años. La leche de vaca contiene unas tres veces la cantidad de proteína de la leche humana y casi un 50% más de grasa.

Ninguna especie además de la humana bebe leche después de la infancia, y ninguna especie bebe la leche de otra especie (excepto los gatos y perros domésticos, que aprenden el hábito de los humanos). Después de los cuatro años de edad, la mayoría de las personas desarrollan intolerancia a la lactosa, imposibilidad de digerir el carbohidrato lactosa (presente en la leche), debido a que dejan de sintetizar la enzima digestiva lactasa. Las personas con intolerancia a la lactosa que beben leche pueden experimentar calambres estomacales, gases y diarrea. Según algunas estimaciones, hasta un 70 % de la población mundial sería intolerante a la lactosa (1).

Carne líquida

Además de ser un alimento antinatural para los humanos, la leche de vaca, así como otros productos lácteos, no es saludable. El Dr. John A. McDougall llama a los alimentos lácteos "carne líquida" debido a la similitud de su contenido nutricional. Ricos en grasa y colesterol, los lácteos, como quesos, leche, mantequilla, nata, yogur y suero (presente en muchas margarinas y artículos de panadería), contribuyen al desarrollo de cardiopatías, ciertos cánceres y apoplejía - los tres asesinos más mortales de nuestro país. Robert Cohen, autor de "Leche: el Veneno Mortal", estima que, cuando el americano medio llega a los 50 años, ha consumido la misma cantidad de colesterol procedente de los lácteos que el contenido en 1 millón de lonchas de bacon (2). Quizás resulta más sorprendente el hecho de que el consumo de lácteos ha sido asociado con la osteoporosis - la misma enfermedad que se supone que la leche previene.

La osteoporosis es una enfermedad debilitante caracterizada por una baja densidad ósea y por tejido óseo deteriorado. Contrariamente a las protestas de la industria láctea, esta pérdida ósea no es prevenida o detenida por un consumo aumentado de calcio tanto como por un descenso en el consumo proteico. De hecho, tras estudiar la dieta de 78.000 mujeres americanas durante un período de 12 años, los investigadores de la Universidad de Harvard concluyeron que "no es probable que el alto consumo de leche u otras fuentes alimenticias de calcio durante la edad adulta confieran efectos protectores sustanciales frente a la fractura de cadera o antebrazo"; las participantes en el estudio que consumían más de 450 miligramos diarios de calcio procedente de lácteos realmente doblaban su riesgo de fracturas de cadera (3). Los alimentos ricos en proteína animal, como la carne, los huevos y los lácteos, lixivian calcio del organismo para neutralizar los subproductos ácidos resultantes de la descomposición del exceso de proteínas; esto provoca una pérdida neta de calcio (4). Las sociedades con poco o ningún consumo de lácteos y proteínas animales muestran una baja incidencia de osteoporosis. Además, el Dr. McDougall indica que "la deficiencia de calcio causada por una insuficiente cantidad de calcio en la dieta no se conoce entre los humanos" (5).

Otras enfermedades son también más frecuentes entre quienes consumen importantes cantidades de lácteos que entre los veganos. El 90% de los pacientes de asma que fueron sometidos a una dieta totalmente vegetariana (sin carne, huevos o lácteos) experimentaron grandes mejorías en la frecuencia e intensidad de sus ataques (6). Según la Academia Americana de Alergias, Asma e Inmunología, la leche es la primera causa de alergias alimentarias en los niños, provocando síntomas tan diversos como mucosidad nasal, problemas de oído, fatiga muscular y dolores de cabeza (7). Los lácteos también han sido implicados en fallos cardíacos congestivos, tetania neonatal, amígdalas hinchadas, colitis ulcerosa, enfermedad de Hodgkin, y problemas respiratorios, cutáneos y gastrointestinales (8).

Es una vida de vacas

Al menos la mitad de los 10 millones de vacas criadas para leche en los EE.UU. viven en granjas industriales en condiciones que causan tremendos sufrimientos a los animales. No pasan horas pastando en los campos sino que viven hacinadas en establos o toriles de ordeño con suelo de cemento, donde son ordeñadas a máquina dos o tres veces al día.

Las máquinas de ordeñar a menudo les provocan cortes y heridas que no sucederían si el ordeño fuese manual. Estas heridas fomentan el desarrollo de mastitis, una dolorosa infección bacteriana. Más de 20 tipos distintos de bacterias causan la infección, que fácilmente se extiende de una vaca a otra y que, si no se trata, puede provocar la muerte.

En algunos casos, las máquinas de ordeñar les dan incluso descargas eléctricas a las vacas a causa de fugas de voltaje, causándoles considerable incomodidad, miedo e inmunidad deteriorada y a veces incluso la muerte. Una única granja puede perder varios cientos de vacas debido a las descargas de fugas de voltaje (9).

Las grandes granjas lecheras también tienen un efecto negativo sobre el entorno circundante. Por ejemplo, en California, que produce un quinto del suministro total de leche del país, los excrementos de las lecherías han envenenado cientos - quizás miles- de millas cuadradas de aguas subterráneas, ríos y corrientes. Las más de 1 millón de vacas por cada estado excretan 120 libras diarias de desechos - equivalentes a los de dos docenas de personas (10).

Las vacas de nuestras granjas actuales viven sólo unos 4 o 5 años, en contraposición a la esperanza de vida de 20-25 años que gozaban las vacas de épocas anteriores. Para mantener a los animales en altos niveles de productividad, los lecheros las mantienen constantemente embarazadas mediante la aplicación de la inseminación artificial. Los granjeros también usan una gama de drogas, como la hormona de crecimiento bovino (BGH); la prostaglandina, que se usa para provocar el celo a la vaca cuando el granjero desea que sea inseminada; antibióticos; e incluso tranquilizantes, para influenciar la productividad y el comportamiento de las vacas.

A muchas de las vacas lecheras del país se les inyecta rutinariamente BGH, cuyos fabricantes dicen que aumenta la producción de la vaca en un 20%. Eso no es todo lo que la BGH aumenta. Según la advertencia gubernamental que, por ley, debe acompañar los paquetes de la BGH de la empresa Monsanto, el uso de esta hormona "ha sido asociado con incrementos de quistes ováricos y desórdenes del útero" y puede aumentar el número de vacas aquejadas de mastitis (11). Las tasas superiores de infecciones en las vacas han conducido al aumento en el uso de antibióticos - en un momento en que los científicos dicen que el abuso de antibióticos ha provocado que cada vez más cepas de bacterias se vuelvan resistentes a los medicamentos. La Unión de Consumidores, que publica la revista Consumer Reports, advierte que unas tasas superiores de infección en las vacas también significan mayor presencia de pus en la leche que se consume (12).

Algunos investigadores también desconfían de los efectos a largo plazo del consumo de leche de vacas tratadas con BGH. Por ejemplo, el Dr. Samuel Epstein, profesor de sanidad ambiental en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Illinois, cree que dicha leche podría aumentar el riesgo de ciertos tipos de cáncer en los humanos (13).

¿Qué le sucede al ternero?

Quizás el mayor dolor sufrido por las vacas de la industria lechera es la repetida pérdida de sus crías. Las hembras puede que se unan a la jerarquía de las productoras de leche, pero los machos son generalmente apartados de sus madres en las primeras 24 horas y vendidos por subasta para la escandalosa industria de la ternera o a los productores de vacuno. Si se mata la ternera de joven, su cuarto estómago es también usado en la elaboración del queso; contiene renina, un enzima usado para cuajar (o coagular) la leche y convertirla en queso. El cuajo, de cuya membrana es un extracto la renina, también puede ser usado en este proceso. Es posible producir queso sin cuajo (disponible en tiendas de dietética), pero la íntima conexión entre las industrias lecheras, cárnicas y peleteras hacen que sea más barato para los productores de queso usar despojos de ternero que un enzima de origen vegetal.

Tras 60 días, la vaca será embarazada de nuevo. Durante unos siete meses de sus siguientes nueve meses de embarazo, a la vaca le seguirán ordeñando la leche destinada para su ternero anterior. Una típica vaca lechera industrial parirá tres o cuatro veces en su corta vida. Cuando su producción de leche decae, es enviada al matadero, lo más probable es que acabe triturada en hamburguesas de comida rápida.

Referencias

(1) Dana Wood, W, Nov. 1996, p. 114.
(2) Robert Cohen, “Milk: The Deadly Poison,” Earth Island Journal, Summer (Southern Hemisphere) 1997-98, p. 19.
(3) “Calcium: High Intakes May Double Hip Fracture Rates,” Lunar Osteoporosis Update, Nov. 1997.
(4) Neal Barnard, M.D., Eat Right, Live Longer (New York: Harmony Books, 1995), p.162.
(5) John A. McDougall, M.D., and Mary A. McDougall, The McDougall Plan (Piscataway, N.J.: New Century Publishers, Inc., 1983), p. 52.
(6) John Robbins, Diet for a New America (Walpole, N.H.: Stillpoint Publishing, 1987), p.300.
(7) “Some Doctors Can’t Swallow ‘Drink Your Milk’ Admonition,” Las Vegas Review-Journal, 8 Mar. 1996.
(8) McDougall, op.cit., pp. 49-50.
(9) Jack Anderson and Dale Van Atta, “Stray Voltage Killing U.S. Dairy Cows,” The Washington Post, 9 Aug. 1989.
(10) Marla Cone, “State Dairy Farms Try to Clean Up Their Act,” Los Angeles Times, 28 Apr. 1998, p. A1.
(11) The Humane Farming Association, “Special Report: Bovine Growth Hormone,” 1994.
(12) Kathleen Day, “Dairy, Consumer Groups Udderly at Odds on Cow Hormone,” The Washington Post, 2 May 1995, p. D1.
(13) Anita Manning, “Risk of Cancer Debated,” USA Today, 23 Jan. 1996, p. 1D.




link:





El Informe China: Osteoporosis

(New Century Nutrition, EE.UU.)

¿Necesitamos más calcio para evitar la osteoporosis, la progresiva pérdida de densidad de los huesos en la vejez? En Occidente, ciertamente nos dicen esto. La industria láctea proclama vigorosamente la idea de que sin sus productos nos enfrentamos a un desagradable y probablemente acortado futuro.

Sin embargo los datos desvelados en China no apoyan esta opinión. Aunque la mayor parte de los chinos consumen pocos lácteos (si es que lo hacen) e ingieren bajas cantidades de calcio en general, presentan un riesgo muy inferior de esta enfermedad potencialmente invalidante. Las fracturas de cadera, por ejemplo, representan sólo un quinto de las cifras en Occidente - una sorprendente diferencia.

¿Es debido a que los chinos son más activos físicamente? ¿O a que posiblemente se adaptan a una dieta baja en calcio? ¿O quizás porque consumen muchas menos proteínas que aquí en Occidente?

Sabemos que los altos consumos proteicos provocan pérdida de calcio por la orina. Las dietas ricas en proteína - especialmente proteína de origen animal - pueden provocar que el cuerpo excrete más calcio del que ingiere. Por ejemplo, una persona que coma 142 gramos de proteína al día - lo que hacen algunos americanos - excretará el doble de calcio por la orina que una persona que tome la más moderada cifra de 47 gramos. Debido a que nuestro organismo necesita calcio para regular funciones muy diversas, tales como el funcionamiento de músculos y nervios, el déficit causado por el exceso proteico obliga al organismo a retirar más calcio de nuestros "bancos" principales de reserva - nuestros huesos, que se vuelven cada vez más frágiles a medida que el calcio es retirado de ellos.

Continuamos analizando los datos chinos sobre este tema; mientras tanto, consuma muchos vegetales como el brécol y las hortalizas de hojas verdes. Estos super-alimentos contienen una buena cantidad de calcio, sin las desventajas de las proteínas. Una taza de brécol, por ejemplo, contiene 178 miligramos de calcio, mientras que 5 higos secos contienen 135. Con un total de quizás 800 miligramos diarios de calcio de origen vegetal, no es difícil satisfacer las necesidades. Y hay otro añadido: las verduras contienen boro, un mineral que ayuda a fijar el calcio en los huesos. La leche no contiene prácticamente nada.

EL MITO DEL CALCIO

por Eric Karlsson, DN ND
De la Australian Vegetarian Society


Hay varios mitos que tratan del vegetarianismo, tales como los de la proteína, el hierro y la vitamina B12. Yo creo que el mito de la proteína se pone menos problemático aunque todavía hace un gran papel, pero el mito más destacado actualmente es el del calcio. Parece que casi todos los expertos en nutrición todavía recomiendan una dieta que contenga muchos productos lácteos, muchas veces en grandes cantidades, para asegurar una buena absorción del calcio. Muchas personas creen que se tiene que consumir muchos lácteos para obtener calcio y que los productos lácteos son la mejor defensa contra la osteoporosis, una condición de pérdida de calcio u otros minerales alcalinos del esqueleto que resulta en huesos frágiles. La mayoría cree que esto ocurre sólo cuando hay poco calcio en la dieta, pero no es cierto.

Todo esto es resultado de la propaganda de la industria de productos lácteos que desde hace muchas décadas nos ha "informado" de lo saludables que son sus productos. Mucha gente tiende a creer que si un vaso de leche cada día es bueno, tres o cuatro vasos deberán ser aún mejores.

Aquí investigaremos más la dieta, que es el factor más importante de la osteoporosis, que es un problema muy grave actualmente, especialmente en cuanto a las mujeres.

La osteoporosis no se inicia por falta de calcio en la dieta. Se inicia por un exceso de ácido en la dieta que causa que el cuerpo utilice el calcio del esqueleto. Es verdad que los productos lácteos contienen mucho calcio, pero también es evidente que la gente que tiene una alta ingestión de calcio de productos lácteos también sufre de altas tasas de osteoporosis. Que el mito del calcio haya sobrevivido se debe a un razonamiento superficial.

Unas investigaciones recientes demuestran que las poblaciones que ingieren menos calcio, en realidad tienen esqueletos más fuertes. Esto se explica por el hecho de que la ingestión de mucho calcio también se relaciona con mucha proteína; todo junto causa una pérdida de calcio y otros minerales alcalinos. El calcio y otros minerales alcalinos se pierden tras una ingestión de demasiados alimentos acidificantes, y la falta de calcio tiene poco que ver (salvo en casos de hambre extrema) con la ingestión real de calcio. Una investigación mundial de la dieta demuestra que en las poblaciones que tienen una gran ingesta de calcio, la osteoporosis (tanto como muchas otras enfermedades) es la más alto. Ni la ingestión de productos lácteos ni las pastillas suplementarias impiden la osteoporosis. La única curación es simplemente la prevención.

Hay muchas investigaciones por todo el mundo que declaran que la osteoporosis tiene poco que ver con la ingestión de calcio, sino que lo importante es la proteína. El "British Medical Journal" ha informado de que la ingestión del calcio es completamente irrelevante respecto a la pérdida de masa ósea. El "American Journal of Clinical Nutrition" (AJCN) ha afirmado en 1970: "La osteoporosis es de hecho una enfermedad que se causa por un gran número de factores, siendo el más importante el exceso de proteína".

Los vegetarianos sufren menos de osteoporosis que los omnívoros. El AJCN publicó el estudio más amplio sobre osteoporosis en 1983. Los investigadores encontraron que hasta la edad de 65 años, las vegetarianas tuvieron un 18% de pérdida de hueso y las omnívoras tuvieron un 35%. Las cifras equivalentes para los varones fueron 3% y 7%, respectivamente. Los porcentajes se pueden explicar por el hecho de que aunque los vegetarianos comen demasiada proteína en general, no comen tanta proteína como los omnívoros, o además, que la proteína es de una mejor calidad.

Un estudio reciente muestra que con una ingestión de sólo 75 gramos cada día de proteína se pierde más calcio en la orina del que se absorbe de la dieta. Varios estudios confirman el hecho de que cuanta más proteína se ingiere, más se expulsa.

Las Bantús de Africa sólo ingieren 350 mg. de calcio diariamente. Dan a luz a un promedio de 9 niños que lactan por dos años pero nunca sufren de una deficiencia de calcio.

El esqueleto actúa como un recipiente de calcio y otros minerales alcalinos. El nivel pH (medida de acidez o alcalinidad) sanguíneo es vital y debe permanecer constante o nos moriríamos. El cuerpo, por consiguiente, toma los minerales alcalinos del esqueleto si comemos demasiados alimentos acidificantes. Los refrescos, los medicamentos, el tabaco, la sal, el azúcar, el café y el té todos contribuyen a la osteoporosis. Hacer ejercicio también es importante en la lucha contra la osteoporosis.

Para concluir: la leche de vaca en su estado crudo y natural es un alimento perfecto para los terneros. Demasiados productos lácteos, especialmente en la forma desnaturalizada que se venden en los supermercados pueden ser la génesis de muchos problemas de salud. Los probemas de calcio se evitan mejor manteniendo una dieta que esté bien equilibrada entre la alcalinidad y la acidez.

Referencia: Diet for a New America, John Robbins


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