UNA VISIÓN SOBRE EL RUGBY
En un mundo de constante cambio, el Deporte en general y el Rugby en particular no han podido permanecer ajenos.
El concepto de deporte como lo concebía Coubertin, una suerte de culto donde espíritu y físico se conjugaban y se esforzaban para mejorar, se ha visto invadido por otras expresiones donde el deporte es un instrumento político, un espectáculo y hasta un medio de vida.
Muchos de esos cambios vienen sucediendo desde hace tiempo.
Ejemplos sobre la manipulación política abundan, la pelea Frazer – Foreman, la manipulación de Hitler, Mussolini, Mao, las universidades de EEUU. Destaquemos una; Fulbert Yolou, presidente del Congo entre 1959-1963, elaboró un decreto por el que los jueces podían aplicar sanción penal a los deportistas que dieran un rendimiento irregular representando al País.
El deporte como espectáculo existe desde la noche de los tiempos. El dinero entró en el deporte por la característica de atraer espectadores. Ernest Hemingway (1898-1961) escribió “cuando un deporte es suficientemente atractivo para inducir a la gente a pagar por verlo, se tiene el germen del profesionalismo”. Esto después se acrecentó con la publicidad, un deporte que atrae gente es un medio ideal para ofrecer productos.
El espíritu de superación que hace al espíritu deportivo, sumado a la progresiva elevación del nivel técnico y de la capacidad física fue determinando que quienes deseaban sobresalir del nivel medio de sus rivales, y hasta de sus compañeros, pasaran a dedicar al entrenamiento y a la preparación algo mas que los simples ratos de ocio que les dejaban sus actividades profesionales. Entrenarse muchas horas y descansar mas de lo normal para reponer energías se hacia necesario para destacarse. Durante un tiempo esto fue un privilegio de las clases más acomodadas, pero la posibilidad de ganar dinero hizo que lo intentaran los miembros de las clases más modestas que tenían especiales facultades para sobresalir en un determinado deporte. Así el deporte se convirtió en un medio de vida.
Esta concepción de deporte como medio de vida, generó la elite, esa población a la que todo amante de un deporte quiere acceder. Por supuesto que, en contrapartida, también generó otros grupos.
Por un lado los que lo intentaban y no llegaban a pesar del esfuerzo dedicado; convirtiéndolos en desocupados sin experiencia ni preparación al momento que debían iniciar su vida productiva.
También generó los deportistas sociales, cuya práctica deportiva solo les interesaba a ellos, para llenar sus tiempos de ocio, para mejorar su condición física personal, como diversión con un grupo de amigos, es decir, una actividad banal en la que no tiene gran importancia ningún tipo de resultado.
Este proceso existió porque hubo una carencia de gestión por parte de los que debían mantener el espíritu deportivo.
Pero no debe cundir el pánico. Toda crisis tiene su oportunidad.
Los cambios producidos en el deporte están dentro de los cambios producidos en la sociedad. El exceso de consumismo, el desmedido afán por alcanzar mejores niveles socioeconómicos, trajo egoísmo, “sálvese quien pueda como pueda”, obsesiones, y también infelicidad, fundamentalmente cuando nos detenemos un momento y vemos el mundo que le estamos dejando a nuestros hijos.
Por eso, muy probablemente, el deporte vuelva a convertirse en una necesidad. Porque así como la esencia del espíritu deportivo no ha cambiado a pesar de los embates del modernismo, los valores humanos tampoco lo han hecho, a pesar de los excesos mencionados. Seguramente la necesidad de recuperar los valores humanos pondrá al deporte en el pináculo reconociéndole que es la mejor escuela de vida.
La utilización de solo “buenas artes”, el acatamiento a las reglas establecidas como algo sagrado, considerando la trampa como el peor delito, vencer sin humillar, perder sin rencor, aceptando la derrota como lección que induzca a la auto superación, respeto absoluto para con el adversario, fraternidad dentro y fuera de la cancha, acatamiento de las decisiones del réferi, aun cuando se equivoque claramente… sustentan esa escuela de vida. El deporte como un medio para formarse, divertirse y relacionarse, como decía el recordado “Veco” Villegas.
En marketing se dice que para colocar un producto es necesario satisfacer una necesidad, pero ese producto perdura cuando atiende un deseo antes que se haga necesidad.
Dentro del deporte “escuela de vida”, el Rugby destaca.
Por un lado por las características que hacen al Rugby, la solidaridad de un scrum, levantarse después de un tackle, aplicarlo con el mayor rigor pero sin intención de lastimar, disputar lealmente la pelota, disfrutar de ser parte de un equipo… Dice Henri Garcia: “En el Rugby el hombre, por si solo, no es nadie; la personalidad es la del equipo. El más grande de los campeones no puede cambiar, aislado, el curso del destino. La hazaña individual constituye con frecuencia una falta: esta es la grandeza del Rugby. Es también el más educativo de todos los juegos. Revela con una eficacia incomparable tanto las fuerzas como las debilidades morales. Su práctica constituye para cualquier hombre un examen de conciencia personal y en función del puesto que ocupe en esa sociedad a escala reducida que es un equipo de rugby. Se aprende a conocer el valor real del éxito, nacido muchas veces en el mas oscuro de los scrums; se aprende también a buscar la causa de los fracasos, debidos también a la manifestación de las individualidades mas brillantes.”
Por otro lado, el Rugby es uno de los últimos deportes en declarar la convivencia de deportistas amateurs con profesionales. Esto permite aprovechar la experiencia de otros deportes que tuvieron esa transición antes.
Este “blanqueamiento” se anunció el domingo 27 de agosto de 1995, cuando el IRB informó que el comité directivo de ese organismo, conformado por 12 países, había votado tal resolución. El único voto en desacuerdo fue el de Argentina.
Casi diez años antes de ello, el IRB mostraba claros indicios de cambio. Se organizaba la primer RWC (hoy uno de los tres eventos deportivos mas importantes del mundo con mas de 2 billones de televidentes), se abría el organismo recibiendo mas de 115 países como afiliados, profesionalizaba sus estructuras, regionaliza el mundo del Rugby, instaura el Coaching e invierte en el desarrollo de sus uniones miembros, inversión que respondía a una previa calificación, como también lo hace en la alta competencia, analiza el desarrollo del juego y de sus propiedades “comercializables”, propiedades estas que fueron tomadas, lideradas y potenciadas por el IRB, como los Mundiales Juveniles, Circuito y Mundial de Seven, Rugby Femenino, etc., desarrolla proyectos sociales, aumentó y aumenta en forma considerable la cantidad de gente que practica Rugby en el mundo y también la que lo “consume”… creció deportiva, política y económicamente; y eso se debe a una gestión exitosa.
Todo ello sin perder la esencia. De los millones de jugadores de Rugby que hay en el mundo mucho menos del 1% son profesionales. Esa gran masa recibe planes de desarrollo, mejora sus condiciones de práctica, disfruta del juego, se forma y se divierte, gracias a los recursos que produce ese pequeño grupo. A su vez ese pequeño grupo se alimenta y mantiene su posicionamiento gracias a la enorme cantera que significa que cada vez más gente practique Rugby.
Gestión es la palabra a tener en cuenta. Pero antes de gestionar debemos trabajar sobre las ideas.
Las Instituciones tienen una idiosincrasia, producto de la forma de pensar de sus miembros. La idiosincrasia determina la cultura, que es la forma de actuar. Querer modificar la cultura sin trabajar sobre las ideas es imposible.
No se trata de convencer sino de tener consenso en las ideas. Para ello es necesario crear el espacio de debate, establecer las coincidencias y trabajar en las disidencias hasta llegar a la necesaria resolución. En ese orden.
Discutir ideas. Quien discute ideas discute por la Institución, quien solo discute personas, discute por el poder.
Sobre esa premisa me permito opinar.
La clasificación Deporte Amateur – Deporte Profesional es caduca. Hoy deberíamos hablar de Deporte Interesante – Deporte No Interesante.
La pregunta es Donde queremos estar? A lo que a continuación agregaríamos: Que hacemos por estar ahí?
Como vimos, en el Deporte (por supuesto también en nuestro Rugby) esta quien permanece para colaborar en la formación de los participantes, quien permanece para tener rédito económico y quien permanece para tener prestigio. No es problema, hasta diría es necesario, lo importante es mantener en el punto máximo de la conducción quienes están dispuestos a preservar el espíritu formativo del Rugby.
Y digo necesario porque todos se complementan y hasta se necesitan.
Quien tiene un objetivo formativo buscara captar la mayor cantidad de gente, porque la educación es un hecho abarcativo, quien tiene un objetivo económico buscara tener mas plata y quien busca prestigio mejores resultados.
Deben aprender a convivir (siempre manteniendo en el ápice dirigencial a los que buscan formar). Porque para atender y desarrollar más gente es necesario tener recursos económicos y los buenos resultados atraen gente. Porque para conseguir dinero es necesario tener mucha gente y conseguir resultados. Porque para conseguir resultados es necesario tener mucha gente para buscar la elite y dinero para atenderlos.
Ahora bien, los tres deben preocuparse por elevar el Nivel de Juego. Porque cuanto mejor sea el Nivel de Juego, el Rugby…
… será más interesante y atraerá más gente.
… será más espectacular y atraerá más dinero.
… será más eficiente y traerá mejores resultados.
Ahí es donde el Rugby, el todo, gana, se fortalece.
Si consensuamos estas ideas, es necesario, ahora si, una gestión eficiente, para que no se distorsione la Misión de la Institución ni se transgredan sus Valores.
Una correcta gestión se basa en tres pilares fundamentales
Una eficiente estructura que en sus tres distintas líneas 1) piense y dirija, 2) informe y supervise, 3) ejecute.
Una correcta información que permita evaluar lo que sucedió, sucede y lo que puede suceder.
Una planificación que determine objetivos, lo que redundara en una mejor toma de decisiones.
Esto es valido para todos, continentes y contenidos, necesario a su vez que sean concordantes. Así la UAR se estructura y planifica en concordancia con el IRB, las Uniones Provinciales con la UAR, los Clubes con las Uniones Provinciales y, también, el Entrenador de la M15 con el Club.
Esto tiene que ver con el Sentido de Pertenencia. Uno se siente parte de algo cuando aporta algo. Cuando uno aporta se siente parte y tiene orgullo de pertenecer. Quien tiene orgullo de pertenecer tiene ganas de permanecer.
Quien se encierra en si mismo no cumple con su obligación (porque el pertenecer genera derechos y obligaciones). La obligación es contribuir al desarrollo del lugar al que pertenezco. Entonces, a la inversa, el entrenador M15 debe hacer “grande” a su Club, su Club a su Unión y así sucesivamente.
Por supuesto que generar ese sentido de pertenencia es una obligación indelegable del que lidera cada estamento.
Hoy este es el desafío del Rugby Argentino, gestionar para desarrollarse, cada uno en su trinchera, como marcaba la anécdota de Bill Freeman, que narraba que se encontraba un británico con un neocelandés, en aquellos años que los de negro parecían imbatibles, y le preguntaba “cual era el secreto de su éxito?”, a lo que le respondía “en Nueva Zelanda todos queremos ganar”; extrañado, casi irritado, el británico replicó “nosotros también queremos ganar”, el neocelandes amplió “cuando decimos ‘todos’ significa ‘todos’, el jugador quiere ganar, el entrenador quiere ganar, el medico, el fisio, el que marca la cancha, el dirigente… todos quieren ganar”.
Por supuesto que con querer no basta. Querer no es poder, aunque querer es el inicio necesario. La distancia entre querer y poder se acorta con disciplina, capacitación, análisis, y trabajo, mucho trabajo.¡
Eliseo Pérez