'All you can eat', es el nuevo eslogan de Zen Central, el restaurante asiático que lleva más de 15 años demostrando lo mejor de la cocina asiática en Madrid, renueva su filosofía.
Por 14,50 euros podemos probar los 75 platos de comida japonés y cantonesa de su carta. Comida de calidad, hecha al momento, en un nuevo local situado en Conde de Casal. Entre sus platos no faltan varios nigiris, makis gyozas o arroces... aunque destacan bocados más especiales como el Gunkan Wasabi, la Ternera Caramelizada, el Tobiko Negro o los Langostinos agridulces o con verduras. Cada plato tiene formato tapa para que el estómago permita probar de todo, eso sí, se aconseja hacerlo de forma responsable y pidiendo de cinco en cinco para no tirar comida y que en la cocina se pueda elaborar con mimo cada ración, porque ahí va otra ventaja, y es que los platos se elaboran al momento, con lo que la calidad y frescura es excelente.
La estética del local tampoco deja indiferente a nadie. Dos enormes vinilos con imágenes de Shanghai presiden una luminosa sala teñida de rojo intenso dividida en dos zonas y donde los sofás púrpuras reclaman su merecida atención. Unas cristaleras que llegan a tocar los altísimos techos y dos enormes bonsais a la entrada dan paso al sushiman que recibe en la gran barra roja de la entrada. Un espacio único y lleno de esencia asiática, en el que la vista es la primera en deleitarse, y donde el gusto saldrá también más que satisfecho. Todo un viaje de sabores....
Por 14,50 euros podemos probar los 75 platos de comida japonés y cantonesa de su carta. Comida de calidad, hecha al momento, en un nuevo local situado en Conde de Casal. Entre sus platos no faltan varios nigiris, makis gyozas o arroces... aunque destacan bocados más especiales como el Gunkan Wasabi, la Ternera Caramelizada, el Tobiko Negro o los Langostinos agridulces o con verduras. Cada plato tiene formato tapa para que el estómago permita probar de todo, eso sí, se aconseja hacerlo de forma responsable y pidiendo de cinco en cinco para no tirar comida y que en la cocina se pueda elaborar con mimo cada ración, porque ahí va otra ventaja, y es que los platos se elaboran al momento, con lo que la calidad y frescura es excelente.
La estética del local tampoco deja indiferente a nadie. Dos enormes vinilos con imágenes de Shanghai presiden una luminosa sala teñida de rojo intenso dividida en dos zonas y donde los sofás púrpuras reclaman su merecida atención. Unas cristaleras que llegan a tocar los altísimos techos y dos enormes bonsais a la entrada dan paso al sushiman que recibe en la gran barra roja de la entrada. Un espacio único y lleno de esencia asiática, en el que la vista es la primera en deleitarse, y donde el gusto saldrá también más que satisfecho. Todo un viaje de sabores....