Un mal sueño: Las consecuencias de no darle descanso al cuerpo
El número de horas promedio de sueño ha disminuido desde las ocho o nueve que solían dedicarse en los años 60 a menos de siete horas en la actualidad, imponiéndose la frase que el dormir es una perdida de tiempo
Nosotros por ser primates básicamente visuales, estamos despiertos durante el día pues la luminosidad favorece nuestra eficiencia funcional, y durante la noche en cambio, pareciéramos más eficientes durmiendo, siempre y cuando estemos cómodos o con nuestras necesidades satisfechas.
Pasamos una tercera parte de nuestra vida durmiendo y descansar bien es importante para disfrutar de buena salud. Habitualmente dormimos cada 24 horas (con algunas excepciones, como las infaltables personas que gozan de vida nocturna), y el episodio de sueño nocturno esta organizado en ciclos sucesivos de sueños REM (activo, agitado, rápido, desincronizado, con movimientos oculares,) donde hay mayor oxidación de grasas que de hidratos de carbono, y sueños NO- REM (lento, quieto, sincronizado, sin movimientos oculares) donde la oxidación de hidratos de carbono es mayor que la de grasas.
Como es sabido comer y dormir son hechos fundamentales en nuestra vida, pero hoy en día están fuera de control, ya que, cada vez estamos durmiendo menos y comiendo más. El número de horas promedio de sueño ha disminuido desde las ocho o nueve que solían dedicarse en los años 60 a menos de siete horas en la actualidad, imponiéndose la frase “que el dormir es una perdida de tiempo.
Para los interesados es necesario que sepan que dormir más podría ser una buena manera de luchar contra la obesidad.
En recientes investigaciones se ha comprobado que niños preescolares entre 5 y 6 años de edad que duermen menos de 10 a 9 horas día tendrían mayor prevalencia de desarrollar sobrepeso u obesidad, por ende un mayor rango de IMC.
¿Cuál es la causa o la consecuencia?
Al no poder completar las horas normales de sueño, hablamos de 7:30 a 8:00 horas, se produce un desequilibrio en nuestro reloj biológico, produciendo una desregulación metabólica que implica que durante el sueño REM, sueño profundo donde normalmente nuestro cuerpo quema mayoritariamente grasa y en menor proporción hidratos de carbono, suceda lo inverso, esto debido a que los niveles hormonales de LEPTINA que es una hormona que regula los depósitos de grasa, encargada de la inhibición de la ingesta alimentaría, secreción de insulina, estimulación y mantención del gasto energético junto con GRELINA, producida por el estómago para alertar sobre el deseo de apetito, aumenten su porcentaje en relación a la normalidad.
Esto es lo que generalmente encontramos en personas que no logran conciliar su sueño y entrar al ciclo REM, ya que duermen menos de lo correspondiente. Esto explicaría la disminución en la oxidación de las grasas y posteriormente el desarrollo de sobrepeso y/u obesidad.
Por otra parte, al ver una desregulación en los niveles de leptina y grelina, se producirían deseos de hambre incontrolados, prefiriendo principalmente el consumo de hidratos de carbono y grasas (como galletas, pan y pasteles, frituras, ect.) que si comparamos el deseo por frutas, verduras o alimentos con proteínas.
Por tanto, este orden interno es parte fundamental de nuestra fisiología pues nos asegura el establecimiento de una adecuada eficiencia funcional promoviendo una armoniosa interacción con nuestro entorno. La ruptura de aunque sea transitoria de este orden interno, determinara una desincronizacion que gatilla ya sea en enfermedades crónicas no trasmisibles, como la diabetes II, hipertensión, dislipidemias, síndrome metabólico, todo como consecuencia de la temida Obesidad.
Los invito a dormir bien….
El número de horas promedio de sueño ha disminuido desde las ocho o nueve que solían dedicarse en los años 60 a menos de siete horas en la actualidad, imponiéndose la frase que el dormir es una perdida de tiempo
Nosotros por ser primates básicamente visuales, estamos despiertos durante el día pues la luminosidad favorece nuestra eficiencia funcional, y durante la noche en cambio, pareciéramos más eficientes durmiendo, siempre y cuando estemos cómodos o con nuestras necesidades satisfechas.
Pasamos una tercera parte de nuestra vida durmiendo y descansar bien es importante para disfrutar de buena salud. Habitualmente dormimos cada 24 horas (con algunas excepciones, como las infaltables personas que gozan de vida nocturna), y el episodio de sueño nocturno esta organizado en ciclos sucesivos de sueños REM (activo, agitado, rápido, desincronizado, con movimientos oculares,) donde hay mayor oxidación de grasas que de hidratos de carbono, y sueños NO- REM (lento, quieto, sincronizado, sin movimientos oculares) donde la oxidación de hidratos de carbono es mayor que la de grasas.
Como es sabido comer y dormir son hechos fundamentales en nuestra vida, pero hoy en día están fuera de control, ya que, cada vez estamos durmiendo menos y comiendo más. El número de horas promedio de sueño ha disminuido desde las ocho o nueve que solían dedicarse en los años 60 a menos de siete horas en la actualidad, imponiéndose la frase “que el dormir es una perdida de tiempo.
Para los interesados es necesario que sepan que dormir más podría ser una buena manera de luchar contra la obesidad.
En recientes investigaciones se ha comprobado que niños preescolares entre 5 y 6 años de edad que duermen menos de 10 a 9 horas día tendrían mayor prevalencia de desarrollar sobrepeso u obesidad, por ende un mayor rango de IMC.
¿Cuál es la causa o la consecuencia?
Al no poder completar las horas normales de sueño, hablamos de 7:30 a 8:00 horas, se produce un desequilibrio en nuestro reloj biológico, produciendo una desregulación metabólica que implica que durante el sueño REM, sueño profundo donde normalmente nuestro cuerpo quema mayoritariamente grasa y en menor proporción hidratos de carbono, suceda lo inverso, esto debido a que los niveles hormonales de LEPTINA que es una hormona que regula los depósitos de grasa, encargada de la inhibición de la ingesta alimentaría, secreción de insulina, estimulación y mantención del gasto energético junto con GRELINA, producida por el estómago para alertar sobre el deseo de apetito, aumenten su porcentaje en relación a la normalidad.
Esto es lo que generalmente encontramos en personas que no logran conciliar su sueño y entrar al ciclo REM, ya que duermen menos de lo correspondiente. Esto explicaría la disminución en la oxidación de las grasas y posteriormente el desarrollo de sobrepeso y/u obesidad.
Por otra parte, al ver una desregulación en los niveles de leptina y grelina, se producirían deseos de hambre incontrolados, prefiriendo principalmente el consumo de hidratos de carbono y grasas (como galletas, pan y pasteles, frituras, ect.) que si comparamos el deseo por frutas, verduras o alimentos con proteínas.
Por tanto, este orden interno es parte fundamental de nuestra fisiología pues nos asegura el establecimiento de una adecuada eficiencia funcional promoviendo una armoniosa interacción con nuestro entorno. La ruptura de aunque sea transitoria de este orden interno, determinara una desincronizacion que gatilla ya sea en enfermedades crónicas no trasmisibles, como la diabetes II, hipertensión, dislipidemias, síndrome metabólico, todo como consecuencia de la temida Obesidad.
Los invito a dormir bien….