InicioSalud BienestarMeditación con la Luz: Siente la presencia de la existencia
Tercera técnica de luz: Percibe el cosmos como una presencia traslúcida eterna.

Esto también tiene que ver con la luz: Percibe el cosmos como una presencia traslúcida eterna. Si has tomado alguna droga, como el LSD o algo por el estilo, el mundo entero en torno a ti se vuelve un fenómeno luminoso de colores que son traslúcidos, vivos. Esto no es debido al LSD. El mundo es así, pero tus ojos se han embotado. El LSD no está creando un mundo lleno de color a tu alrededor; el mundo ya está lleno de color, al mundo no le pasa nada malo. Es un arco iris de colores: un misterio de colores y luz traslúcida. Pero tus ojos están embotados. Por eso nunca puedes percibirlo con semejante colorido.
El LSD simplemente te está desembotando los ojos. No está haciendo que el mundo esté lleno de color; simplemente está haciendo que tu embotamiento se vaya químicamente, y entonces el mundo entero brota ante ti. Es nuevo. lncluso una silla corriente se vuelve un fenómeno maravilloso. Un zapato en el suelo adquiere nuevos colores, una nueva juventud. El ruido corriente del tráfico se vuelve musical. Los árboles que has visto siempre pero que nunca has mirado vuelven a nacer, aunque siempre hayas pasado a su lado y sepas que los has visto. Cada hoja de un árbol es un milagro.
Así es como es la realidad. No es el LSD el que está creando esta realidad. El LSD simplemente está destruyendo tu embotamiento, tu insensibilidad, y miras el mundo como uno debería mirar realmente. Pero el LSD puede darte sólo un vislumbre, y si estás supeditado a él, tarde o temprano ni siquiera
el LSD será capaz de desprenderte de tu embotamiento. Necesitarás dosis mayores, y luego te volverás inmune a las dosis mayores. Y, en realidad, si entonces dejas el LSD u otras drogas, el mundo será más insulso que nunca. Entonces te volverás aún más insensible.
Hace sólo unos pocos días vino a verme una chica. Me dijo que no podía sentir ningún orgasmo en el acto de amor. Ha probado con muchos hombres, pero no puede tener ningún orgasmo. El clímax nunca llega, y se siente frustrada. Así que le pedí que me contara toda su vida amorosa y sexual: toda la historia. Entonces descubrí que había estado usando un vibrador eléctrico. Ahora los están usando en Occidente. Una vez que usas un vibrador eléctrico como un pene masculino, ningún hombre puede satisfacerte, porque, al fin y al cabo, un vibrador eléctrico es un vibrador eléctrico. Entonces tu vagina y tu clítoris se embotarán, y el orgasmo se volverá imposible. Entonces no habrá ninguna posibilidad de orgasmo. Ahora necesitarás un vibrador más potente, y esto puede llegar a tal extremo que todo tu mecanismo sexual se vuelva pétreo. Y esto está sucediéndole a cada uno de nuestros sentidos. Si usas algún dispositivo externo, te embotarás.
El LSD acabará embotándote, porque con él no estás creciendo. Si creces tú, entonces es un proceso diferente. Entonces te vuelves más sensible, y cuando te vuelves más sensible, el mundo se vuelve diferente. Ahora puedes sentir muchas cosas que nunca antes sentiste porque no eras sensible.
Esta técnica se basa en la sensibilidad interna. Primero aumenta tu sensibilidad. Cierra tus puertas, pon la habitación a oscuras y enciende una vela pequeña. Siéntate cerca de la vela en actitud muy amorosa; mejor, en actitud de oración. Reza, a la vela: «Revélate a mí». Date un baño, salpica agua fría a tus ojos, y luego siéntate en disposición de oración ante la vela. Mírala y olvídate de todo lo demás. Simplemente mira la pequeña vela: la llama y la vela. Sigue mirándola. En cinco minutos percibirás que están cambiando muchas cosas en la vela. No están cambiando en la vela; recuerda: son tus ojos los que están cambiando.
En una actitud amorosa, ajeno al mundo entero, con total concentración, con un corazón que siente, sigue mirando la vela y la llama. Entonces descubrirás colores nuevos en torno a la llama,
sombras nuevas de las que nunca antes fuiste consciente de que estuvieran ahí. Están ahí; todo el arco iris está ahí. Donde hay luz, el arco iris está presente, porque la luz es todos los colores. Necesitas una sensibilidad sutil. Siéntela y sigue mirándola. Incluso si empiezan a caérsete las lágrimas, sigue mirándola. Esas lágrimas contribuirán a que tus ojos estén más frescos.
A veces, puede que sientas que la llama, la vela, se ha vuelto misteriosa. No es la vela corriente que trajiste; ha cobrado un nuevo encanto, ha adquirido una sutil divinidad. Sigue haciendo esto. Puedes hacerlo también con muchas otras cosas.
Uno de mis amigos me estuvo contando que un grupo de cinco o seis personas había estado experimentando con piedras. Yo les había dicho cómo experimentar, y luego me lo describieron. Estuvieron experimentando con piedras de la orilla de un río aislado. Estuvieron tratando de sentirlas con las manos, con la cara, tocando las piedras con la lengua, oliendo las piedras. Estuvieron sintiendo las piedras, de todas las maneras posibles: piedras corrientes que encontraron en la orilla.
Probaron esto durante una hora, cada uno con una piedra. Y entonces, me informó mi amigo, sucedió un milagro. Todos dijeron: «¿Puedo quedarme con esta piedra? ¡Me he encariñado con ella!».
¡Una piedra corriente! Si tienes una relación afectuosa con ella, te encariñarás con ella. Y si no tienes esa sensibilidad, entonces incluso con una persona muy bella estás como con una piedra; no puedes encariñarte.
La sensibilidad debe crecer. Todos tus sentidos deben avivarse. Entonces puedes experimentar con esta técnica. Percibe el cosmos como una, esencia traslúcida eterna. Hay luz en todas, en muchísimas disposiciones, formas, la luz sucediendo en todas partes. iMírala! Y hay en todas partes porque todo el fenómeno se basa en el fundamento de la luz. Mira una hoja o incluso una piedra, y, tarde temprano, percibirás que salen rayos de ella. Simplemente espera pacientemente. No tengas prisa, porque nada sucede cuando tienes prisa. Con prisa, estás embotado. Espera en silencio con cualquier cosa, y descubrirás un nuevo fenómeno que siempre estuvo, pero del que no estabas alerta, del que no eras consciente.
Percibe el cosmos como una presencia traslúcida eterna, y tu mente se volverá completamente silenciosa cuando sientas la presencia de la existencia eterna. Serás simplemente una parte en una nota en la gran sinfonía. No carga, no tensión...; la gota ha caído en el océano. Pero al principio será necesaria una gran imaginación, y es útil que estés también intentando con algún adiestramiento de la sensibilidad.
Puedes probar de muchas maneras. Simplemente coge la mano de alguien en tu mano. Con los ojos y siente la vida en el otro. Siéntela, y que vaya hacia ti. Siente tu propia vida y deja vaya hacia el otro. Siéntate junto a un árbol y la corteza del árbol. Cierra los ojos y siente la vida que surge en el árbol, y cambias inmediatamente.
He oído acerca de un experimento. Un doctor estaba experimentando con gente para ver si las sensaciones cambiaban su bioquímica. Ahora informado de que las sensaciones cambian la tu química inmediatamente. Él experimentó con grupo de doce personas. Recogió su orina antes del experimento, y la orina era corriente.
Cada persona fue sometida a un tipo diferente de estrés. A una, le mostraron una película de tanta ira, violencia, crueldad; era sólo una película. Durante treinta y cinco minutos le mostraron una película de terror. Por supuesto, sus emociones cambiaron con la película. Sintió estrés. A otra le mostraron una película muy alegre. Se sintió feliz. Y el experimento siguió de esta manera con doce personas. Luego volvieron a recoger su orina, y el análisis mostró que la orina de todos era diferente. Las substancias químicas habían cambiado en el cuerpo. La persona que sintió terror, ahora estaba enferma; la persona que sintió esperanza, felicidad, alegría, ahora estaba sana. Su orina era diferente, las substancias químicas del cuerpo eran diferentes.
No eres consciente de lo que estás haciendo contigo mismo. Cuando vas a ver una película de asesinatos, no sabes lo que estás haciendo. Estás cambiando la química de tu cuerpo. Si estás leyendo una novela de detectives, no sabes lo que estás haciendo. Te estás matando a ti mismo. Te excitarás, te asustarás, te pondrás tenso. Por eso disfrutas la novela de detectives. Cuanto más tenso te pones, más disfrutas. Cuanto más suspenso hay sobre lo que va a pasar, más te excitas..., y estás cambiado la química de tu cuerpo.
Todas estas técnicas también cambian la química de tu cuerpo. Si percibes el mundo entero como lleno de vida, luz, entonces estás cambiando la química de tu cuerpo. Y esto es una reacción en cadena. Cuando cambia la química de tu cuerpo, puedes mirar el mundo y parecerá más vivo. Y si parece más vivo, la química de tu cuerpo volverá a cambiar, y entonces se vuelve una cadena.
Si este método se hace durante tres meses, estarás viviendo en un mundo diferente, porque ahora tú serás diferente.
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