Para crear buenos hábitos de higiene dental en los niños, debes empezar a cuidar de sus dientes antes incluso de que estos broten. Cuando crezca, necesitará ayuda para cepillarse hasta los 7 años.
A partir de los primeros días de nacido de tu bebé, lava sus encías una vez al día con una gasa algodonada y agua hervida.
Esta limpieza la debes realizar tres horas después de la lactancia y no antes, ya que los pequeños adquieren sustancias protectoras de la encía al lactar.
La función de este lavado es acostumbrar al bebé a que manipulen su boca para que luego el inicio del cepillado no sea complicado.
A cepillarse los dientes
Apenas erupcione el primer diente debes empezar a cepillarlo tres veces al día. Esto sucederá aproximadamente cuando tu bebé tenga 6 meses de edad.
Si tu pequeño tiene 1 año 2 meses y aún no le han brotado los dientes, es necesario que visites a un dentista para que investigue las causas del retraso en la erupción.
Limpia su diente con un cepillo apropiado para la edad de tu bebé. No es necesario usar pastas dentales hasta que tenga al menos 8 dientes, o aproximadamente a los 14 meses.
A esta edad, podrá empezar a usar los geles pediátricos, o pastas especiales para bebés sin flúor.
Solo cuando tu pequeña aprenda a escupir (cerca de los 3 años) podrá usar las pastas de dientes infantiles con flúor. El consumo excesivo de flúor produce fluorosis, una condición que se caracteriza porque los dientes definitivos tienen motas o jaspeados.
¿Solo o con ayuda?
Cepilla los dientes de tu hijo hasta que tenga 5 años. A partir de esta edad le puedes delegar a tu pequeño la tarea del cepillado de la mañana y el mediodía.
Sin embargo, por las noches, siempre debes cepillar los dientes de tu hijo hasta que cumpla 7 años. Recién allí desarrollará la motricidad fina, o la habilidad que le permitirá realizar movimientos precisos y controlados.
Por las noches tu pequeño es más susceptible a desarrollar caries. ¿Por qué? Al dormir, el cuerpo produce menos saliva; esta secreción tiene la función de limpiar la boca. Cuando se ingieren alimentos por las noches, no habrá nada que los limpie. Por tanto, las bacterias que viven en la boca se alimentarán de los restos de comidas y producirán ácidos, los cuales crearán caries.
No debes acostar a tu pequeño con el biberón: estás dando a las bacterias el combustible que necesitan para producir caries. Los bebés deben terminar su biberón antes de irse a la cama.
Aunque hay varias formas correctas para realizar el cepillado, la Dra. Carolina Egas, odontopediatra, recomienda cepillar todas las caras de los dientes con movimientos circulares, por ser la técnica que el niño realiza con más facilidad.
Las visitas al dentista
Tu bebé deberá visitar al odontopediatra por primera vez cuando le salga el primer diente.
Más que un chequeo para el bebé, esta es una cita para los padres. En este encuentro preventivo, conocerás los cuidados que debes tener con los dientes de tu hijo para evitar las caries.
La primera limpieza dental se la hará al año dos meses, cuando la niña tenga entre 8 y 10 dientes. Allí, el odontopediatra hará una evaluación para determinar con qué frecuencia se harán las fluorizaciones, si cada tres o seis meses. En los niños, el flúor sirve para remineralizar el diente.
Para evitar las caries también hay que controlar el consumo de golosinas. Los dulces propiamente dichos —como chocolates, chupetes o caramelos— tu pequeño debe consumirlos preferiblemente solo una vez por semana. La dieta diaria ya contiene mucha azúcar, por ejemplo, en las frutas, jugos o leches.
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Dra. Carolina Egas
- Odontopediatra
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