InicioSalud BienestarPaleodieta: lo sano es comer como cavernícola

Paleodieta: lo sano es comer como cavernícola

Salud BienestarFecha desconocida
Paleodieta: cuando lo sano es comer como un cavernícola

Paleodieta: lo sano es comer como cavernícola

La última de las tendencias nutricionistas apuesta por escoger alimentos “cercanos a nuestros genes”, que son los que llevan con el hombre desde hace miles de años.

Nuestros ancestros del Paleolítico no comían macarrones ni bebían leche en tetrabrick. Y vivían muy sanos. Es el punto de partida de la paleodieta, una corriente que pretende recuperar hábitos alimenticios de hace cientos de miles de años, eliminar de la mesa todo lo que ha llegado después y no es indispensable para la salud.

Pero que no cunda el pánico. No se trata de ponerse a chupar tuétanos ni a rascar el suelo en busca de raíces con nuestra herramienta lítica. Antes que lanzarse a emular a los protagonistas de El clan del oso cavernario, hay que dejar claro que la paleodieta busca adaptar a la vida moderna lo mejor de la era previa a la agricultura.

El padre de esta corriente es un científico estadounidense experto en nutrición que se llama Loren Cordain y que lo tiene clarísimo: la dieta óptima es aquella para la que estamos genéticamente preparados. Y no sólo vale para mantener el michelín a raya. También para vivir más años con más salud, reducir el riesgo de enfermedades como el cáncer, la diabetes o las patologías cardiovasculares, mejorar el rendimiento físico y hasta vencer al acné.


salud

En España, el adalid de esta corriente es el fisioterapeuta y máster en psiconeuroinmunología clínica Carlos Pérez, que explica la paleodieta de una manera muy sencilla: “Hay nutrientes que llevan con nosotros unas 26.000 generaciones, como son carne, pescado, huevos, frutos del bosque, verduras o frutos secos. Otros llevan apenas tres generaciones y son los productos procesados, los azúcares refinados, aceites vegetales... Todo el mundo coincide en que no son nutrientes de calidad”.

Con los lácteos, las harinas, las legumbres, es con lo que se genera más polémica. “Con los cereales y lácteos llevamos unas 200 o 300 generaciones”, detalla Pérez, autor del manual Paleovida (Ediciones B). Según su explicación, en el grupo de nutrientes de las 76.000 generaciones hay algunos imprescindibles, como el pescado azul, porque aporta la grasa omega 3, que regula los genes. “Pero si no comes harinas ni cereales, no pasa nada. El carbohidrato y los minerales que aportan también están en la fruta”.

En el Paleolítico tampoco cargaban con la botella de agua para cumplir con los dos litros supuestamente saludables al día. El autor apuesta por beber con sed y hacer un balance hídrico tal que, al final del día, la ingesta de agua supere por goleada al resto de líquidos que se hayan tomado.


cavernicola

Pero si en el Paleolítico superior la esperanza de vida era de 28 años con una longevidad máxima de 40 (según sostiene el profesor Dámaso Crespo en su libro Biogerontología), ¿sigue interesando comer como entonces? Carlos Pérez responde con rotundidad: la esperanza de vida no está relacionada con la dieta, sino con la salubridad del entorno. “En el Londres del 1600 la esperanza de vida de un hombre era de 18 años y no creció hasta a partir del 1800, cuando las condiciones de salubridad empiezan a mejorar”.

Otra puerta abierta al debate es cómo la vida moderna ha logrado vencer determinadas enfermedades pero ha hecho que crecieran otras. “Cuando en el país desarrollado estamos desencadenando masivamente patologías de la sociedad civilizada como enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes tipo II, obesidad o enfermedades neurodegenerativas, hay que preguntarse qué estamos haciendo, cuando hoy también perviven sociedades de cazadores recolectores en las no están sucediendo esos problemas”.

Esa opinión la comparte la estadounidense Peggy Emch, autora de la exitosa web The Primal Parent. “A nuestro alrededor hay enfermedades. No es algo que esté en el aire. Es algo en nuestra alimentación. Cuanto más civilizados nos volvemos, más incompatibles somos con nuestras dietas civilizadas”.


Críticas

La paleodieta no está exenta de críticas. El doctor Albert Lecube, coordinador del grupo de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, sostiene que en principio “no hay evidencia científica” que confirme que comer como en el Paleolítico sea más saludable. “Una alimentación correcta es variada. No hay que eliminar ningún componente, sólo tomar las proporciones adecuadas. En el pasado la gente comía lo que podía y eso está muy bien; pero si disponemos de más, mejor”.

paleolitico

Carlos Pérez se defiende y lamenta que la paleodieta se asocie a regímenes hiperproteicos. “Es totalmente erróneo. Lo que se comprueba es que tanto la carne o el pescado son nutrientes cercanos a nuestros genes, pero también lo son los tubérculos, frutas, verduras, frutos del bosque y frutos secos”. Por eso no vale cualquier cosa del supermercado: mejor las ganaderías y cultivos ecológicos.

La paleodieta tiene que ir acompañada de ejercicio físico. Se puede nadar, caminar o correr, de cuatro a cinco veces por semana y antes de las comidas. Después de comer, ahora y en el Paleolítico, toca el reposo.
Datos archivados del Taringa! original
26puntos
0visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

K
KREBSS🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts367
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.