Un simple viento frío es capaz de incentivar el ataque de la crisis de asma. Millones de personas sufren con esta inflamación crónica, que dificulta el pasaje de aire por las vías respiratorias y provoca tos, ruido pectoral y sensación de falta de aliento.
Ninguna dieta o alimentos es capaz de prevenir o empeorar las crisis de asma aisladamente, pero existen algunos nutrientes que ayudan nuestro sistema respiratorio a funcionar mejor y ayudar en la prevención de las temidas crisis. Conozca, a continuación, los nutrientes para aumentar tu inmunidad y evitar las crisis de asma:
Vitamina D: la carencia de esta vitamina puede favorecer el aumento de la masa muscular de los bronquios, haciendo que se contraían más y la respiración se haga más difícil. Es bastante común que las personas asmáticas tengan falta de este nutriente, una vez que el tratamiento con corticoides, usado en el tratamiento de asma, suele reducir los niveles de vitamina D en el organismo, siendo necesaria, en algunos casos, la ingestión de suplementos de vitaminas. Fuentes: huevo, hígado, mantequilla, algunos tipos de pescado como arenque o salmón.
Magnesio: este nutriente promociona la relajación de los bronquios durante una crisis. La ingestión de magnesio en tu dieta facilita la dilatación de los bronquios mejorando el cuadro respiratorio general. Fuentes: leguminosas, cereales integrales, frutos del mar, vegetales y hojas verde oscuras.
Vitamina A: regula el crecimiento y regeneración de varios tejidos y células del trato respiratorio; regula la función pulmonar, ayudando en la producción de mucosa para expeler partículas, dejando el pulmón menos vulnerable. Fuentes: hígado, huevo, mantequilla, tallos de verduras, legumbres amarillos y rojos y zanahoria.
Vitamina C: mejora la respiración de los niños con síntomas moderados de asma. La ingestión de esta vitamina ameniza la inflamación y estabiliza la liberación de histamina, sustancia vasodilatadora responsable por las crisis de asma.
Selenio: poderoso antioxidante que ayuda a eliminar los radicales libres producidos en el proceso inflamatorio de la crisis de asma, evitando alteraciones bruscas en la inmunidad. Fuentes: oleaginosas y cereales integrales.
