WASHINGTON — Las operaciones de propaganda del Estado Islámico, que llevaron a más de 30.000 combatientes extranjeros a viajar a Siria e Irak, han caído de manera importante a medida que la presión militar contra la organización ha aumentado. La fuente es un estudio realizado por investigadores sobre terrorismo de West Point. Los investigadores encontraron que también se ha producido una cambio en las publicaciones en medios sociales, que antes trataban de vender una propuesta de Estado, con funcionarios desempeñando tareas, negocios abiertos y ciudadanos satisfechos. El Estado Islámico sostiene que está construyendo un nuevo califato en tierra musulmana, un argumento cada vez más cuestionable. “No es solo el declive numérico”, dijo Daniel Milton, director de investigación del centro para el combate contra el terrorismo de West Point y autor del informe. “El califato era su gran argumento de venta. Y ahora no pueden defender que están haciendo las cosas que les permiten ser Estado. Eso era lo que les daba poder de convocatoria”. En el pico de la presencia mediática del Estado islámico, en agosto de 2015, el grupo publicó más de 700 piezas en medios de Siria y otros países. En el mes de agosto de 2016, después de un año de ataques aéreos contra ellos, ese número de publicaciones ha disminuido a menos de 200. En el mismo periodo, la cantidad de piezas dedicadas a informes de carácter militar se aumentó a un 70 por ciento, lo que limitó la atención prestada a la gobernanza, el comercio y otros temas relacionados con la vida diaria. A comienzos de 2014, la propaganda del Estado Islámico era efectiva. No solo porque era sofisticada y estaba bien producida, sino por su mensaje de victoria inevitable que urgía a los musulmanes de todo el mundo a sumarse a su modelo exitoso de construcción de un estado. Mientras el grupo se expandía y controlaba ciudades y territorio en Siria e Irak, y después en Libia y otros países, ese mensaje resonó entre jóvenes musulmanes por todo Oriente Medio y el norte de África, en algunos países europeos y en menor medida incluso en Estados Unidos. Pero a medida que la campaña militar de Estados Unidos y sus aliados ha debilitado al Estado Islámico y ha eliminado a algunos de sus líderes, ha comenzado a parecer cada vez menos un estado religioso con futuro y más un ejército terrorista endeble. En abril, el Pentágono informó que el flujo de combatientes extranjeros había caído de 2000 mensuales a 200. A finales de junio, Brett McGurk, el enviado especial del Presidente Obama para la coalición que lucha contra el Estado Islámico, dijo que el grupo ha sido expulsado de casi la mitad del territorio que había ocupado en Irak y que el número de combatientes extranjeros ha caído de 33.000 a unos 20.000. J.M. Berger, coautor del libro “ISIS: el Estado del terror” e investigador en el Centro Internacional de antiterrorismo en La Haya, dijo que otros investigadores han sido testigos de la reducción constante de la producción de propaganda. “Todos los observadores ven esa disminución”, dijo. “Están abandonando la venta utópica de un producto con la que comenzaron. Y eso limita su capacidad de reclutamiento”. El Centro de Combate Contra el Terrorismo ha hecho seguimiento a la producción durante dos años. Y solo ha estudiado la producción de piezas audiovisuales de fuentes consideradas oficiales por el Estado Islámico: fotografías, videos, publicaciones en Facebook y otras redes que incluyen imágenes. Milton dijo que creía que la reducción de la producción de piezas era consecuencia directa de la acción militar de la coalición, que ha eliminado a quienes las hacían y los lugares en los que las hacían. “El equipo de medios del Estado Islámico también está formado por combatientes”, dijo. “Y cuando combaten, no pueden enviar sus mensajes”. Algunas personas asesinadas en ataques aéreos son reconocidos como “mártires de la comunicación”, añadió Milton. Uno de los últimos es Wail al Fayad, a quien el Estado Islámico llamaba su “ministro de comunicaciones”, y quien fue asesinado por un ataque aéreo de Estados Unidos en Raqqa en septiembre. Su campaña de medios puede haberse reducido también porque las empresas de redes sociales, sobre todo Twitter, han limitado la capacidad del Estado islámico para utilizar sus plataformas. Desde que Twitter comenzó a suspender activamente a quienes apoyaban a la organización, se han movido a Telegram y otras aplicaciones. Las acciones emprendidas han supuesto un freno. Cuando el Estado islámico avanzó en Irak en 2014 y captó la atención mundial, nadie tenía prevista su capacidad de comunicación. Más allá de pedir que quienes vivían en países de Occidente atacaran en sus lugares de residencia, como ha hecho Al Qaeda en Yemen, los invitó a mudarse al califato. En un video reciente, un recluta canadiense pedía a los norteamericanos que llevaran a sus familias a Siria. “Sus familias vivirían aquí en seguridad, como lo hacen en casa”, dijo el combatiente, André Poulin. “Ya saben que nos estamos expandiendo en territorio”. Las galerías de fotos del Estado Islámico, que aparecían en varias páginas web, mostraban el comercio en Raqqa, la ciudad siria que han proclamado su capital, y solían enviar un mensaje de normalidad: fábricas en funcionamiento, estanterías bien surtidas, niños que nadaban y jugaban. El mensaje era que en el califato encontrarían más que guerra, un Estado en formación. Eso comenzó a cambiar en 2014 después de que Estados Unidos y sus aliados comenzaran una campaña de bombardeos cuando el Estado Islámico hizo pública una campaña salvaje de decapitaciones de periodistas y cooperantes. Ese mensaje ambivalente, de guerra y paz, continuó. El pico de la producción audiovisual llegó a finales del verano de 2015. Desde entonces, a medida que los ataques aéreos contra el grupo aumentaban y la organización perdía terreno en Irak, fue más difícil cumplir su promesa de crear un Estado viable. El estudio de West Point encontró problemas incluso en las piezas mas grotescas: un declive en las imágenes de ejecuciones de enemigos capturados y un aumento de las ejecuciones de combatientes del Estado Islámico acusados de espionaje o traición. Los investigadores creen que ese cambio se debe a una mayor preocupación dentro de la organización por los infiltrados y un deseo de impedir más deserciones. El declive de la propaganda islámica es una buena noticia para los esfuerzos militares de sus oponentes, pero no significa una victoria definitiva de sus oponentes. La mayoría de expertos cree que el riesgo de ataques terroristas en Occidente seguirá aumentando a medida que los combatientes en Siria regresen a casa, un fenómeno que ya se ha visto en Francia y Bélgica. Milton añade otra cuestión que le preocupa: “¿Qué hacer con todos los niños que han tenido estas experiencias y quienes han estado expuestos a esta visión del mundo? Esto va a ser un problema de largo plazo.
La efectividad de la propaganda del ISIS ha disminuido
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
4visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
5visitas
0comentarios
Dar puntos: