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Hace unos días me encontré en internet este texto y lo traduje, me parece interesante en este momento en que parece que Julian Assange será el nuevo Mesías y el y que Anonymous va a salvar el mundo con ayuda del LOIC.



¿Revoluciones de Twitter?

5 razones por las que Twitter no está tumbando ningún gobierno




En la reciente avalancha de revoluciones en el Medio Oriente, uno no podía encender la televisión sin oír un comentario de cuán vital fueron Facebook o Twitter para los manifestantes. Cuando un ex-consejero de seguridad nacional sugirió la nominación de Twitter para el Premio Nobel de la Paz , probablemente te dio la impresión de que las redes sociales estaban salvando el mundo.

Lamentablemente, la verdad es que Twitter fue tan importante para las revoluciones como grimmjowjagerjacks para la victoria del Barcelona en la Champions. Las razones:


5. Casi nadie en el Medio Oriente usa las Redes Sociales




En la cúspide de la “Revolución de Twitter” del 2009 en Irán, el número reportado de usuarios de Twitter en Irán era de 20 000 , y eso es un número grande. Pero cuando uno compara ese número con el total de la población de Irán, 77 millones, ese número parece mucho más pequeño: apenas un 0.03%.



A no ser que tu definición de “revolución”
sea “cualquier grupo de más de dos personas enojadas”



Pero bueno, en números absolutos, 20 000 personas sigue siendo un montón de gente… hasta que uno se entera de que ese número también es pura mierda. La gran mayoría de ellos resultaron ser twitteros de alrededor del mundo que simplemente cambiaron su localización a “Teherán” con el fin de confundir a las autoridades iraníes.



Alguien les dijo que este era el asesor de la
“Agencia Iraní de Exterminación de Revoluciones”



Otros estimados del número de twitteros iraníes ponen esa cifra en alrededor de 1000 personas .

A pesar de todas las noticias diciendo que las protestas eran organizadas a través de las redes sociales, la mayoría de ellas fueron en realidad organizadas a través de SMS, o de un método que ha resistido la prueba del tiempo: “Hoe, hay tremenda bronca en la esquina, vamo pa’ allá a meterno!!”

Descontando el hecho de que la mayoría de los manifestantes no tenía acceso a Internet, las redes sociales son una manera bastante mala de organizarse. No hay sentido de liderazgo ni organización – sólo un montón de gente gritando lo mal que les cae el gobierno. Piénsenlo: cuánto trabajo han tenido que pasar para reunir a 10 más para ir a jugar fútbol el sábado. Lograr algo realmente importante multiplica el problema por diez.

Para organizar una protesta realmente efectiva, se necesita estructura y gente realmente comprometida con la causa – gente que sabe que probablemente va a terminar en la cárcel o en la morgue. Las redes sociales son exactamente lo contrario. La historia demuestra que es mucho mejor trabajar con la gente que te es cercana: son probablemente los únicos dispuestos a escuchar tus ideas locas. Invita a 500 de tus amigos de Facebook a una manifestación y 498 responderán “Tal vez” (o sea, no) y los dos que aparezcan es para filmar con sus móviles la paliza que te da la policía antimotines y subirlo a Youtube con el título: “AJAJAJAJA MIREN LA PALIZA QUE LE DAN A ESTE GIL”.

Por ejemplo: una enorme manifestación organizada por Facebook en Siria no se materializó , porque nadie sabía quién estaba a cargo y los que dijeron que iban a ir en realidad no les importaba. En cambio, los que sí querían armar bronca no se enteraron, porque nunca habían usado Internet.



Dadas las cosas que uno se encuentra en Internet,
eso es algo que muchos llegamos a envidiar.



Eso nos lleva al siguiente punto…


4. Las redes sociales son una muy mala idea para organizar protestas en secreto




Probablemente ya sospechas que anunciar públicamente tu protesta contra un gobierno opresivo, no es la mejor idea para una rebelión. No sólo le deja saber a ese mismo gobierno dónde se va a realizar ni cuántos van a ir, sino que les da acceso a cualquier información personal que hayas puesto online, desde tu nombre real hasta los sitios de porno furry que visitas.

Nos gusta pensar que los manifestantes son la juventud moderna enfrentándose a un puñado de viejos retrógrados incapaces de usar las nuevas tecnologías – pero en realidad esos gobiernos son mucho más eficientes que los manifestantes usando Internet.

Por ejemplo, en Túnez, agentes del gobierno utilizaron el “phishing” para hacerse con las cuentas de email y Facebook de prominentes líderes de las protestas , cambiaron las contraseñas, recolectaron información personal de sus asociados y la utilizaron para hacer arrestos.



Ya que estaban, cambiaron sus status a
“Soy re gay. Me gustan las p****s”



Las autoridades iraníes llevaron esto un paso más lejos : además de usar Twitter para propagar falsos rumores (que los occidentales re-twittearon centenares de veces), usaron la información recolectada en los perfiles de los hackeados para hostigar a los simpatizantes en otros países.

Incluso si las autoridades no van tan lejos, dejarles saber cuándo y dónde se van a manifestar, los deja prepararse por adelantado para mantener las manifestaciones bajo control .Cualquier cosa que se organice por las redes sociales está a la vista de todos, cuando es más efectivo hacerlo secretamente, es por eso que las protestas más efectivas son las organizadas cuando la información va de boca en boca.



No es de eso de lo que hablaba, malpensados.

3. Las redes sociales son una pésima fuente de información.




El problema de Twitter es que para acceder al más ínfimo pedazo de información legítima, hay que bucear en un océano de mierda. A cada rato nos sorprende la noticia de la trágica muerte de alguna celebridad . Una cosa es que nos creamos el cuento de que Nicholas Cage murió en no-sé-qué estampida de búfalos, pero otra muy distinta es cuando los medios empiezan a utilizar twits anónimos como fuente legítima de información.

Entonces, digamos que se forma bardo en el Medio Oriente. Los medios quieren cubrir el suceso, pero uno no puede sencillamente ir a Siria, sacar la cámara y empezar a grabar . Twitter al rescate!!

Así, a lo largo del año pasado, Twitter fue alabado como una innovadora fuente de información para los reporteros. Aparecen en cámara citando twits de los manifestantes, sin que el reportero tenga que estar realmente ahí. El problema de eso es que, los manifestantes que twiteaban tampoco tenían que estar ahí .



Sí, estoy en una protesta en Irán ahora mismo.
Sí, sí, estamos a punto de tumbar al gobierno.



Así que, cuando los medios dicen que, de acuerdo a alguien en Teherán, hay 700 000 personas manifestándose, parece algo impresionante. Pero después nos enteramos que el número de verdad estaba mucho más cerca de los 7000, y que la mitad estaba ahí nada más porque no había nada que ver en la televisión.



¡Hasta que se caiga el gobierno!
Pero si no se cae antes de las 8 me voy a ver House.



Ese tipo de exageraciones nos dan una falsa impresión de lo que está pasando, sino que nos da una impresión sesgada de los hechos: independientemente de tu opinión sobre Ahmadinejad, lo cierto es que el tipo tiene su público, sólo que no usan Facebook . Es como pensar que en 2004 todos en Estados Unidos odiaban a Bush porque se pusieron de moda en Internet sus fotos con cara de chimpancé. La verdad era más complicada.

Peor incluso, todo el barullo que se hizo de Twitter como fuente de noticias lo hizo aún menos confiable . Dado que Twitter no distingue entre noticias reales y falsas, los occidentales pronto inundaron Twitter con falsos rumores y mensajes inútiles ( un tercio de todos los twits relacionados con Irán eran sólo reposts ) y no había forma de enterarse de quién estaba de verdad en Irán y de quién estaba trolleando desde el sótano de la casa de sus padres. Por alguna razón, nadie se le ocurrió preguntar por qué todos esos manifestantes twiteaban en inglés en vez de en Farsi.



2. Los medios sólo se enfocan en Twiter porque tiene “gancho”





Admitámoslo: las guerras y revueltas sociales ocurren por razones políticas complejas, que la mayoría de nosotros muchas veces no entendemos completamente. Para el tipo común, la Guerra de Secesión fue por la esclavitud y la de Independencia pues… por la independencia. Queremos que todas las guerras sean tan simples como Star Wars.



Y cuando aparece un hijo de puta de verdad,
se comercializa tanto su nombre que pierde su significado.



Los medios tienen la culpa en parte, las noticias tienen que ser traducidas en algo fácilmente entendible, algo con “gancho”. Pensar en estos sucesos como la “Revolución de Twitter”, brinda una narrativa fácil: la juventud usa la tecnología moderna para deshacerse de las momias de la vieja guardia. Eso atrae gente que de otra forma no le importaría un carajo.



Fuerza egipcios! O iraníes. Ah, da lo mismo.



Pero este fenómeno no es nuevo. En 2001, una revolución en Filipinas fue acreditada a la mensajería de texto y no a años de malestar civil. Retrocede un poco más en el tiempo y encontrarás que Occidente le dio el crédito a los cassettes de audio por la Revolución Iraní de 1979 . O cuando los sucesos de la Plaza de Tiananmen, que se dijo que la máquina de fax iba a acabar con el gobierno chino .



Esto iba a acabar con el comunismo.



No hay un solo suceso digno de aparecer en las noticias que no se haya vinculado con algo con lo que estemos familiarizados; hace las cosas más simples y ayuda a ponerle una faceta humana. Es difícil para nosotros identificarnos con un anciano pobre en Siria que está siendo hostigado por el gobierno, porque uno no tiene idea de cómo es eso. Por otro lado, la imagen de un tipo de clase media con un aburrido trabajo de oficina luchando contra el gobierno por Facebook es mucho más fácil, porque todos somos tipos con aburridos trabajos de oficina que soñamos con derrotar al gobierno con nuestros sarcásticos status de Facebook.

De hecho, la idea es bastante atrayente . Nos sentimos bien al pensar que los sitios web que usamos día a día ayudan a mejorar al mundo, porque la alternativa es pensar que para lo único que sirve Facebook es para decirle al montón de extraños que son tus amigos de Facebook la borrachera que cogiste anoche.



Me tomé 12 cervezas y vomité a un policía,
pero fue por solidaridad con los tunecinos.



Esto nos lleva a…


1. Hace que nos llevemos un crédito que no merecemos.




Otra razón por la que conectamos la tecnología con los sucesos alrededor del mundo, es porque simplemente nos da la oportunidad de jactarnos de cuán super duper ultra es la tecnología. Esto es mucho peor ahora que la tecnología en cuestión es Internet, porque si hay algo que Internet adora más que la pornografía, es pensar que está ayudando a causas justicieras.



En la figura: cómo apoyar la revolución y hacer el ridículo AL MISMO TIEMPO.



Es por eso que nos gusta tanto la idea de revoluciones logradas gracias al poder de las redes sociales – no podemos volar hasta Egipto a tomar parte en una protesta callejera, pero sí podemos dar click en el botón de “Me gusta” en un grupo de Facebook que esté organizando una. Sólo toma un click, y de repente, ya eres un activista!! Nunca se logra nada , pero le deja saber al mundo cuán auténticamente interesado estás en ese asunto.

Este tipo de activismo no es nada nuevo, pero cruza la línea de “inútil, pero bien intencionado” para convertirse en “ridículamente psicótico” cuando reclamamos más crédito del que merecemos. Al comienzo de la revolución en Egipto, no fue suficiente que los manifestantes usaran las redes sociales, sino que hubo quienes se felicitaron a sí mismos por enseñar a jóvenes egipcios a usar Google y Facebook. No es seguro si la mayor dificultad era “escribe lo que quieras encontrar en esa barra” o “no te distraigas por los miles de resultados sobre tetas”, pero es definitivo que estaban perdidos sin la ayuda de los gloriosos Estados Unidos de América.



¿Cómo?¿No importa lo que escriba salen tetas? Mmmm…



Tenemos, por ejemplo, el caso de Gene Sharp a quien el New York Times hizo aparecer como un Lawrence de Arabia moderno, enseñando a los ignorantes disidentes del Tercer Mundo cómo es que se hacen las revoluciones – una idea que recibió las burlas de los blogueros egipcios.

Igualmente, si le preguntas a Anonymouse o al Julian Assange por su contribución a la revolución en Túnez, rápidamente te contestarán que todo fue gracias a ellos.



Sí, bueno, los manifestantes también hicieron su poquito.



Cuando uno se pone a pensarlo, es bastante insultante. Occidente fue rápido en etiquetar los sucesos en Túnez como “Revolución de Twitter” o “Revolución de Wikileaks”, lo que suena bastante necio cuando uno toma en cuenta que todo eso empezó cuando Mohamed Bouazizi, un vendedor callejero descontento, se prendió fuego a sí mismo. Supongo que deberíamos estar dándole crédito a él, y no a nosotros mismos. Pero supongo que “Revolución del Hijo de Puta ese que se dio Candela”, no suena tan bien.







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