Pablo Guillermo Schoklender y Sergio Mauricio Schoklender, más conocidos como "los hermanos Schoklender", cobraron notoriedad tras haber sido condenados por el asesinato de sus padres en Buenos Aires el 30 de mayo de 1981. Este caso de parricidio es uno de los más conocidos en la Argentina. Los hermanos, de 23 y 20 años, fueron acusados de torturar, degollar y matar a sus padres Mauricio y Cristina cuyos cuerpos fueron encontrados en el baúl de un auto estacionado frente a la Academia Nacional de Medicina, en el barrio porteño de Recoleta.
A pesar de que en un principio se los había condenado a cadena perpetua, durante muchos lapsos estuvieron en libertad. Actualmente Pablo Guillermo Schoklender está en libertad con permiso para trabajar fuera de la cárcel, mientras que Sergio Mauricio Schoklender está en libertad desde 1995 y ejerciendo como abogado, gracias a una ley que computa como dobles los años que pasó detenido sin condena. Hasta mayo de 2011 fue abogado y apoderado plenipotenciario de la Asociación Madres de Plaza de Mayo.
A fines de mayo de 2011 varios medios de comunicación difundieron las denuncias de la diputada de la Coalición Cívica, Elsa Quiroz, contra Sergio Schoklender por supuestas irregularidades en compras inmobiliarias y supuesto enriquecimiento ilícito. La diputada aclaró que la denuncia alcanza a la Fundación de Madres de Plaza de Mayo donde Sergio Schoklender trabajaba hasta días atrás.
Pero... ¿Cómo fué la estafa?
Sergio Schoklender gestionó respaldo económico oficial para instalar su fábrica de casas móviles que pensaba exportar a toda América latina: para ello tramitó ante el ministro de Economía, Amado Boudou, un Crédito del Bicentenario, destinado a financiar proyectos productivos. Y, a instancias del Gobierno, le cedieron a las Madres de Plaza de Mayo un predio junto al Mercado Central donde levantaría la planta.
Para conseguir ese préstamo, destinado a su empresa constructora Meldorek , Schoklender decidió capitalizar su compañía. Para eso compró con una hipoteca naval el yate Arete, en US$ 420.000, y vendió uno de los dos aviones que tenía en US$ 588.235 más IVA, dijeron a La Nacion allegados a Schoklender.
El proyecto empezó a prosperar merced a las gestiones que realizó el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que controla el Mercado Central. Así se le concedió a la Fundación de las Madres el terreno donde además se instalaría la planta transmisora de su radio.
El propio Schoklender anunció parte del plan como si fuera una ampliación del proyecto de Madres de Plaza de Mayo. El 24 de marzo pasado, en un acto en repudio del golpe de 1976, anunció: "Les cuento que en 15 días vamos a comenzar a instalar acá, en tierras del Mercado Central, una de las fábricas de casas mas modernas en el polo industrial", dijo Schoklender, micrófono en manos, mientras era aplaudido por una multitud en la que no faltaban Moreno y Boudou.
La fuente explicó que a través de su hermano Pablo, Sergio Schoklender le encargó el trámite del préstamo del bicentenario al gestor Guillermo Acevedo. Según un allegado a Schoklender, la fábrica de Meldorek (bajo la pantalla de las Madres) iba a hacer casas con el diseño favorito de Schoklender. Se trata de un sistema que permite construir en una línea de montaje viviendas móviles. La fábrica permite hacer 20 casas por día, que salen amuebladas y se pueden cargar en trailers y ser llevadas adonde sean necesarias. Su proyecto era hacer 10.000 casas por año.
Quería exportar las casas de su proyecto privado a toda América latina a través de las Madres. Por eso gestionó ante la Cancillería un convenio con la Fundación para promoverlas. Se firmó en enero pasado. Allegados a Schoklender afirman que Meldorek no construyó ninguna de las casas que levanta Madres de Plaza de Mayo en todo el país a través del Programa Sueños Compartidos. Esto se contrapone con la página web de Meldorek, que menciona haber intervenido en las construcciones porteñas, en las del conurbano, el Chaco y Bariloche, entre otros lugares.
Las fuentes del entorno de Schoklender indicaron que Meldorek sólo construyó seis viviendas móviles, usadas como muestras. Algunas fueron instaladas en el Club Albariños, de Villa Soldati, que había sido usurpado. Estuvieron presentes allí el subsecretario de Obras Públicas de la Nación, Abel Fatala, y Alejandro Gotkin, presidente de Meldorek.
Otras dos casas, montadas también con paneles de telgopor, concreto y mallas metálicas fueron instaladas en la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, el 3 de febrero, cuando llegó a la Casa Rosada la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.
La presidenta Cristina Kirchner se convirtió en promotora de las casas. Se las mostró a Dilma desde el balcón de la Casa Rosada.
La confusión entre Schoklender, su empresa constructora y la Fundación era tal que Meldorek tenía dos aviones que usaban para volar los ingenieros, abogados y arquitectos de Madres de Plaza de Mayo para atender sus obras en todo el país: un Pipper Cheyenne, matrícula LV-MNR, y un Cessna Citation, matrícula BXH. Por esos vuelos, dijeron allegados a Meldorek, la empresa facturaba a las Madres de Plaza de Mayo unos 60.000 dólares al mes.
Meldorek pensaba comenzar a construir su fábrica de casas móviles, que promocionaba como de las Madres, con el crédito oficial, los 588.235 dólares más IVA que recibió por la venta de uno de su aviones, el Pipper, y con un préstamo de 600.000 dólares que le hizo un empresario rosarino dedicado a la provisión de acero. El Pipper fue vendido en marzo de 2011 a la constructora CRZ, que se dedica a construir caminos.
Las viviendas de la Plaza de Mayo difieren en el sistema de construcción de las casas fijas con paneles de cemento que levanta la Fundación en todo el país. Los paneles se hacen en la fábrica de Barracas y en otra empresa del Chaco, que pertenecerían a la empresa Antártica, dijeron las fuentes consultadas. Es una firma del universo Schoklender, dirigida por Gotkin, también presidente de Meldorek. Ambas firmas declaran el mismo domicilio fiscal. La Justicia investiga si se desviaron $ 4,8 millones de la Fundación Madres de Plaza de Mayo a Antártica.
La sospecha del fiscal antilavado Raúl Pleé es que Antártica se usó como "pantalla" para sacar fondos de la Fundación. Antártica no tiene actividad comercial conocida. Declaró que se dedicaba a la importación y puesta en marcha de maquinarias para construir viviendas sociales, pero para el fiscal no hay registros de pagos por eso y que no está inscripta como importadora.
El caso afectó al gobierno: se lo culpa por estar involucrado.
Un sondeo difundido anoche por la consultora de Enrique Zuleta Puceiro, que suele trabajar para el kirchnerismo, destaca que la mayoría de los porteños considera responsable al Gobierno por el escándalo con las viviendas de las Madres. El 44,6% cree que la Presidenta es muy o algo responsable, mientras que el 56,1% le atribuyó culpas al "gobierno nacional". El 69% le apuntó a Hebe de Bonafini. A Sergio Schoklender lo ve responsable de lo ocurrido el 81,5%. La encuesta no muestra, aparte de eso, un impacto en la campaña porteña de Daniel Filmus, aunque en el oficialismo admiten que hay un efecto negativo por el caso.
Tras la escandalosa salida de los hermanos Schoklender de la organización, su jefa designaría a María Alejandra Bonafini y a Hugo Gallardo, un abogado ligado a la construcción, como nuevos apoderados. Se conoció que Sergio Schoklender cambió cheques en mesas de dinero por $50 M.
Gracias por pasar.
A pesar de que en un principio se los había condenado a cadena perpetua, durante muchos lapsos estuvieron en libertad. Actualmente Pablo Guillermo Schoklender está en libertad con permiso para trabajar fuera de la cárcel, mientras que Sergio Mauricio Schoklender está en libertad desde 1995 y ejerciendo como abogado, gracias a una ley que computa como dobles los años que pasó detenido sin condena. Hasta mayo de 2011 fue abogado y apoderado plenipotenciario de la Asociación Madres de Plaza de Mayo.
A fines de mayo de 2011 varios medios de comunicación difundieron las denuncias de la diputada de la Coalición Cívica, Elsa Quiroz, contra Sergio Schoklender por supuestas irregularidades en compras inmobiliarias y supuesto enriquecimiento ilícito. La diputada aclaró que la denuncia alcanza a la Fundación de Madres de Plaza de Mayo donde Sergio Schoklender trabajaba hasta días atrás.
Pero... ¿Cómo fué la estafa?
Sergio Schoklender gestionó respaldo económico oficial para instalar su fábrica de casas móviles que pensaba exportar a toda América latina: para ello tramitó ante el ministro de Economía, Amado Boudou, un Crédito del Bicentenario, destinado a financiar proyectos productivos. Y, a instancias del Gobierno, le cedieron a las Madres de Plaza de Mayo un predio junto al Mercado Central donde levantaría la planta.
Para conseguir ese préstamo, destinado a su empresa constructora Meldorek , Schoklender decidió capitalizar su compañía. Para eso compró con una hipoteca naval el yate Arete, en US$ 420.000, y vendió uno de los dos aviones que tenía en US$ 588.235 más IVA, dijeron a La Nacion allegados a Schoklender.
El proyecto empezó a prosperar merced a las gestiones que realizó el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que controla el Mercado Central. Así se le concedió a la Fundación de las Madres el terreno donde además se instalaría la planta transmisora de su radio.
El propio Schoklender anunció parte del plan como si fuera una ampliación del proyecto de Madres de Plaza de Mayo. El 24 de marzo pasado, en un acto en repudio del golpe de 1976, anunció: "Les cuento que en 15 días vamos a comenzar a instalar acá, en tierras del Mercado Central, una de las fábricas de casas mas modernas en el polo industrial", dijo Schoklender, micrófono en manos, mientras era aplaudido por una multitud en la que no faltaban Moreno y Boudou.
La fuente explicó que a través de su hermano Pablo, Sergio Schoklender le encargó el trámite del préstamo del bicentenario al gestor Guillermo Acevedo. Según un allegado a Schoklender, la fábrica de Meldorek (bajo la pantalla de las Madres) iba a hacer casas con el diseño favorito de Schoklender. Se trata de un sistema que permite construir en una línea de montaje viviendas móviles. La fábrica permite hacer 20 casas por día, que salen amuebladas y se pueden cargar en trailers y ser llevadas adonde sean necesarias. Su proyecto era hacer 10.000 casas por año.
Quería exportar las casas de su proyecto privado a toda América latina a través de las Madres. Por eso gestionó ante la Cancillería un convenio con la Fundación para promoverlas. Se firmó en enero pasado. Allegados a Schoklender afirman que Meldorek no construyó ninguna de las casas que levanta Madres de Plaza de Mayo en todo el país a través del Programa Sueños Compartidos. Esto se contrapone con la página web de Meldorek, que menciona haber intervenido en las construcciones porteñas, en las del conurbano, el Chaco y Bariloche, entre otros lugares.
Las fuentes del entorno de Schoklender indicaron que Meldorek sólo construyó seis viviendas móviles, usadas como muestras. Algunas fueron instaladas en el Club Albariños, de Villa Soldati, que había sido usurpado. Estuvieron presentes allí el subsecretario de Obras Públicas de la Nación, Abel Fatala, y Alejandro Gotkin, presidente de Meldorek.
Otras dos casas, montadas también con paneles de telgopor, concreto y mallas metálicas fueron instaladas en la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, el 3 de febrero, cuando llegó a la Casa Rosada la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.
La presidenta Cristina Kirchner se convirtió en promotora de las casas. Se las mostró a Dilma desde el balcón de la Casa Rosada.
La confusión entre Schoklender, su empresa constructora y la Fundación era tal que Meldorek tenía dos aviones que usaban para volar los ingenieros, abogados y arquitectos de Madres de Plaza de Mayo para atender sus obras en todo el país: un Pipper Cheyenne, matrícula LV-MNR, y un Cessna Citation, matrícula BXH. Por esos vuelos, dijeron allegados a Meldorek, la empresa facturaba a las Madres de Plaza de Mayo unos 60.000 dólares al mes.
Meldorek pensaba comenzar a construir su fábrica de casas móviles, que promocionaba como de las Madres, con el crédito oficial, los 588.235 dólares más IVA que recibió por la venta de uno de su aviones, el Pipper, y con un préstamo de 600.000 dólares que le hizo un empresario rosarino dedicado a la provisión de acero. El Pipper fue vendido en marzo de 2011 a la constructora CRZ, que se dedica a construir caminos.
Las viviendas de la Plaza de Mayo difieren en el sistema de construcción de las casas fijas con paneles de cemento que levanta la Fundación en todo el país. Los paneles se hacen en la fábrica de Barracas y en otra empresa del Chaco, que pertenecerían a la empresa Antártica, dijeron las fuentes consultadas. Es una firma del universo Schoklender, dirigida por Gotkin, también presidente de Meldorek. Ambas firmas declaran el mismo domicilio fiscal. La Justicia investiga si se desviaron $ 4,8 millones de la Fundación Madres de Plaza de Mayo a Antártica.
La sospecha del fiscal antilavado Raúl Pleé es que Antártica se usó como "pantalla" para sacar fondos de la Fundación. Antártica no tiene actividad comercial conocida. Declaró que se dedicaba a la importación y puesta en marcha de maquinarias para construir viviendas sociales, pero para el fiscal no hay registros de pagos por eso y que no está inscripta como importadora.
El caso afectó al gobierno: se lo culpa por estar involucrado.
Un sondeo difundido anoche por la consultora de Enrique Zuleta Puceiro, que suele trabajar para el kirchnerismo, destaca que la mayoría de los porteños considera responsable al Gobierno por el escándalo con las viviendas de las Madres. El 44,6% cree que la Presidenta es muy o algo responsable, mientras que el 56,1% le atribuyó culpas al "gobierno nacional". El 69% le apuntó a Hebe de Bonafini. A Sergio Schoklender lo ve responsable de lo ocurrido el 81,5%. La encuesta no muestra, aparte de eso, un impacto en la campaña porteña de Daniel Filmus, aunque en el oficialismo admiten que hay un efecto negativo por el caso.
Tras la escandalosa salida de los hermanos Schoklender de la organización, su jefa designaría a María Alejandra Bonafini y a Hugo Gallardo, un abogado ligado a la construcción, como nuevos apoderados. Se conoció que Sergio Schoklender cambió cheques en mesas de dinero por $50 M.
Gracias por pasar.